Para mí, yo "SAKURA ESCOBAR", la vida había dejado de tener sus matices, sus colores hermosos que la naturaleza nos ofrece, ahora yo solo conocía el blanco de la pureza al recordar la sonrisa de mis hijos, la risa de ellos, el gris del color de mis emociones, el rojo, por que cada vez que cierro los ojos, veo su sangre correr, ahora mis sueños son malos, son sangrientos, tengo pesadillas.
Ya el negr0 es parte de mi vida, porque solo eso me ha quedado, lo único que veo en mi porvenir, la oscuridad.
Me tomé un mes para recuperar mi salud física por completo, pero mientras, seguía investigando a cada uno de ellos, los miembros de la Mafia, ex socios de mi padre, y ahora dueños del Inframundo.
La lista era larga, pero ayudaba a endurecer mi mente, mi corazón.
Era bueno tener a mi compañera Sandy, ella me ayudaba a pasar el filtro para desestimar a muchos que no estaban implicados en la muerte de mi familia completa.
En el mundo de la mafia, la lealtad, era como la juventud, si se iba, era imposible recuperarlo. Así como el volver a ser feliz después de que se va quien era el responsable de hacerte sentir la mejor.
El honor ya no existía, pues era muy estimado, pero pocos eran los que tenían honor para ofrecer.
Las traiciones, las puñaladas por detrás, la violencia, y las injusticias, todo envuelto con la misma muerte, era el pan diario de cada dia. Y mientras más me envolvía en la antigua vida de mi Padre, más entendía sus razones por las cuáles temia por nosotros, sus hijos, su familia.
Pensando siempre sin detenerse mi mente, seguí investigando y me di cuenta que había muchos, que aún sabiendo que mi padre se había retirado del mundo bajo, no se sentían seguros con su sola existencia, pero es que, el Rey de la Mafia seguía siendo el Rey mientras viviera y respirara.
Fuí la hija, la llamada princesa de papá y tratada con la mayor delicadeza y amor existente, podrían opinar que el Rey mafioso fue un hombre sin corazón, pero en realidad mi padre si tenía un gran corazón que era dedicado a nosotros su familia.
Habia nombres, había identidades que yo tenía para empezar la ejecución, las cabezas volarían y el miedo sería parte de sus vidas.
Sandy me avisó a tiempo que habría una fiesta privada en la noche del día siguiente, en donde solo estarían altos jefes del gremio de los Gánsters, dijo que había hecho lo imposible para lograr una invitación para las dos.
No estaba tan de acuerdo que Sandy apareciera ahí junto a mi, si algo salía mal, ella debía seguir con los planes, pero ella era tan testaruda que me dijo que ella iría a dicha fiesta privada.
Cuando aparecí en medio de la fiesta, yo traía una máscara que me cubría a mitad mi rostro, solo dejaba mostrar parte de mis mejillas y mis labios, que por cierto, Sandy hizo una maravilla llevando a cabo un maquillaje haciendo ver mis labios mas carnosos y exquisitamente besables.
Mis ojos, mi nariz, estaban tapados por una tela transparente que daba lugar a una mujer seductora y misteriosa.
Mis labios rojos, muy rojos y sensuales se curvaron al ver cuánta atención devengaba de ellos. Hombres tenían que ser al fin y al cabo, pero con el ego inflado.
En medio de la fiesta vi como los más altos jefes me miraban con ojos de lujuria, detonaban sus mas perversos deseos, deseos que se le sobresalían por los poros, casi babeaban por mi, por tenerme debajo de ellos.
Yo ya había investigado como eran sus pensamientos, tenían mujeres hermosas hasta para botar, pero la falta de saciedad los consumía, una mujer podía ser muy bonita, pero aún así, ellos querían a todas las mujeres a manos llenas para sí, grave error.
Yo no podía entender porque habían puesto los ojos en mi en un momento dado, si yo era una mujer ordinaria, una mas de tantas.
Ellos querían poseer a la hembra que tenía por delante, mísma a quien hubieran disfrutado borrar del mapa. ¡Claro, si supieran mi identidad oculta.
Siempre lo he dicho, que el ego humano, es su mayor per-di-ción.
"Y la mejor arma para aniquilar a un hombre, es el cuerpo de una mujer."
Me di la vuelta y caminé unos cuantos metros, escuché como el hombre, el pez mas grande a quien yo quería atraer precisamente, le decía a los otros sucios capos, "no miren siquiera, ella es mía solo mía"
Mis audibles oídos prestaron atención a todo cuanto dijera, escuchaba cada palabra de arrogancia dicha, y de como me seguía con la vista y paso a paso como un borrego al matadero.
Mis movimientos fueron rápidos, en una esquina al doblar, él me atrapó, o al menos, eso creyó, pero solo estaba ocurriendo lo que yo quería que pasara, yo tenía el control de todo lo que estaba pasando y de lo que iba a ocurrir en los siguientes minutos.
—"Ven aquí preciosa" —dijo el puerco, el maldit'0 hombre sin corazón, quien fuera uno de los cabecillas en el complot en contra de toda mi familia.
—Uh, que bien hueles —dijo. Yo utilizaba la fragancia a jazmín, el favorito de mi padre, le gustaba oler esa fragancia en mi madre.
Acaricié su cuello y nuca con mis labios, yo traía en secreto en un anillo compuesto con una pincha sutil, lo volteé y le pinché en su cuello, para que no sintiera ese pinchazo fuerte, apenas fue un leve movimiento, besé su asquerosa boca para amortiguar ese pinchazo, él estaba sumido en el acto y la lujuria de poseerme que no se dió cuenta como envenenaba su sangre. Le dije.
—Vamos a vernos en la suite 047 —sonrió complacido al escuchar mi invitación.
—¿Ahora?
—Ahora —dije.
—Uf, al grano, como me gusta, ir al grano —dijo complacido.
—Igual a mí —dije dando un zarpazo a su paquete endurecido.
—¡Uh! —gruñó.
El salió ante la vista de todos, el veneno empezaría a trabajar justo en una media hora, así era su sutil trabajo, él no lo sabía.
Apareció ante el público, solo se había perdido de la vista por quince minutos, así que nadie diría que lo había matado una mujer misteriosa enmascarada, él no quitaba el ojo de mi, lo sabía porque estaba en una distancia de tan solo cuarenta a cincuenta metros de mi.
Él estaba por ir a la habitación que mencioné, bromeó con sus otros compañeros serviles del mal.
—Es ardiente la niña, tan fresca como un durazno, tiene un trasero de ensueño y sobre todo, muy natural —los otros se rieron de sus palabras y preguntaron.
—¿Cómo sabes eso, acaso ya probaste su carne? —el ceo del mal dijo.
—Su boca, acabo de besarla, sus labios los chupé, son tiernos y exquisitos, mírame ... siento que mi corazón se saldrá del pecho, me casaba con ella ya mismo, claro, si ya no estuviera casado con la fea de mi mujer. —dijo el maleante.
—¡Cuidado! —dijo otro.
—¡Cállate, eres un maldit'0 envidioso!
—¿Vamos, puedo tener vírgenes tiernas ahora mismo y a diestra y siniestra? —dijo el otro rufián, y eso hizo que el mafioso sintiera enojo desmedido, lo cual activara el veneno en su cuerpo.
Faltaba unos diez minutos más para que surtiera efecto, pero él adelantó la acción antes, el hombre se llevó las manos al pecho y se estiró dando un respiro largo y tedioso, sus ojos se habían vuelto vidriosos, lo que daba a entender que no era un simple infarto.
Murió ante la vista de todos los que estaban ahí, mientras esto sucedía, Sandy había pagado a alguien para que se vistiera igual a mi, era más de una decena de chicas con mi misma vestimenta. Yo había desaparecido, una de las chicas de mi misma contextura se hizo pasar por mi, pues el diagnóstico era que alguien se acercó demasiado al gánster para terminar con su sucia vida.
Las alarmas no se hicieron esperar, ellos miraron para todos lados, ¿sería que había alguien que atentó contra su vida? Era la pregunta del millón.
Las intrigas empezaron, y también las ideas conspirativas, tan pronto sucediera, lo llevaron a un hospital solo para gente de su círculo, ahí no dieron al blancos lo inmediato, pero si estaban investigando a todo el mundo.
Obviamente las cámaras fueron revisadas, y aún en los puntos ciegos, había cámaras ocultas delatándose a todos y ellos vieron el video en el que el gánster dio un corto abrazo con una mujer enmascarada ( o sea yo ) y luego se besaron por varios minutos y él salió caminando con sus pies, a la mujer que se había hecho pasar por mi, la revisaron de pies a cabeza, la soltaron dos días después de descartar que no tenía nada, ningún rastro de algo que la vinculara al homicidio.
Una semana después, aún mantenían el cuerpo del hombre en la morgue, el veneno se llamaba el sin rastro, nadie se daría cuenta que se había usado un veneno así de letal para matar a alguien, salvo a que en una semana su cuerpo tendría manchas de coágulos por todo su cuerpo, esto implicaba que lo mataba de poco en poco, sin imaginar el trauma del desafortunado, porque cuando todos lo creen muerto, incluso una autopsia era inducido en su cuerpo sin previa anestesia, él seguiría con su conciencia intacta, ya que lo consideran clínicamente muerto.