1 Capítulo: ¿Que pasó?
El día aún estaba nublado, las nubes aún no dejan entre ver los pequeños rayos de sol, la mañana era fría pero a pesar de esto para mí era simplemente emocionante, era más que seguro que pronto llovería, tal vez suene muy horripilante decir que me encantan los días lluviosos, a muchas personas les es irritante la lluvia, no la aceptan ni la quieren por que los empapa con su fría presencia pero para mí es la mejor obra de las nubes.
Aunque estos días así me encantan, aún así traen consigo recuerdos que solo quiero olvidar, supongo que es inevitable el no pensar en ti mismo, en tu vida, en tu pasado y mucho menos si lo haces estando acostada en la cama de tu cuarto escuchando música triste mientras ves la imagen del cielo pintada en tu ventana desde tu cama,el escenario perfecto para la hora triste, supongo que todo lo que te causa emoción te puede causar terror. No sé porque, tal vez sea porque últimamente el cielo ha estado tan triste que contagia fácilmente a todos con su mal humor o quizá solo tal vez se deba a un deseo que solo quiere despertar de mi pecho y explotarme en la cara... Aún vaga un pequeño y difuso recuerdo de mi madre, no la recuerdo mucho, en realidad solo recuerdo cuando cantaba mientras preparaba algo en la cocina, no sé que preparaba ni mucho menos recuerdo su rostro o el color de sus ojos, su voz al hablar, sus gestos, no conozco nada de ella, en mi mente y en mi vida es como si ella nunca hubiese existido, no hay rastro de ella, no está, no existe.
A veces me pregunto que es lo que se hubiese sentido tener a una madre, cómo se sentiría ese calor maternal, ese amor y apoyo incondicional que las madres ofrecen sin condición ni recompensa, ese aprecio incondicional que es capaz de defenderte con uñas y dientes, seguro se debe de sentir muy bien tener ese amor de madre.No pienso mucho en ella, prefiero no hacerlo y simplemente dejarla en el lugar en el que se encuentra, bajo tierra y sin rastro alguno de su existencia física, pensar, anhelar y querer algo que nunca tuviste duele, es increíble lo peculiar y extraño que es anhelar con tanto deseo aquello que nunca tuviste y que ni si quiera conociste pero que, aún así,es algo que deseas tener.
Christopher...
Después de que terminé de enviarle un mensaje subí a la recamara, necesitaba verla y saber si podría hacer algo para animarla, no faltaba mucho para que se acercara la fecha de cumpleaños, siempre que se acerca el día se pone muy desanimada y triste pero es entendible, no es la única que siente un dolor tan punzante en el corazón, un dolor que es como si una estaca se hubiese clavado en el pecho y que por más que pase el tiempo nunca sale de ahí, sangra y sangra pero nunca se cura, la entiendo, entiendo su dolor, su tristeza... Haberla perdido fue un dolor que nunca será sanado.
Cuando llegué al umbral de la puerta de su habitación la vi recostada en la cama, apoyaba su cabeza sobre sus brazos cruzados,extendía plácidamente sus desnudas piernas, sus pies se montaban en las almohadas, su suéter n***o la cubría sin permitir que un poco de piel quedará sin su amparo, su cabello la escondía de mi, desde esta perspectiva pareciera que estaba mirando fijamente hacia a la ventana, desde esta distancia no podía ver más que su delgada y pequeña espalda, su n***o cabello suelto con algunas ondas esparcidas por la sábana azul de la cama me recordó a la forma en la que caen las cascadas. No pude evitar acercarme a ella y, mientras lo hacía, podía escuchar la música que salía de los auriculares que se habían caído de sus oídos, me incliné hacia a ella,estaba dormida, no pude evitar sonreír al ver que aun babeaba,me recordó a cuando tenía 6 años y siempre babeaba cuando se quedaba dormida, se veía tan frágil, pequeña, tan indefensa.
Me arrodillé frente a ella y con mucha suavidad y cuidado le retiré los audífonos y alejé su celular, noté que la pantalla se encendió bajo mi mano, le habían escrito un mensaje.
"Hola, sé que no hemos podido vernos mucho últimamente por, bueno, ya sabes. No soporto no poder verte, hablarte y ni siquiera poder estar contigo... Cristal hará una fiesta en el bosque First esta noche, puedo pasar por ti a la media noche para que él no se de cuenta, la pasaremos bien así que ven"
Después de un par de tics en la pantalla por fin se abrió la opción que tanto buscaba, apretaba tanto el celular con su mano que parecía que este iba a romperse.
" ¿Esta seguro de eliminar el mensaje?"
"El mensaje puede no ser recuperado."
Aceptar
Verónica....
Sentí como me cubría la manta en todo mi cuerpo, recordé que no me había puesto encima una manta, debió haber sido Cris.
Abrí los ojos de a poco y vi desde la cama la ventana cerrada con las persianas, me incorporé y vi que los audífonos y el celular aún seguían en mi cama, me limpié la boca, sentía algo pegajoso en mis labios y mi barbilla, que asco, otra vez babeé, menos mal estaba sola y no estaba nadie para reírse de mi, espero que Cris no me haya visto babear, me tomará del pelo por el resto de mi vida si fuese así, que vergüenza parezco un bebé.
Pasé la manga de mi suéter por mi boca haciendo presión con el dorso de mi mano, me senté en la cama y encendí mi celular, no tenía mensajes, solo tenía el mensaje que no había respondido antes.
" Tal vez otro día Jeremy, no me siento de ánimo hoy para salir al cine pero si te acepto las papas fritas, el pollo frito y el jugo de mango, no quisiera que se desperdicie una buena comida"
Terminé de escribir el mensaje y se lo envié, era cierto que no quería que se desperdiciara una buena comida, para mí era pecado botar y desperdiciar comida cuando hay tanta gente que no tiene que comer, además tenía hambre puesto que no había comido nada desde la mañana, tenía tanta hambre justo ahora que era capaz de comerme una vaca y un toro.
Recibí muy rápido su respuesta.
" Jajaja, contigo no hay nevera que no te tema, no sé cómo puedo seguir contigo, mi billetera ya ni reconoce que es un billete"
Sonreí, solo Jeremy y Cristopher eran capaces de sacarme una sonrisa por muy pequeña que fuera.
"Por lo menos le doy buen uso a tu billetera, la comida siempre será una buena compra, además te lo pagaré con un buen lugar para tu trasero, hoy pude comprar el nuevo sofá de la tienda, te dejaré solo está vez postrar tu trasero en él, pero solo por esta vez, no quiero que se desgaste la suavidad del cojín, tu trasero es como un metal"
"Y eso que no has visto lo otro"
- ¡Que asco! - En ese momento Cristopher entró a mi habitación.
- ¿Que es tan asqueroso? - Se estaba limpiando las manos con el trapo que suele usar cuando repara su motocicleta, estaba apoyado en el umbral de la puerta mientras me miraba con curiosidad.
- El metal de Jeremy
- ¿Su que? - No pude evitar reírme, era inaguantable la risa.
- Nada, ya sabes cómo es él, volvió a fallar otra vez? - Le pregunté mientras miraba el trapo grasiento al igual que sus manos.
- No, quise hacerle unas mejoras - Se acercó y se sentó en el borde de la cama, dejó de limpiarse las manos - Hoy tengo que salir, debo doblar turno hoy en el trabajo, le dije a Jeremy que viniera hoy y se quedará contigo, no sé a qué hora vuelva y no me gustaría dejarte sola
"Aún piensas que soy una niña no?"
- Entiendo, tal vez te deje pollo frito
- Más te vale, no te lo tragues todo, sé que eres un tanque pero no sabía que no tenías fondo
- Como le puedes decir eso a tu hermana - le tiré un cojín en la cara
...
La noche transcurrió con normalidad, solo éramos yo,Jeremy y su trasero de hierro en el sofá, ah y también la comida que trajo. Vimos películas hasta el cansancio.
No pude estar muy atenta a la película, no dejaba de pensar en... En ella, no sabía que darle para su cumpleaños, no quería solamente ir a su tumba y dejarle flores, quería hacer algo especial para ella pero no sabía que darle.
Las horas transcurrieron y se hacía cada vez más tarde.
- Puedes irte a casa, no es necesario que te quedes aquí toda la noche - Le dije mientras me limpiaba la boca, porque siempre tengo que tener la boca sucia con algo?
- No te preocupes, es un honor para mí cuidar a la princesa Fiona - Tarado-
- Jeremy
- No te preocupes, de verdad, puedo quedarme aquí hasta que llegue tu hermano, no me molestaría dormir hoy en tu cama - Lo miré con cara de póker.
- No sé porque siempre están exagerandolo todo, no es necesario que te quedes hoy, es decir, no es como si me fuera a pasar algo solo porque estoy sola en casa, no exageres, sé que Cris te pidió que te quedarás hoy pero no es necesario.
Me miraba no muy convencido de mis palabras, por amor a Dios, no es como si fuera una niña pequeña, no es como si me fuera a quemar en la cocina haciendo fideos o a quemar la casa.
- Ve a tu casa, sé que mañana tienes que ir temprano a la fábrica, yo estaré bien, de verdad, vete a casa y descansa - No me miraba muy convencido, podía notar en sus ojos inseguridad y, miedo?
- Está bien pero si pasa algo, por muy pequeño que sea no dudes en llamarme, estaré aquí en menos de lo que te imagines
- Si, así lo haré - Se acercó a mí, su mirada, la expresión de sus ojos denotaban una sensación tan cálida y angustiante, muy pocas veces había visto esa mirada, ese lenguaje corporal y ese tono en su voz, era muy raro escuchar a Jeremy hablar seriamente sobre algo.
- Promete que me avisarás no importa que, cualquier cosa - Su voz era profunda, sería, sus ojos buscaban desesperadamente que mis labios pronunciaran la respuesta que el quería escuchar.
- Te lo prometo, prometo llamarte así sea para lo más absurdo - Se inclinó hacia a mi y depósito un beso en mi frente, acarició mi cabello revolcandolo - Jeremy!
Traté de quitarme sus manos de encima, el cabello me cubría por completo la cara, no veía nada, estaba segura de que debía de verme muy horripilante,si hubiese pasado un director de cine para que alguien interpretarse a la llorona estoy segura de que me hubiese ganado el papel estrella. Aunque no podía ver nada solo podía escuchar las carcajadas de Jeremy.
...
Por fin terminé de limpiar la cocina y la sala, Jeremy se había ido hace dos horas, se notaba la diferencia en la casa, era abismal. El silencio inundaba la casa, la oscuridad de la noche hacia que la soledad se notará aún más, no era algo que me molestara en realidad, ya estaba a acostumbrada a este tipo de ambiente, después de todo solo éramos mi hermano, Jeremy y yo, mi mundo era muy pequeño.
Mire el reloj de la pared en la cocina, se hacía muy tarde y Cris no había vuelto, eran las 2:17 am, tenía mucho sueño por lo que decidí dormir en el sofá, tenía tanto sueño que me daba pereza subir las escaleras, ponerme la pijama, organizar la cama, ah, de solo pensarlo me da más sueño, menos mal el sofá estaba nuevo y bueno, suave y cómodo.
¡A estrenarlo!
...
Cristopher...
Abrí como pude la cerradura de la puerta, mis pies no podían responderme, sentía que cada paso era aún más difícil para que mi cuerpo pudiese sostenerme.
Abría y cerraba mis ojos lentamente esperando poder despertar, sentía mucho sueño, toda la casa parecía moverse ante mi, todo me daba vueltas y el intenso dolor no ayudaba para despertarme...
¡Maldición! Contrólate, aguanta, no te caigas, sube las escaleras y no hagas ningún ruido.
Me obligué a dar un paso más, logré subir de a poco las escaleras apoyando mi mano en el estómago, tendré que bajar después y limpiar este desastre antes de que Verónica lo vea, subiré y ah!
Mierda, Ugh!
El dolor que sentía era increíblemente fuerte, no había sentido un dolor tan fuerte desde... Desde esos días, apretó sus ojos, parecía que su cuerpo se estaba desgarrando desde adentro, lo doblaba y cercenaba internamente,era como si sus entrañas se desprendieran de su sitio y entrarán en contacto con ácido, el dolor era increíblemente fuerte, el ardor inimaginable, sentía que sus huesos se derretirian y que su cuerpo entraria en una fuerte presión del aire que lo revanaria en segundos.
Se obligó a si mismo a continuar subiendo, iba por la mitad, aún faltaba, no le importó y, sin dejar de apretar su abdomen con su ensangrentada mano continuó hasta que las escaleras se tiñeron aún más de rojo intenso. Perdió el equilibrio, se inclinó hacia adelante golpeándose de frente con los escalones de madera, su herida en la cabeza se abrió aún más a causa del golpe, sus dedos se facturaron al tener el peso de su cuerpo encima, el chasquido fue tan sonoro que le inundó por un segundo, temor, sus heridas y aberturas se abrieron aún más debido al estiramiento que su piel no pudo evitar, sintió un desgarre en algún músculo de su cuerpo, no sabía en donde pero estaba ahí, en alguna parte de su roto cuerpo, el ardor era tan intenso, tan abundante y torturante que no le dejaba respirar, de solo hacerlo sentía cuchilladas en los pulmones. Estando en el suelo, la fuente de sangre de su boca no dejaba de brotar, sus ojos estaban abiertos, expectantes al dolor y la sangre que lo ahogaba.
Verónica...
Desperté, me levanté de golpe del sofá, sentía el corazón a mil, había escuchado un fuerte golpe, se escucha a como si alguien o algo hubiese caído por las escaleras, era tan fuerte que me inundó el miedo, me levanté sin pensarlo y lo vi, lo vi, vi ...
- ¡Christopher! -
Esta historia se actualiza todos los viernes