¿Celos?
Los celos eran un sentimiento nuevo para Vladimir, pero siempre había una primera vez en todo. Así que al tener alguna idea acerca de quién podía ser la hija del anterior rey de la Mafia, Vladimir no se preocupó por su propia seguridad, sino que sintió unos intensos celos por que ella había amado antes a otro hombre en su pasado.
— ¿Porque es que quieres una fotografía de la hija de Caín Escobar, ah?
— Para mí esto es ilógico —dijo el investigador moviéndose tempestivamente en su silla.
— Dime, ¿Que es lo ilógico en lo que pido?
— “Que digas que no sabes quienes fueron Caín y toda su familia.”
— Había oído hablar del señor Caín y de cómo maniobraba el bajo mundo si, él sabía mantener el imperio lejos de la vista del ojo público.
Hizo una pausa y continuó.
— No llegué a conocer a su familia — el lobo solitario no mentía en lo que acababa de afirmar, él había oído hablar de Caín y de sus hazañas, mas no había tenido un roce cercano con el y mucho menos con la familia, por lo mismo, tampoco había tenido que ver con el complot que se tramó para eliminarlo de la faz de la tierra.
La cara del investigador se mantenía sobre Vlad. Él estaba tratando de descifrar que era lo que le ocultaba su nuevo cliente.
Luego, después de un momento de reflexión, consideró que no habría consecuencias si mostraba una fotografía de Sakura junto a Farich. Al extender su móvil para mostrar una foto donde aparecía Sakura junto a su esposo Farich, los ojos de Vladimir pasaron sobre las dos personas.
Ella no se había acercado a él al azar, o porque habia querido conocerlo, sino que habia estado buscando acercarse premeditadamente para su propia venganza.
“Mi pequeña oruga” murmuró llevándose las manos al rostro, se veía que estaba nervioso, se notaba su molestia. Sin embargo ni él mismo sabía que le había afectado ver la foto de los dos abrazados, en un solo segundo, Vladimir se habia dado cuenta que ella tenía una mirada brillante, limpia.
— ¿Los conociste en vida? —preguntó el investigador. Era aceptable que Vladimir dijera que no la había conocido, pues Sakura siempre llevaba su rostro semi descubierto.
— No estoy seguro — respondió Vladimir.
— Entonces, ¿A quién quieres encontrar?
— O mejor dicho, el secreto de quién pretendes descubrir?
— Si —respondió algo sobresaltado —quiero saber quienes son los que se involucraron en la muerte de toda una familia — dijo Vladimir dejando boquiabierto al detective.
— ¿Tu interesado en saber quienes fueron los que decidieron matar al señor Escobar?
— ¿Que es lo extraño?, dime.
— Estoy en este círculo, me afecta lo que está pasando — argumentó Vladimir.
— Jajajaa, ¿Lo dices por que muchos de los tuyos están muriendo en circunstancias sospechosas?
— ¿Que sabes tú de eso? — preguntó Vladimir, pues no sabía nada de Sakura, y no sabía cómo es que ella estaba logrando eliminar a hombres armados y peligrosos.
— Pues sea quien sea que esté vengando al señor Caín y su familia, me alegra, están recibiendo de su misma medicina — dijo el detective levantándose de la silla para marcharse.
— ¡Espera! Todavía no hemos llegado a los detalles —refirió Vladimir.
— No es necesario llegar a eso, tú y yo sabemos quienes decidieron emboscar a Caín y a toda su familia y ahora, ¿tratas de descubrir quién o quienes fueron?
— Dime, ¿Que ganas con eso?
— Mostrar que no tuve nada que ver.
— ¿A quién le importaría si participaste o no? ¡ Ya toda esa familia no existe? —el investigador parecía haberse molestado con el tema.
— ¿Entonces rechazas el trabajo? — cuestionó con algo de desdeño en los ojos de Vladimir.
— Es un tema que me afecta mucho, no quiero estresarme pensando en quienes fueron, mejor búscate a alguien mas. —indicó el hombre, cuyo rostro se había endurecido a causa del tema de la muerte de Caín.
Vladimir pudo notar su disgusto, así que dijo:
— No te preocupes, sino quieres este encargo, no tienes que hacerlo.
Sin mediar una palabra, el investigador salió de la oficina de Vladimir, no sabía Vlad que su hermano menor, lo estaba espiando.
Unos choques de manos, los palmados animados de Sergei hicieron salir de sus pensamientos.
— ¡Vaya vaya, pero que tenemos aquí! —dijo Sergei en tono burlón.
— No cabe dudas, los años pasan facturas y ya siendo casi un hombre a mitad de los treinta y tantos ya no reaccionas como debes — todo lo que Sergei quería, era sacar de quicio a su hermano mayor, lo odiaba demasiado.
Se había dado cuenta de eso, poco después que se enterara que su padre biológico había muerto en manos de Vladimir, aunque en el principio no quería admitir, con el paso del tiempo, sus ganas de dañarlo, de verlo en constantes sufrimientos aumentaron.
— Sergei, ¿ahora eres un abogado? Y de paso creo que eres mi uno que acusa — Vlad estaba consciente que tenía a un enemigo en sus entrañas.
— Pero qué dices, hermanito.
— Sepa que a como dices que soy un vegete, sabe mas el diablo por ser viejo, que por ser diablo, y yo sé todo con respecto a ti.
— No te preocupes, como sería así, eres mi única familia que me queda —fanfurruñó Sergei.
— No seas hipócrita Sergei, se lo mucho que me detestas, pero digamos que es recíproco, aparte solo la diplomacia me mantiene con las manos atadas.
Sergei peló el ojo. Casi sus chivolas se les quería salir de su lugar. Nunca antes Vladimir fue tan abiertamente en declarar así sus sentimientos, siempre se había reservado lo que sentía y sus penas, pero hoy, él era otro.
— ¿Que dices? — Sergei puso cara de cachorro sufrido —, ¿qué diría mamá, o papá? Seguro están revolcándose en el infierno — sus palabras eran textualmente lo que deseaba para sus padres adoptivos, por lo que en el corazón de Vladimir estalló la ira.
— ¡Cállate, cállate!
— O te haré cortar la lengua.
— ¿Que pasa hermanito? Se te metieron los demonios al cuerpo? —se burló Sergei.
Vladimir se acercó lo mas cercano posible a Sergei y lo miró a los ojos, tanto así que podía ver las líneas de expresión. El dijo:
— ¿Crees que no sé que fuiste tú quien le pidió al bastardo de tu padre biológico para terminar con la vida de esas dos mejores personas que alguna vez te acogieron como a un hijo mas ?
— ¿Lo crees? —al cuestionarlo así, Sergei supo de porqué Vladimir había cambiado demasiado con el y de por qué se mostró distante y alejado de todo y de todos.
— ¡Espera!
— ¿Es en serio?
— ¿Vas a culparme de todo lo acontecido en el pasado?
— Tu, y solamente tú eres el culpable de todo. Mírate nada mas, eres un gánster de pacotilla.
Lo que Sergei quería era hacer colapsar a Vladimir y hacer que metiera la pata ( como bien se entiende ) lo quería ver arrastrándose en el suelo.
— ¿ Sergei ? ¿ Quieres conservarte completo ? Tan solo aléjate de mi por que si te vuelvo a encontrar, no saldrás completo —inquirió Vladimir.
Como si las palabras de Vladimir causaran efecto inmediato, entraron varios guaruras y sacaron a Sergei agarrado de los brazos y piernas.
Lanzaron a Sergei afuera en el asfalto, mientras él entraba en una rabia desmedida.