Capítulo 8: Eres especial

4836 Words
Alice: ¡Que me trague la tierra! Por estúpida. No puedo creer que haya tenido la oportunidad de deshacerme de Levi Domine y no lo haya hecho. ¿Por qué no lo hice en ese preciso momento? ¿Acaso fue por lastima? ¿Acaso quería seguir viendo su estúpida expresión de superioridad por el resto de mis días? No. Pues claro que no, pero sin embargo mi respuesta ¿cuál fue? –Lo hare… ¡Tonta! ¡Tonta! ¡Tonta! ¡Chica tonta! ¿Qué porque me estoy planteándome todo esto ahora? Pues permite iluminarte mí querido amigo, permite hacerte saber que ha pasado en el transcurso de esta mañana. He dado mi tercera prueba hoy. Canto. Si, canto. El canto es lo más innato para un vampiro; llamadlo como quieras, talento, suerte, discriminación... pero si, el punto es que todos los vampiros especiales por alguno que otro motivo totalmente desconocido para mí, cantamos jodidamente bien. Si, ya sabes, como "ángeles caídos del cielo" o una chorrada parecida, aunque aquí el concepto de ángeles puede distorsionarse, pensándolo bien no creo que sea el mejor término para referirnos a nosotros. ¿Qué me estoy desviando del tema? Pues claro. De hecho, el punto al que quería llegar, es que todos casi me han puesto un 9. ¡Fascinante! Y lo hubiera sido si todos lo hubieran hecho. Palabra clave aquí; casi. ¿Ya sacas quien fue el del puntaje variado? Levi Domine me puso en 6. Si, un 6. -Al menos vas mejorando- me consoló Katherine durante el entrenamiento ¿Mejorando? Ah, claro. Haciendo una recopilación de las notas dadas por Levi Domine lo pensé- Un 4, 5 y 6 -¿Iba en subida no? ¿Al menos eso era algo bueno no? ¿Debería de alegrarme por eso? No. La respuesta es un jodido, profundo y sincero NO. Creí que ayer habíamos llegado a algo. Pero por lo visto no fue así. ¿Y cuál fue su repentino cambio al decirme que no era una molestia? ¿Por qué se comportó así de raro ayer conmigo? Creo que fue entonces cuando lo entendí. Yo estaba molesta con él. -Es todo- anuncio Víctor, dando por terminado la práctica. Todos nos retiramos rumbo a las duchas. Era relajante ducharse. Una vez limpia, fresca y de alguna u otra forma renovada, fui directo hacia mi habitación y me acosté. La cama estaba tan suave, o quizás así la sentía por lo cansada que estaba. Debí de haberme caído en un profundo sueño o algo por el estilo porque quien me levanto fue Katherine -Te has perdido el almuerzo- me susurro -¿Te encuentras bien?- No. Realmente no muy bien. Estaba cansada. -Sí, no te preocupes- dije al tiempo que esbozaba una sonrisa -Los chicos saldrán hoy ¿Quieres venir? - pregunto Katherine -No, gracias- dije mientras me acurrucaba en mi cama de nuevo -¿Qué harás todo el día? Ni siquiera lo pensé cuando lo dije -Dormir. Escuche su risa, suave, y dulce. -Pues en ese caso descansa- y con eso último se fue de la habitación. Aunque en la misma aun quedaron algunas chicas. No tenía el lujo de tener mi propia habitación como ya habrás notado. No pasaron ni cerca de 10 minutos cuando a la habitación llego una mucama. La reconocí al instante; era la misma señora de ayer. -Señorita- dijo acercándose a mí, entrando así a la habitación –El señor Domine le espera en su cuarto. -¿Cómo dice?- pregunte, a lo mejor cabía la posibilidad de que había escuchado mal. -Mando a llamar por usted- aclaro. Estuve a punto de levantarme, lo juro, pero en ese momento recordé mi puntaje. -Infórmele que no iré- fue mi respuesta. ¿Es enserio Levi Domine? -Oh Tu, Pobre, tonto, bruto. Estas bien pirado de la cabeza si enserio crees que voy a ir a buscarte después de lo de hoy. – pensé enseguida -Pero... señorita... Quizás no lo haría hoy, pero lo haría mañana; cuando se me pasara el coraje. -Ya me oyó- no quería ser descortés, pero enserio estaba determinada a no dar un solo paso fuera de esta habitación. -Pero no puede...- ella parecía desesperada –No creo que deba... el... -Lose- la interrumpí y luego la mire –Él no se enojara contigo, solo dile que la respuesta es un no. ¿Qué se creía? Ni que yo fuera un perro atrás de su amo. Me volví acostar después de eso, la señora, dándose cuenta de que no podía convencerme, al final desistió y solo se retiró. Mis ojos volvieron a cerrarse e intente volver a dormir después de eso; si bueno, intente. Inevitablemente solo escuchaba la conversación de aquellas chicas, ya que hablaban demasiado por lo alto; demasiado. ¡Es enserio! Ni siquiera podía escuchar mis propios pensamientos. Quería decirles: ¡Cállense! ¡Cállense de una maldita vez! ¡Para ser vampiros tienen complejo de loros! ¡Loros nada agradables! ¡Maldita sea! La gota que derramo el vaso fue cuando las escuche a todas gritar emocionadas. Abrir mis ojos y me senté en mi cama con el propósito de decirles que se largaran, que tan solo cerraran el pico.... Pero no lo hice... Mi vista fue a dar a aquella puerta con un marco de filos dorados, ahí parado estaba un chico, un chico con un cabello tan oscuro como la noche misma, y unos ojos tan profundos como el océano mismo. ¿Levi? -Pero que...- iba a decir algo, pero otro grito de parte de aquellas chicas martillo en mis oídos -Buenas señoritas- saludo un muy cordial Levi; esa amabilidad era apariencia claro estaba Más gritos. ¡Eh, que me dejaran sorda! De alguna manera había olvidado lo popular que era Levi entre las chicas, ellas siempre hablaban sobre los cinco grandes y todas y cada una de ellas llegaban a la misma conclusión; Levi era el más apuesto. ¿Mi veredicto final? Estaban locas. Vi cómo me miro, cada paso que daba hacia mí de pronto me puso nerviosa. -Creí haber llamado por ti ¿Me acompañarías? - dijo mientras me estiraba su mano, y no supe reconocer esa mirada, era... amable... Créanme me dio más miedo verlo siendo amable que siendo un idiota. A veces, cuando el misterio es tan grande es mejor no protestar. Solo sigue el hilo, déjate llevar por la corriente. Tome su mano mientras me jalaba ayudando a levantarme de la cama, acto seguido salimos por aquella puerta, pero no sin escuchar unos últimos comentarios de parte de mis compañeras de cuarto. -¡Que os aproveche!- pero qué vergüenza. *** Katherine: -Lleva tres días sin comer- me informe Andrés-Toma, dáselo en cuanto regreses- y así recibe el pan en mis manos. -¿Se lo guardaste para ella?- cuestione asombrada -Debe de estar muriéndose de hambre -Y de sueño- agregue *** Alice: Llegamos a la habitación, bueno, su habitación. Introdujo la llave al igual que ayer y yo entre sin demora, ni protesta alguna. Solo me adentré hasta llegar al mueble que allí había, y solo me senté. -bueno, ya estoy aquí- dije -¿Qué quieres que haga esta vez?- pregunte -Nada- dijo mientras se sentaba. Él estaba junto a un escritorio, ese escritorio no estaba aquí ayer, lo recordaría al menos. Estaba repleto de papeles, pergaminos, plumas, y tinta para la misma. -¿Nada?- pregunte cayendo en cuenta de su respuesta -No, nada- dijo mientras arreglaba papel tras papel, sin entender muy bien que era lo que hacía-Tengo trabajo que hacer, en realidad si quieres puedes dormir- dijo mientras por un momento miro su cama. -¿Dormir?- cuestione -¿Eso no es lo que estabas haciendo cuando yo llegue?- pregunto -Si- admití -Siéntete libre de usarla- dijo, sabiendo yo que se refería a la cama; a su cama –Ahora, si te aburres, puedes leer algo- y así dio un vistazo a sus libros mientras lo veía regresar a su trabajo. Me pare y camine hacia aquella enorme estantería. Mi vista pasaba de los títulos de los libros a él, aun con una pregunta comiéndome por dentro -¿Para qué me trajiste aquí?- me era inevitable preguntarla Vi como dejo de escribir –Tú me mentiste- dijo, lo había escuchado claramente -¿Cómo dices? -Lo que has oído. Prometiste que volverías en cuanto te llamara y no lo hiciste- dijo, aun sin mirarme- y no lo hiciste- repitió. Podría haberle dicho –Pues estamos a mano- dando así entender la mentira que él me hizo por el asunto de la corona, pero... fue algo en su voz... algo en su voz sonaba diferente... como si le costara trabajo decir esas palabras en voz alta, o mejor aún, como si tuviera miedo de oír mi respuesta. -Yo cumplo mi palabra, en realidad...- hice una breve pausa, mientras mi vista iba de nuevo a los libros de aquella estantería, colocados tan delicada y precisamente en un orden ya predeterminado–Pensaba en no venir hoy, pero eso no implicaría que no vendría mañana- dije - pensaba en venir mañana- remarque de nuevo -...- no oí respuesta de su parte -¿Pensabas que ya no iba a volver nunca? ¿Por eso fuiste a buscarme? -Yo... solo...- su vista estaba fija en sus hojas, aunque sabía que no estaba leyendo nada en ellas-creo que solo entre en paranoia. -En realidad, tú no me querías aquí. Solo querías asegurarte de que yo no incumpliera mi palabra ¿Era eso? – pero no era lo único que quería preguntar -¿Fue por eso que te asustaste? ¿Por eso fue que fuiste hasta el cuarto de una de las candidatas a verla? ¿Levi Domine, rebajándose a ese nivel, solo por una chica?- pero nunca llegue a formularlas -Solo quería verte- dijo, parecía sincero. -¿Verme? ¿Para qué? creí habértelo dicho antes, no se hacer gran cosa, no es como si pudiera ayudarte con tu trabajo, además yo solo soy una... -¡No lo eres!- me interrumpió bruscamente- Te lo dije ayer, no lo eres. No dije nada. -No eres una molestia. - me miro –Al menos no para mí. No eres una molestia para mí. Y enserio te agradecería si no volvieras a repetir eso enfrente de mí. -No lo haré...- dije desviando mi vista, muy muy lejos de aquellos ojos azules, aquellos mismos que sentías que podían penetrar tu alma y descubrir todos tus secretos. -Puedes hacer lo que quieras estando aquí- dijo –Si quieres hacer otra cosa puedo mandar a que te lo traigan, pero necesitas estar aquí, en esta habitación. ¿Entiendes? -Entiendo.- dije -De todas formas, solo estaré aquí sentado todo el día trabajando, no quiero que te aburras, así que si quieres algo pídemelo ahora. -No deseo nada. -¿Nada? ¿No hay nada que no desees enserio?- cuestiono, aunque sabíamos que ya no hablábamos de objetos. -Libertad.- dije mientras lo miraba -¿Puedes dármela?- lo cuestione enseguida Solo vi cómo se quedó callado y desviar su vista -No, claro que no- dije en medio de un susurro -No está en mis manos algo así, y creo que lo sabes. - lo escuche decir -En realidad no, no lo sé. -El consejo- dijo –Un rango mucho más poderoso que "los cinco grandes" -¿Qué es el consejo?- pregunte sintiendo así por primera voz una profunda curiosidad de saberlo. -Ayer insinuaste que los cinco grandes eran los que se encargaban de matar a los chicos desaparecidos.- me miro, aquella mirada profunda y en cierto sentido; triste –El consejo- dijo cada palabra de este en perfecta sintonía. -El consejo... Eran ellos... ellos eran quienes se encargaban de matarlos... -¿Cómo es que nadie los ve?- cuestione enseguida -Entran aquí cuando quieren, tienen acceso total a todo el castillo- dijo –Podrían entrar en mi cuarto si quisieran -¿Quiénes son ellos? -Son los que rigen el mundo de los vampiros- dijo y esa explicación fue lo suficiente para mí. Levi regreso a su trabajo y yo a sus libros. *** Dylan: -Aquí están – dijo Martin mientras amontaba una cima de documentos en mi escritorio-Ahora, ¿Puedes dejar de estar atrás de mí? Ya no te me cargues más. -Has cumplido con tu trabajo- lo mire –Ya no tengo porque hacerlo- -¿Levi ya termino?- oí que pregunto -No creo que ese sea problema tuyo- conteste restándole importancia. -¿Te me cargas a mí y no a él?- pregunto haciéndose el indignado.-Apuesto que no ha terminado tan rápido como yo. -El trabajo que él hace no es comparado con el tuyo, y tú tampoco deberías compararte con él. -Que lo pillo, vale- dijo cortante entre molesto y exasperado mientras hacia un puchero, bueno tratar con Martin siempre era como tratar con un niño que se rehusaba a crecer-siempre lo estas defendiendo- su reclamo sonaba a reproche -¿Crees que no lo merezca? -¿Levi? Por supuesto que sí. Nadie le quita que tiene mucha presión del consejo sobre si, pero aun así creo que lo estas sobreprotegiendo y siempre cuando se trata de Levi estas sobre reaccionando. -Levi es muy tonto a veces. Actúa con base a sus principios y lo que cree correcto. Sabes lo desesperado que esta por encontrar a la reina- dije mientras lo miraba aquellos ojos grises. Suspiro –Lose- admitió –Al fin y al cabo, solo la reina podría cambiarlo todo. -En ese caso – lo mire comprensivo- solo dale un respiro. *** Alice: Todo me daba vueltas. Cuando empecé a ver doble, fue el momento en el que supe que algo no andaba bien. -L-levi...- lo llamé, en una voz apenas audible, sí, eso fue lo más fuerte que pude decirlo. -¿Estas bien?- lo mire desde su silla -Algo... algo no está bien...- fue las últimas palabras que recuerdo haber susurrado antes de dejarme vencer por el peso y todo volverse n***o. *** Bryan: Si yo hubiera podido elegir el lugar donde pasar mis vacaciones claramente no habría elegido este castillo. -Día de informe- dijo Víctor- ¿acabaste ya el tuyo? Solo asentí con mi cabeza mientras volvía mi vista al cielo. Pies levantados en una silla, mi cuerpo en otra, y otro mundo allá afuera. El castillo era una cosa, el exterior era otra, pero yo hablaba de allá afuera, ese lugar donde sabias que había mucho mas ¿Qué nos esperaba allí? ¿Decepción? ¿Dolor? ¿Triunfo? ¿Gloria? Hasta era ridículo que un vampiro tuviera pensamientos así. -Por esa razón es que prefiero estar con Martin- lo escuche a Víctor hablar de nuevo. ¿Cómo es que se atrevía ese estúpido a perturbar en mi amado y profundo silencio? ¿Qué uno ya no puede filosofar tranquilo en su propia mente? ¿Por qué su manía de interrumpir en mi pacífico y sublime santuario? Ya no hay respeto. -¿Alguien me ha llamado?- entro Martin animadamente por aquellas puertas del jardín, y atrás de él le seguía Dylan. Yo no. -¡Por fin! Al menos ahora ya no sentiré que le hablo al viento- dijo Víctor como si su comentario fuera el más gracioso que haya dicho. Me limite a rodar los ojos y volverme a concentrar en mis pensamientos. -¡Reunión de grupo!- grito Martin como si tan solo por decirlo iba a animar algo aquí Adiós tranquilidad. -Ya deberías estar acostumbrado a Bryan, sabes que él no habla mucho- dijo Dylan esta vez a Víctor, para después caminar hacia mí -¿Y tú qué haces? ¿Qué no sabes que hay que cuidar la propiedad del castillo? Lo mire sin decir nada y solo me limite a bajar los pies de la silla. Si algo había aprendido en los años que llevo conviviendo con estos payasos, es que a Dylan no debes tomarlo a la ligera. -De todas formas, no es una reunión de grupo- contribuyo Víctor-Levi no está aquí por lo tanto los cinco grandes no está completo. Si, los cinco grandes, vaya, cuanto egocentrismo. Que egocéntricos éramos todos nosotros. Si, tristemente me incluyo. -Iré a buscarlo, aunque esta con trabajo ahora mismo- -Debió acabar hace horas- comente -Normalmente hablas para decir cosas totalmente inapropiadas- me reprendió Dylan y yo solo me encogí de hombros.- los papeleos de él, son algo diferentes y creo que todos lo sabemos- dijo mientras nos miraba a los tres. -Lo lamento- me disculpé siendo consciente así, de lo desubicado que fui. Me fue inevitable mirar al suelo por lo avergonzado que estaba -Sé que lo haces- dijo –No olvides a quien le debes tu lealtad. Y con eso último Dylan salió del jardín. *** Alice: Tan, tan, tan suave... era como estar entre nubes de algodón. Abrí mis ojos lentamente dejándome ver así lo alto del techo y lo blanco del mismo. -¿Te encuentras bien?- pregunto una voz-¿C-como te sientes?- y mire a mi izquierda, allí estaba el, por un momento pensé que podía ser un sueño. Cuando por fin logre enfocar mi vista y recobrar el conocimiento, quizás no del todo, pero si algo, trate de levantarme. -Tranquila...- dijo mientras me detenía y me volvía a acostar –No seas tonta, no hagas fuerza- me indico Y así volví a acostarme. Una atmosfera de silencio se formó después de eso, hasta que yo me atreví a mirarlo para saber porque se había quedado callado. Sin embargo, el solo me miraba -Eres especial- lo oí decir -¿Q-que has dicho?- por un momento sentí estar avergonzada -He dicho que eres especial, y al ser especial eres más vulnerable a las enfermedades- dijo y su respuesta logro calmar de nuevo mis nervios. Claro Alice, especial, eres especial, porque eres uno de los vampiros especiales. -¿Qué paso? ¿Por qué estoy en tu cama? -Porque te desmayaste, tienes suerte de que te haya atrapado a tiempo, antes de que tu cabeza tocara el suelo- me informo –La persona que te reviso dijo que no estabas muy bien de salud. -Yo estoy bien de salud- replique -¿Y el que vino a verte qué? ¿Debo asumir que estaba loco cuando lo dijo? -Yo no...- rayos me dolía hasta la cabeza. -¿Has estado tomando el sustito de sangre?- pregunto enseguida -Sí, cada noche- respondí -¿Comida? ¿Has estado comiendo bien? Comida... Era cierto... ¿Hace cuantos días que no comía? -...- me quede callada. Vamos, no me juzguen ¿Que iba a decirle? ah cierto no, pero ahora que lo mencionas Levi Domine, ¿No tendrás un poco de comida escondida entre tus cajones? -¿Y?- inquirió –Responde- demando saber -Quizás no tanto...- me atreví a decirle -Eres tan descuidada. – dijo mientras se levantaba y lo vi salir de la habitación. Al cabo de unos minutos regreso. Si, aquel chico regreso, por unos minutos había llegado a pensar que me había abandonado aquí. -Toma- dijo mientras ponía una mesa plegable encima de la cama -Creo que debería salir- dije mientras ponía un pie fuera de esta. -No puedes- dijo –Necesitas descansar, no puedes moverte. -Pero podría regar algo- justifique -Te digo que no puedes, regresa a la cama- insistió -¿Y que si riego algo?- volví a cuestionarle -¿Podrías preocuparte menos por eso ahora? ¡Es solo una cama!- dijo exasperado No volví a hacerle otra pregunta, solo asentí y comí. Comer de nuevo, se sentía bien, muy bien en realidad, eso sin contar el hecho que fue algo incómodo. Levi solo estaba a mi lado, solo viéndome, cada jodido movimiento que hacía. -Gracias...- susurre cuando acabe de comer. -Vuelve a dormir- me aconsejo mientras hacía que me recostara y me arropaba más. Por alguna razón no tenía la fuerza para discutir contra él así que solo me entregue a los brazos de Morfeo. Dylan: -¿Qué estás haciendo?- fue lo primero que le cuestione una vez abrí la puerta. -¿No sabes que hay que tocar antes de entrar? -No quieras timarme. – dije sabiendo que trataba de evadir el tema y así ganar algo de tiempo- Solo responde. -Cayo enferma en cama- fue su respuesta -Eso no me dice nada. -Solo la cuido. -¿Has terminado tus papeles? -No.- admitió mirándome fijamente a los ojos –Eran muchos- -¿Esa es tu excusa? -No. He pasado todo el día cuidándola, creo que me he entretenido. La mire- lamento decirte que esto no me agrada. -Ella es buena- dijo -Y no lo dudo- contribuí –Pero por ella no has terminado tu trabajo y eso no la hace muy agradable para mí, y tampoco lo será para el consejo si se enteran. -Terminare mi trabajo- vi como su vista paso a estar encima de ella-Te doy mi palabra- y solo esa frase fue la que logro tranquilizarme –Así me tome toda la madrugada, te aseguro que tu tendrás esos papeles mañana a las 6 en punto listos en tu escritorio. -No te molestes, pasare aquí a las 6 en punto en tu habitación recogiéndolos. -Pues que así sea- dijo muy seguro de si -¿Puedo hacerte una pregunta?- dije viéndolo -¿Puedo detenerte? -¿Has pasado todo el día solo viéndola dormir? Su mirada paso a estar confundida, era como si librara una batalla consigo mismo –Si- admitió –Creo que me tranquiliza. Levi estaba atravesando una etapa totalmente nueva para él, más que nadie yo lo sabía, lo conocía de toda mi vida, pero sabía al mismo tiempo el riesgo que el corría. -¿Aun piensas en encontrar a la reina vampiro verdad?- quería estar seguro de que su meta original no había cambiado -¿Qué?- parecía estupefacto- Claro que si- me contesto -¿Por qué lo dudas? Por eso estamos aquí -Entonces no lo olvides. -Mi lealtad es con ella- dijo Levi. -Mi lealtad al rey y a la reina vampiro – dije yo mirándolo. -Larga vida a ellos dos –dijo Levi. Alice: Para la próxima vez que volví a despertar vi a Levi en su escritorio. Las luces del cuarto estaban bajas, me di cuenta rápidamente que las luces que estaban encendida eran en realidad las que emitían unas lámparas que estaban muy cerca de Levi. -Levi...- me anime a llamarlo -Despertaste- dijo mientras giraba su silla -¿Cómo te sientes?- pregunto mientras dejaba de escribir -Bien... creo- dije -¿Qué hora es? -Cerca de las 12 – dijo. ¡Las 12 de la noche! ¡Media noche! ¿Qué seguía haciendo yo en su cuarto a esa hora? No me cuelgues, ¿Me estás diciendo que he estado durmiendo todo el santo día? -D-debo irme enseguida...- dije amontonando mis palabras unas tras otras muy torpemente. -Puedes quedarte durmiendo aquí- dijo muy serenamente en cambio el. -¿Perdona? -Si lo que te preocupa es que durmamos en la misma cama- me miro –estate tranquila- dijo –Estaré trabajando toda la madrugada así que, siéntete libre de ocupar toda la cama y dormir. -¿En tu cuarto? ¿Estás loco? ¿Acaso ya perdiste la cabeza? Vi cómo se reclino hacia atrás sobre su silla y como un poco de su cabello que normalmente le caía en su frente esta vez callo hacia atrás -Quizás...- susurro -Levi yo no... -Quédate- me miro, una mirada tan intensa, y que a pesar de lo bajo de la luz aun podía distinguirse, la habitación solo alumbrada por lámparas. -... ¿Cómo iba a responderle a eso? -¿Qué es lo que te molesta?- pregunto –Dímelo y lo arreglare para que te quedes. ¿Es la luz? -... -Porque si es eso, yo puedo bajarle la luz aún más a las lámparas para que puedas dormir tranquila. -L-levi, n-no es la luz- le asegure –Eso solo que no creo que sea buena idea, no es apropiado. -¿Y que es apropiado para ti?- pregunto al tiempo que se levantó de la silla. Lo vi acercarse hasta a mí y agacharse lo suficiente para estar a la altura de mi cara -¿Dime?- podía sentir su aliento claramente cerca. -... Todo tan quieto. El silencio de la noche, la tenue luz reflejando en nuestros rostros, tan débil. Nuestras vistas fijas el uno al otro y de repente Levi acercándose a mi rostro, inevitablemente hipnotizados el uno con el otro. Y mi estúpido, e involuntario corazón martillando en mi pecho. Podría haber dicho que ese día en la noche sucedió un beso. Pero estaría mintiendo. Un estornudo. Si, un estúpido y maravilloso estornudo. Que esa noche fue mi maldición y mi bendición. Aparte mi rostro de prisa y estornude, supongo que aun debía de seguir enferma. Escuche pronto la risa de Levi. Miré hacia mi izquierda y hacia arriba para verlo mejor, más de cerca, me di cuenta que su risa era genuina, fresca, el solo verlo sonreír me hacía estremecer, por alguna razón me llenaba de emoción y nervios; y todo al mismo tiempo. ¿Pero que me pasa? -Eres como un gatito- dijo entre risas –Estornudas igual a uno. Por alguna razón creo que él prefería ignorar el hecho de que casi nos dábamos un beso. Y uno mutuo. ¿En que estaba pensando yo al acercarme también? ¡Tonta! ¡Chica tonta! Lo vi regresar a su escritorio y ponerse a trabajar. No quería interrumpirlo... pero tenía que hacerlo. -Levi, yo debería... realmente debo... -Sabes, te lo diré de otra forma- volteo a verme-Salir después del toque de queda está prohibido. Lo mire confundida Eran las 12 de la noche. La hora permitida para estar fuera de la cama paso hace rato. -Salir significaría una expulsión- me miro en medio de una sonrisa- y yo ya no volveré a encubrirte- y con eso ultimo volvió a darme la espalda y siguió trabajando ¿Eh? ¿Qué clase de artimaña era esa? ¿Me estaba queriendo decir que si salía por esa puerta ahora mismo me considerara una chica expulsada? Y una vez más... maldito seas Levi Domine. Por todo tu ser. Y más porque hoy casi logras que te diera un beso... Estoy mal enserio. -De seguro es la fiebre- trate de convencerme Antes de volver a dormirme me quede viéndolo unos minutos más. Su cuerpo ligeramente inclinado sobre la mesa escribiendo, su vista pasando de papel en papel, para luego volver a escribir y ordenar, el pasar de las páginas de lado a lado, y el sonido de cuando enrollaba y desenrollaba uno que otro pergamino. Ver la forma en la que trabajaba y se esforzaba, aun a altas horas de la noche, nunca me había puesto a pensar que a "los cinco grandes" o personas como Levi Domine tuvieran cosas de que preocuparse también, pensé que a gente como el, la vida se les había regalado, puesto en bandeja de plata, ¿Cómo llegar a saber que aun entre tanto aire petulante y arrogante se escondía el verdadero Levi Domine? Levi: Termine a las cuatro de la mañana. -Supongo que esto es esto- murmure para mí mismo Mi vista paso involuntariamente hacia atrás. Para ver con mayor claridad a la persona que yacía en mi cama y por un momento la imagen que veía, sonaba bien en mi cabeza, el panorama era perfecto, como si ella perteneciera a ese lugar y por un momento me permití desear que así fuera. Volví mi vista al reloj del escritorio. -Estarás contento ahora Dylan...- fue lo último que dije cuando me recosté en el escritorio, solo basto cerrar los ojos para caer rendido en aquella oscuridad. Alice: Cuando me levanté lo primero que hice fue mirar al lugar donde estaba Levi. Dormido. Me levante de la cama para verlo mejor. Si, profundamente dormido. De alguna u otra forma se lo veía tierno, al dormir se lo veía tan dócil e indefenso. Aunque a decir verdad esas palabras no creo que iban con él, al menos no cuando lo veías despierto. Vi la hora. 5 de la mañana. El entrenamiento empieza a las 6. Tenía que irme, pero... no podía despertarlo. No sabiendo que no había dormida nada de nada, y que ahora estaba durmiendo en su escritorio debido a mí. -Sabía que dormir en su cama no había sido buena idea- pensé enseguida Me acerque rodeando así la cama de Levi Domine y agarre una manta, luego me acerque a él lo más sigilosamente posible que pude, y se la puse encima. -Descansa- le susurre, aunque sabía que él no me escuchaba. Salí su cuarto lo más silenciosamente, al menos hasta donde me daban mis capacidades de sigilo. Una vez llegué a mi habitación me encontré a Katherine despierta. Katherine: -¿Dónde estabas?- cuestione enseguida -¿Por qué vienes a esta hora? -Levi...- fue su respuesta -¿Qué paso? -Ayer mando a llamarme- dijo simplemente -¿Has dormido en su cuarto?- pregunte estupefacta, aunque haciendo el menor ruido posible para que nadie nos escuchara -Larga historia- se sincero -Toma- dije alargándole el pan -¿Qué es eso?- lo miro desconcertada -Pan- conteste -Claro que sé que es pan- protesto -¿Pero porque me lo das? -Te lo mando ayer Andrés conmigo para que te lo diera, porque sabía que no habías comido en tres días. -Oh...- esbozo mientras miraba el pan en mi mano -Pero tu ayer nunca llegaste- dije –El no debió...- la interrumpí -Debes decírselo- hable claro -¿Perdona? -Solo un tonto no se daría cuenta- la mire- el gusta de ti. -... -Y mucho – agregue –Debes decirle que no te interesa, mejor ahora que después cuando su enamoramiento crezca. -Yo no sabía... La corte –Pero ahora lo sabes. Ella quedo en silencio. -Él es tu amigo- la mire como esperando algo de ella –Es nuestro amigo. -Lo sé. -Has lo correcto entonces. - dije -Lo hare. -¿Me lo prometes? -Te lo prometo. -Recuerda- dije- Un poco de incomodidad a veces es necesario al principio. -Lo entiendo, créeme- insistió -Pues, en ese caso, vamos a cambiarnos para el entrenamiento. - dije –No es como si estuviera despierta esperándote, estoy levantada para cambiarme de ropa- y así la jale hasta los vestidores. No es que me gustara ser tan fría o peor sonar mala, sé que fui brusca, pero tenía que hablar firme y claro para demostrar mi punto. Pero más que nada porque sabía que tres corazones en un juego de dos, uno siempre iba a salir herido. Alice: Cuando llegue al entrenamiento logre ver a los cinco grandes, salvo con la excepción de que no estaban los cinco grandes. Solo cuatro. Cuatro vampiros en fila y ninguno de ellos era Levi Domine. Por alguna razón quería, deseaba... ¡No! Necesitaba, saber más de él. Por qué el me intrigaba demasiado y quería saberlo... saberlo todo. -Eres especial- lo oí decirme, volviendo así toda mi atención a él. -¿Qué has dicho Andrés?- pregunte pensando que no lo había oído bien -He dicho que eres especial. -Ah... sí claro, porque... soy parte de los vampiros especiales- dije así recordando que Levi también me lo había dicho -No- dijo mientras negaba con su cabeza –Hablo de que tú eres especial. Me quede helada unos momentos. Pero esa fue para mí señal suficiente de que tenía que actuar ya y no podía esperar un solo día más. Recordé así el pan dado de la mano de Katherine a la mía, y enviado por él. De alguna forma también quería descubrir quien se encontraba dentro de Andrés, aquel chico considerado y preocupado que conocí desde el primer día. -Gracias por el pan- dije agradecida -No hay de que- dijo al tiempo que esbozaba una sonrisa y una punzada de culpa aparecido en mi corazón -¿Crees que podemos hacer algo esta tarde?- le pregunte -¿Algo?- parecía confundido -En realidad- lo mire, a aquellos ojos color miel, repare también en su cabello rubio y que a plena vista parecía realmente suave –Creo que deberíamos hablar- dije, ni una gota de ironía y nada de titubeo. Porque para salvar una amistad, muchas veces tienes que ser honesta, y esa honestidad podrá evitar mucho sufrimiento en un futuro. -Un poco de incomodidad a veces es necesario al principio.- y las palabras de katherine repitiéndose sin para en mi cabeza. Una, y otra vez.
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