Capítulo 9: Tratando de descifrarte

2536 Words
Dylan: Ni siquiera me moleste en levantarlo Recostado sobre su escritorio, y profundamente dormido se encontraba Levi. Tome los papeles que estaban a su lado, los revise, y cuando comprobé que estaban hechos solo me retire dejándolo así descansar. Estaba cerrando la puerta, saliendo de su habitación cuando una voz irrumpió en pleno pasillo -¿Qué está haciendo? ¿Por qué no viene detrás de ti? -Él está indispuesto- dije mientras seguí caminando -¿Indispuesto? ¿Solo eso vas a decirme como explicación? - protesto Martín. -No necesitas una. -Merezco más que este trato- se quejó enseguida -Gánatelo- y con eso camine más rápido dejándolo atrás. Alice: Vamos, Alice, solo debes decírselo... ¿Qué tan difícil puede ser? -Siempre me han gustado las flores- lo escuche decir mientras miraba a su alrededor- Me recuerden a mi hogar. -Sí, son geniales- dije ¿Son geniales? ¿Acaso no tienes otro comentario más estúpido que ese? Si, geniales, fascinantes, hermosas -¿Te gustan los lirios?- oí que pregunto -Si... ¡Vamos! Deja de contestar en monosílabos. Mierda. -¿Qué hay de los narcisos?- ¿Desde cuándo esto paso a ser una conversación sobre flores? -Si, por supuesto- creo que solo intentaba ganar tiempo con esas respuestas. ¿Cómo se supone que debería proceder? ¿Cómo se supone que alguien hace esto? No, no me gustas Andrés. Solo como amigos, Seamos amigos, ¿Quieres ser mi amigo? -Me encantan los lirios- dijo al tiempo que esbozaba una sonrisa deslumbrante Vamos, no puedes romperle el corazón a este chico... ¿Dónde está tu honor basura? -¿Cuáles son tus flores favoritas? En ese momento mire a mí alrededor. Estábamos en la parte delantera del castillo y todas las flores bailaban al nuestro alrededor. -Aster- fue mi respuesta fijándome en ella. La arranque, y la guarde enseguida en una caja con extremo cuidado para que no se estropee. -Es una flor sencilla- lo oí decir, sabiendo así que mi elección le había gustado-pero a su vez es hermosa. – Lo pensó-se parece a ti. -Andrés... yo... yo no... en realidad...- -Lo sé- me corto. ¿Eh? -¿Cómo dices? -Se lo que vas a decirme- vi cómo se sentó, él estaba en las escaleras principales que daban al porche del castillo mirando al infinito, mirando a la nada, mirando sin mirar, tratando de perderse en algún punto enfocando su vista al frente, quizás al futuro –Lo sé- repitió. -Lo lamento- solo eso parecía lo más apropiado, a decir verdad, era incomodo, nunca me había pasado algo parecido. -No me arrepiento- dijo, pero aun sin mirarme, su vista seguía hacia al frente, mirando algún punto inexistente o quizás existente- Fue una muy bonita sensación, creo que... es solo que...- su mirada choca con la mía, eran unos ojos claros y fulminantes de energía, pero de alguna forma querían trasmitir algo- Se sintió bien poder volver a sentir- no había entendido su respuesta. Sin embargo... ver su mirada en ese momento, fue soñador, reflejaba esperanza y resignación al mismo tiempo. Y por un momento sentí como si el tuviera todas las respuestas a los misterios del universo. Es como si el de alguna manera comprendiera el funcionamiento de todos los corazones. -Como lo siento...- volví a repetir, sin poder aun hallar las palabras adecuadas-¡¿Serás mi amigo aun verdad?!- pregunte apresuradamente arrojando las palabras unas tras otras, y con algo de pánico al cuestionarme que quizás las cosas podrían cambiar. Me miro y contesto -Claro que sí. - palabras muy sencillas, pero que dichas ahora parecían un milagro. Levi: -No me has levantado- dije al verlo sentado en su escritorio -Asumí que querrías descansar- Dylan solo trazaba líneas y ponía sellos. -Te ves cansado- dije al repasar en su aspecto. -No tanto como tu esta mañana que te encontré en tu cuarto- respondió lacónicamente - ¿Qué tal estaba tu escritorio? Solo lo mire enojado. -Por cierto... ¿Por qué no has tocado antes de entrar a mi despacho? - ¿Ahora si pides privacidad? - lo mire –Tú has entrado igual el día de ayer a mi dormitorio. Clara falta viniendo de ti. - se lo hice notar. -Que este a servicio tuyo desde que tengas memoria no me hace tu esclavo. -respondió cortante- Soy tu amigo y asistente, no tu niñero. -Se perfectamente lo que haces por mí. Nunca te considere un empleado. -Pues lamento diferir. -Dylan... ¿Qué te pasa? - pregunte al notar que algo no andaba bien Se levantó de su silla –El consejo. La reina. El rey. ¿Cuánto tiempo más vas a seguir jugando?- sus palabras por un momento me sorprendieron- No me quedare toda mi vida en este maldito castillo esperando que pongas tus cartas en juego. Cuando Adam tenga oportunidad la aprovechara, las aprovechara todas, en estos precisos momentos está convenciendo y metiéndole ideas al consejo y mientras tú, estas aquí, haciendo nada. -¿Nada? ¡Soy el más interesado en esto! ¿Cómo quieres que haga algo cuando ni siquiera puedo poner un pie fuera de este castillo? No eres el único encerrado aquí Dylan. -Lo sé- respondió tranquilo –Pero eso no me hará arrepentirme de mi comentario. -Se lo que hago. -Eso espero, por tu bien, por el mío, por el de todos los candidatos, por los cinco grandes y su legado y por todo el reino. -¿Por qué sacas a colisión todo esto ahora? Hare esto bien. -No lo entiendes...- me miro como si se compadeciera de mi-Esto siempre ha involucrado algo más grande que solo nosotros. – sus ojos reflejaban algo, aunque aún no sé qué era exactamente-Y tú lo sabes- pronuncio cada palabra de este suave, claro y finalmente se retiró. Alice: -Mañana es la prueba de seducción- dijo Andrés -Necesito un puntaje alto. -No creo que tengas problemas para esta prueba. - dijo y yo lo mire algo incomoda -¡NO! No quise decir... bueno... tú sabes. Me reí. -No, no lo sé. Se supone que un vampiro debe ser seductor por naturaleza. -Coqueto en realidad- dijo -Como sea, quiero pensar que será fácil, está en nuestras venas supongo... cuestión de instintos. -Te darán una buena nota, e incluso Levi de seguro. -¿Levi? Pero si él es quien daña mi promedio en realidad. -A él le gustas- me dijo sin rodeos –Es muy obvio, pero... -¿Pero?- inquirí -No sé... ¿Qué tanto sabes de el? ¿Acaso no está comprometido? Claro... Ericka. -De hecho, lo está. -¿Y no te preocupa? ¿Preocuparme? -¿Porque debería preocuparme?- -Él te gusta también – aquella respuesta me sorprendió ¿Gustarme? Él no podría gustarme... es decir... ¡no! Sería una locura en muchos niveles diferentes. -Hay una forma simple de averiguarlo- dijo Andrés -¿Saber si me gusta o no? -Exacto. Me iba a arrepentir de esto-¿Cómo? -Respondiendo una simple pregunta. Otro arrepentimiento -¿Cuál? -Si tuvieras la oportunidad de besarlo, ¿Lo harías? Debes.Estar.Bromeando. Solo me quede en silencio. -¿O es que acaso ya lo has besado? Recordé inmediatamente ese casi beso. CASI BESO. -¡NO!- respondí sonrojada de los pies a la cabeza –Y aunque tuviera la oportunidad ¡Claro que no! Estaba nerviosa. Era muy notorio. Una señora llego a nuestro encuentro en ese momento. La reconocí al instante. -¿Tu príncipe ya requiere de ti?- lo oí decir a Andrés, antes de que la mucama se acercara por completo. -El señor Domine...- -Manda a llamar por mí- respondí irónicamente -Él se encuentra en el invernadero- me informo y después de eso solo se fue. -Ya voy...- dije mientras miraba hacia Andrés, aun no entendía cómo podía hacer chistes sobre eso, sobre Levi y yo... aun sabiendo que ese hecho de alguna u otra forma había fracturado parte de su corazón, aunque este fuera pequeña. –Yo... tengo que irme... -Lo sé. Otra vez ese Lose. De alguna u otro manera él siempre lo sabía. -Sentir para bien o para mal; siempre estará bien.- me miro – siempre es bueno. -¿Más bien que mal? -No, siempre bien, aunque este mal- me corrigió -Creo que no entiendo tu metáfora, ¿Se supone que eso debe ser una frase profunda? -¿no tienes a un sitio al que ir?- inquirió -De acuerdo – dije entre risas y después me despedí con un gesto que hice con la mano. Levi: Cuando la vi entrar por aquellas puertas, por algún motivo en ese momento me sentí feliz, pero a su vez estaba molesto. Alice: Él estaba en una silla, sentado, ligeramente acostado y en su mano sostenía un libro de tapa azul, no lograba leer el título del mismo, pero en el estaban impresas unas letras doradas. Totalmente elegante, tanto el cómo su libro. Cada paso que daba yo me puso nerviosa y más porque él no dejaba de mirarme. ¿Qué me esperaba esta vez? ¿Acaso tenía que preguntar? -¿Qué tengo que hacer?- pregunte al igual que lo hice las otras veces Aunque una parte de mía conocía la respuesta –Nada - dijo, su voz profunda, su neutralidad, su control, compostura, todo en el reflejaba calma en estos momentos. Y así el volvió a su lectura. ¿Qué se supone que iba a hacer ahora? ¿Marcharme? ¿Quedarme? No lograba comprender como funcionaba la mente de alguien como Levi Domine. ¿Qué planea? ¿Qué pensamientos tenía? ¿En qué pensaba cuando me mandaba a llamar, y que cuando preguntara que haría me respondiera literalmente "nada"? Logre visualizar una silla atrás mío. Literalmente me acerqué a ella y me senté. -Quiero que me sirvas limonada. Su voz me despertó por un momento de nuevo. -¿Perdona? -Está en esa mesa- dijo mientras la señalaba. Si, una jarra y un vaso. -¿Quieres... que te sirva limonada? ¿Solo eso? -si. ¿Es enserio? No. Pero lo que más me indignaba... ¿Por qué rayos no me lo pediste cuando estaba de pie? ¿Por qué tuviste que esperar a que recién me sentara para abrir la boca? j***r. Me pare sin remedio alguno y a decir verdad algo molesta. Agarre la jarra, y el vaso, de aquella mesita y luego camine hasta llegar a la mesa de Levi Domine. Serví su bebida y de mala gana la puse sobre aquel cristal que tenía por mesa, e inclusive esta hizo un ruido por lo brusco que fue depositado. Por un momento nos quedamos mirando sin decir nada. Vi como agarro el vaso y luego vacío su contenido al piso.- No quiere este- dijo  -¡¿Pero qué haces!?- quise detenerlo, pero fue demasiado tarde. –Quiero que me sirvas otro. ¿Qué? ¡¿Qué?! Pero amigo, a ver cómo te explico... ¡Acabas de botar uno en perfecto estado! -Esa limonada no tenía nada de malo- dije -Sírveme otra- se limitó a decir. Aun sintiendo que hirieron mi orgullo me limite a obedecer. Y le serví otro y lo deposité en la mesa tratando de fingir una sonrisa. Mi enojo era muy claro. Tomo el vaso sin dejar de mirarme y volvió a vaciar su contenido al piso. Que te den. -Sírveme otro. ¿Qué? -¡No!- reclame indignada- ¿Qué tenía ese malo? -Mala actitud. ¿Mala actitud? ¡Mala actitud! -¡No tengo una mala actitud!- reclame de inmediato- ¡Tú eres el que tiene una mala actitud!- no fue mi culpa, él me había logrado sacar de mis casillas; de nuevo. -No te he pedido nada desde que te comprometiste en servirme por este mes y ahora cuando solo te pido una limonada ¿No puedes hacerlo bien? ¿Cómo esperas que te confié más responsabilidades si ni siquiera puedes hacer eso? -...- -Sírveme una limonada. -¡Sabes que! ¡Olvídalo! ¿Me oíste? ¡Que me expulsen si quieren! ¡Eres un engreído y no pienso tolerarte! - dije mientras di media vuelta con toda la intención de abandonar aquel lugar Era un idiota. I-D-I-O-T-A Una palabra. Seis letras. Tres silabas. Cuando estuve a punto de llegar a la puerta el apareció en frente mío. -H-has... h-has usado tus poderes- dije al verlo e inevitablemente retrocedí un poco, quizás fue de la impresión de verlo llegar tan rápido y aparecer tan cerca de la nada, dudo mucho que haya sido por miedo. El nunca antes había usado sus poderes, al menos no enfrente de mí, y mucho menos enfrente de la clase, muy pocos vampiros especiales saben dominarlos bien. Al parecer tal y como sospeche Levi Domine no tenía problemas con ese asunto en especial. -No iras a ningún lado. –Me miro, aquellos profundos ojos azules -Diste tu palabra- dijo mientras yo solo lo veía. Ahí parado al frente mío, tan firme, tan intimidante. -Soy un vampiro Levi. Alguien como tú, no soy más ni menos. ¡No soy tu esclava!, y mucho menos seré tratado como una. -Sé que no lo eres. -¡Pues entonces deja de tratarme como una! -¿entonces cómo quieres que te trate? Como un igual... solo eso... -Olvídalo- dije mientras le pasaba de largo Al llegar en la puerta me detuve por que escuche su voz -¿Por qué el día de hoy todos se han empeñado en decirme eso? Hasta tu... No soy egoísta. Quiero hacer las cosas bien. Hago todo lo que está en mis manos. - Me voltee para verlo y alcance a notar que su vista estaba fija en el piso, solo paso unos segundos antes de que la levantara y se toparan con los míos, yo no entendía sus problemas, no sabía que era lo que lo atormentaba tanto, no sabía de qué rayos estaba hablando, no sabía nada acerca de la vida de Levi Domine. Nada. Yo no podía ayudarlo. –Solo quédate ¿Solo quédate? Su mirada logro romper mi corazón, en momentos así él se veía débil; una palabra que nadie nunca en su sano juicio usaría para describirlo. Pero no podía seguir. No podía solo quedarme cuando él me lo pidiera sin llegar a un acuerdo. -Lo que has hecho hoy, lo hiciste con el propósito de hacerme daño- lo mire –Querías humillarme. No respondió. -Me quedare- dije y así logre verlo directamente a sus ojos azules –Pero, si esto vuelve a pasar, se acabó Levi. No volveré a hacer esto. Hoy quisiste humillarme y yo no me deje. No quiero que eso pase de nuevo. Querías lastimarme y lo lograste. -No me tienen permitido cruzar más allá de las puertas del castillo. Si decidiste irte, no poder seguirte… -Dije que me quedaría- lo corte. Solo me miro -Pero ese es el trato- puntualice -Nunca más vuelvas a intentar humillarme. -Está bien. -... -Solo no te vayas... Quédate. -me miro- Solo quédate...- no entendía la forma en que lo decía, como si soportar la idea de que pasara lo contrario le fuera impensable, era como si se sintiera solo, como si de alguna manera yo me hubiera convertido en un pilar, y que si me iba inevitablemente él se caería.  Tenía razón, no sé nada de él, como tampoco sé por qué quería herirme de esa manera, pero el descubrir algo más... Levi Domine, tratando de descifrarte descubrí algo más... Tu tampoco tienes lo que más anhelo, tú tampoco tienes libertad. A Levi no le tienen permitido salir más allá de las puertas del castillo... Así que es otro más de nosotros. Él también está encerrado. Me acerque a él y abrí mi mochila, casi involuntariamente a mis acciones, como si mi cuerpo y mi cerebro hubieran entrado en huelga, ni siquiera lo pensé; saque con cuidado la caja de mi mochila y se la entregué -¿Qué es esto?- cuestiono enseguida al recibirlo -Una flor-conteste- la recogí de la parte delantera del castillo, ya que no puedes salir hacia ese lado- miré la caja –al menos tendrás un recuerdo de este. Su mirada pareció afligida, pero al abrir la caja el parecía sorprendido. Levi: Había miles de estas flores aquí dentro en el invernadero... pero por algún motivo... esta era diferente... había dejado de ser ordinaria, había dejado de parecerse a las demás, se había vuelto especial. Alice: -Gracias- dijo, fue sincero, sonaba tan agradecido, como si le hubiera salvado la vida, como si el regalarle una flor hubiera sido suficiente. Y algo en su mirada era diferente. Algo había cambiado. ¿Por qué de repente estoy tan nerviosa? ¿Por qué siento que mi corazón podría explotar en cualquier momento? ¿Porque el solo verlo me emocionaba? Y así pasamos el resto de ese día. El leyendo y yo observándolo y era el panorama más hermoso que había visto. Y por un momento creí comprenderlo... Era esto, esto era a lo que se refería Andrés cuando dijo que fue maravilloso volver a sentir de nuevo... porque en este momento yo estaba sintiendo... y estaba sintiendo demasiado; y eso era maravilloso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD