El jeque

1067 Words
Estados Unidos, 1993. Narra Sarah: No dejo de preguntarme porqué es tan complicado ser una mujer con aspiraciones, no sé como sentirme en estos momentos en donde acabo de descubrir que él hombre a quien amo no me apoya como yo creía, es decir hasta hace poco todo iba muy bien en nuestra relación, de hecho habíamos hecho muchos planes a futuro, el principal de ellos era que él terminaría su carrera como abogado pues una de sus mayores aspiraciones es ser dueño de su propio bufete, pero él es hijo de un jeque con lo cual eso cambia las cosas, debe cumplir ciertas normas y acatar las ordenes de su padre; en ese mismo plan iba incluido que yo terminaría por estudiar medicina. Sé que la medicina es una carrera muy complicada y por eso contaba con el apoyo de Kerem para conseguirlo, pero ya no creo que eso vaya a suceder, por eso quiero contar mi historia, la cual empieza así. >>>>>>> Emiratos Árabes Unidos, un par de meses después: —¿Adivina qué, preciosa? —dice entrando a su apartamento —ya hablé con mi padre, se ha mostrado un poco sorprendido con todo lo que está pasando, pero finalmente ha aceptado que nos reunamos con él. —¿Es enserio? —inquiere con una sonrisa —pensé que tu padre nunca aceptaría que habláramos con él para contarle de nuestros planes, con todo eso de que quiere que te cases con la heredera aquella… —baja la cabeza. —Ya te dije —se acerca tomando su barbilla con un par de dedos —que yo no quiero a nadie más, sé que para mi padre seria más conveniente sí me casará con Elif, pero eso no va a suceder. Ella puede tener todos los contactos y el dinero que se necesita para una unión de este tipo —besa su barbilla —, pero no tiene lo principal y eso lo tienes tú. —Ah, ¿sí? —no puede evitar sentir un dejo de celos —¿y qué es eso que yo tengo que ella no? —aparta la cabeza —¿deudas? Ya sabes lo que se rumora, mi papá al casarse con su nueva esposa se lo llevó todo y lo único que nos dejo a mamá y a mi fueron sus deudas. —Pero conservan la casa de su familia, mi amor no sé porque, pero te siento tan pesimista que eso me da miedo. —No más que a mí, hasta ahora tu padre solo sabe que estamos saliendo, pero no le has dicho que es mucho más —reniega. —Claro que lo sabe, le dije que no me voy a casar con Elif y qué sí sigue insistiendo solo hará que adelante mi viaje de vuelta a los Estados Unidos. Él es consciente que en parte sí he venido no ha sido solo por visitarlo sino para que se entere por mi parte de lo que está por suceder, y eso es que tu y yo nos vamos a casar en un futuro, por lo pronto solo deben conocerse y saber los importantes que son ustedes dos para mi. —Por Dios, Kerem tú eres un árabe y tu padre es un jeque que aspira a que te conviertas en uno de ellos dentro de poco, lo natural es que quiera que tu tomes su lugar en los negocios y en todo —reniega —. Estar aquí me ha hecho ser más consciente de que las diferencias entre nosotros son claras, aquí las mujeres no son como en América. No sabes como me he sentido cuando me miran y se dan cuenta de que soy mujer y de que además no soy de aquí. —Ya tuve tiempo para pensar en eso —hace una pausa —cariño, tendrás que ponerte algunas cosas que he pedido para ti, sé que es difícil, pero debes llevar caftán y aunque no eres una mujer árabe al menos para hablar con mi padre debes vestir como una, una de las empleadas vendrá a indicarte como hacerlo. —Eso quiere decir que tú también te vestirás como el árabe que eres. Me estoy poniendo tan nerviosa —asegura y él la toma de la mano, —creo que sería más fácil sí te casaras con esa mujer, estás son demasiadas presiones para una sola persona, además de que no sabré como dirigirme a tu padre, una cosa es tu mamá porque ella me ha dado la confianza para hacerlo… —Ya lo sé, mi madre te adora —besa su frente — por cierto, yo me iré a un hotel. Mi padre no debe enterarse del tipo de relación que tenemos, no quiero que te trate de forma equivocada solo porque ya… —Dilo —lo corta —ya hicimos el amor sin estar casados, y yo soy americana así que eso me pone en una posición complicada a sus ojos —Kerem asiente un poco nervioso —por no decir otra cosa. Kerem intenta tranquilizar a Sarah, pero se le dificulta al ver la manera en que ha sacado de sus proporciones el primer encuentro con su padre, él entiende que puede intimidar reunirse con un jeque bajo esas circunstancias, lo que no puede entender es que ella se muestre tan reacia con su cultura, Sarah debe aceptar que sí se casan esa también será su cultura especialmente porque será cuestión de tiempo para que él tome su lugar. Tal vez no sea tan rápido, pero ese día va a llegar y cuando eso suceda no podrán vivir más en los Estados Unidos. Sarah nunca imagino que enamorarse de un árabe sería así de complicado, aunque su novio es un hombre completamente independiente en los últimos días ha demostrado que no es tan así, el saber que todavía tienen que superar ciertos obstáculos para seguir adelante con su noviazgo y en un futuro pensar en el matrimonio logra ponerla más tensa de lo que está y eso solo es la punta de sus problemas, aunque Kerem no se lo diga abiertamente sabe que él espera que su padre le dé su bendición para esa unión y entonces sí poder perdirle matrimonio. Eso la lleva a preguntarse, ¿qué pasaría sí el jeque no le da su bendición para seguir adelante en su relación; Kerem la dejaría?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD