Alice:
Habían traído a vampiros para las pruebas. Vampiros que no formaban parte de los candidatos. Era una simple prueba, solo seducir a uno. No se supone que fuera tan difícil, pero... ¿Cómo se supone que uno seduce a alguien?
¿Pestañando mucho? ¿Guiñando un ojo? ¿Una sonrisa? ¿La ropa?
¿Alguien tenía una maldita idea?
-Has movimientos suaves- me aconsejaba Katherine mientras estábamos sentadas solo esperando nuestro llamado. –Ya sabes, has que parezca sensual.
-Yo, - la mire –Soy lo opuesto a esa palabra.
-Eres bella, deja de preocuparte, quien sea el chico que te toque, caerá ante tus encantos y gracia.
-No lo creo, tengo la gracia de un elefante caminando- dije sincerándome
-Mostraras porte.
-Ay por favor...- suspire –Mi atuendo ni siquiera es el adecuado.
-Tu atuendo –remarco seria –es el adecuado ¿de acuerdo?
-Es un vestido color cielo – dije mirando sus franjas –Parezco Dorothy del mago de Oz
-Tu atuendo es elegante, y no es vulgar – dijo mientras miraba de reojo a las otras candidatas y sus vestidos algo descotados; solo algo.
-Dorothy estaría enojada conmigo ahora mismo – dije mientras escuchaba como llamaban a Katherine por el altavoz –Que tengas suerte...- alcance a susurrarle antes de que se fuera.
En exactamente cinco minutos volvió.
-¿Qué ha pasado?- yo solo estaba rebordeándome de los nervios mientras mis dedos jugaban los unos con los otros.
-Todo ha ido bien – me miro –Aunque tuve que besarlo...
-¿Lo besaste?- repetí claramente sorprendida
-Es una prueba, ni siquiera lo conozco – me miro –y después del día de hoy no volveré a verlo más, así que no importa, hay muchos chicos tú eliges a uno para tu prueba, no olvides que debes conseguir primero que él te ayude.
Yo solo agache la mirada
-Oye...- escuche su voz suave –Todo es cuestión de puntaje, una alta nota significa un promedio de vida más largo.
Y después de eso, había llegado mi momento, por el altavoz sonaba claramente mi nombre, una y otra y otra vez. Sabía que tenía que dar un paso al frente, moverme, pero mis pies parecían estar pegados al suelo, incapaces de dar un paso, incapaces de ceder.
Pero... aun no, aun no podía ser mi turno, antes tenía que preguntarle a Katherine como logro que el chico la ayudara...
-¡Ve!- me apresuro Katherine empujándome hasta atravesar aquella cortina roja por las que pasaban todas las candidatas hasta estar en frente del consejo de los cinco grandes.
Camine hasta estar en el centro de aquel enorme salón de las pruebas. En aquella mesa larga y tan elegante e innecesariamente grande se encontraban ellos. Aquellas personas que antes de yo conocerlos los despreciaba, por ser tan crueles... por arruinarle la infancia a tan solo una niña de 12 años, nadie nunca debería saber cuál será su destino a esa edad, y sin embargo yo lo sabía, sabía lo que me esperaba, tarde o temprano llegaría, tarde o temprano yo iba a morir. Desde pequeña sabía que iba a morir.
Todo lo que los 5 grandes quitaron a los candidatos... con tan solo 18 años abandonar a sus familias y todo lo que conocen sin piedad alguna. Como si fuera una condena... quien diría que ser especial fuera tan malo.
« La ley no parara, este mundo es así, antes ser diferente era bueno, ahora ser especial; es basura. »
Me detuve mirándolos a los 5. Firme, decidida, lista; lo estuve desde mis 12 años al fin y al cabo.
-Detrás de una cortina roja, están los voluntarios- la voz de Dylan se oyó claramente por todo el salón –Ve y vuelve con uno.
Esa era la primera prueba.
Seguí caminando hasta llegar al cuarto cubierto solo por cortinas rojas enormes, cruce y los vi...
Eran muchos... todos me miraron curiosos, yo calculaba que en ese cuarto quedaban un total de 30 chicos como bajo... Tenía que lograr que uno viniera conmigo, por su propia voluntad, que él quisiera venir conmigo, ofrecer algo a cambio, o... ¡lo que sea!
Sabía que muy aparte de eso tenía que elegir a uno, mientras más "atractivo" sea el chico que logres sacar, más alto seria tu puntaje, pero... mis palabras ¿Cuáles fueron? –Tengo una prueba importante, ¿A alguien le importaría ayudarme por favor? - dije mirándolos a todos.
Por un momento juro que los vi sonreír. A todos. Fue como si entre todos aquellos chicos intercambiaran miradas divertidos... alegres... satisfechos.
-¿Cuál es tu nombre?- pregunto uno de ellos levantándose. Era rubio y sus ojos de un color esmeralda.
-Alice.
-Bien...- dijo mientras cerro sus ojos solo unos segundos –Alice- susurro mi nombre mientras me miraba
-¿Me ayudaras?- cuestione mirándolo incrédula
-Me complacería mucho ayudarte en esta prueba.- sus ojos emitían un brillo, un aire de confianza - James para ti- me extendió su mano y yo la apreté de vuelta
-Te estoy muy agradecida – dije mirándolo
-Sígueme- dijo mientras agarro mano y me jalo hacia fuera del cuarto atravesando de vuelta esas enormes cortinas rojas, solo, que esta vez ya no iba sola.
Llegamos los dos al centro del salón, otra vez a la vista del consejo de los 5 grandes.
Se supone que debíamos dar ahora un espectáculo de seducción. Ha decir verdad ni siquiera sabía por dónde empezar. Y de pronto el silencio se estaba haciendo muy notorio en esta sala.
–Eres la persona que yo escogí para esta prueba. – dijo y no entendí a que se refería... ¿Acaso no éramos nosotros los que elegíamos? Sabía que él decía la verdad en cierto sentido. Yo no lo elegí. Yo me estaba conformando con cualquiera que quisiera venir conmigo.
-¿Por qué aceptaste entonces?- pregunte sin inmutarme
-Porque eres hermosa, dulce y educada-me miro y yo ahí sin saber que responder– o quizás solo me gusta tu vestido- dijo divertido y me fue imposible no ruborizarme.
¿Eso significaba que en realidad se estaba burlando de mi vestido?
-Lo sabía...- susurre –Es horrible... estoy muy avergonzada- ni siquiera me atrevía a mirarlo, me sentía tonta, solo el piso parecía mi único amigo en estos momentos.
-Nunca había visto a nadie que se viera mejor en el - me tomo de la barbilla e hizo que lo mirara –Tu en definitivo eres digna.
-Digna de hacer el ridículo –repuse con voz queda
-No, – paso uno de mis cabellos por detrás de mi oreja – Digna de lucir tan inocente y pura tanto por fuera, y lo maravilloso que es descubrir que también lo eres por dentro; tu ingenuidad es lo más seductor en ti- y así lo vi acercarse... el miraba mis labios.
Vamos Alice.... Solo es un beso... es por una buena causa... Una nota... Tu vida.
Cerré los ojos esperando sentir el suave roce de sus labios con los míos, pero...
-¡Ha sido suficiente!- una voz resonó firme por todo el salón e hizo que ambos paráramos todo lo que hacíamos. Nos separamos al instante y por completo al sonido de aquella voz.
Logré verlo, parado ahí apretaba sus puños, se veía tenso y sus ojos irradiaban algo que no supe reconocer, sin duda estaba... furioso.
-Más que una prueba de seducción para ti, esto parece al revés – me dijo. ¡Él me estaba hablando a mí!
-Perdona... no logro entender.
-Tu no lo estas seduciendo a él. – me miro –Él te seduce a ti, ni siquiera lo estás haciendo bien.
-Si me permites...- El chico a mi lado iba a intervenir, pero... no pudo hacer mucho
-¡No! ¡No te permito! - lo corto y luego lo miro- Es más, -lo miraba despectivo, como despreciándolo–Retírate.
Era una orden. Una orden directa.
Hizo una reverencia ante los 5 grandes antes de salir y luego... se fue.
Levi camino fuera del estrado y se acercó a mí. Por un momento su presencia logro intimidarme mientras más se acercaba. Una vez se detuvo, me aleje a unos pocos centímetros de él.
-Inténtalo conmigo.
Por un momento pensé que no había oído bien.
-¿Qué?- exclame perpleja
-Sedúceme.
Me parece imposible que una sola palabra podría causar tanto en mi en ese momento
Mire rápidamente a los otros chicos de la mesa esperando una objeción, pero los cuatro parecían interesados en aquella actuación.
-Adelante- hablo Dylan. Dando su aprobación.
Lo mire horrorizada.
¿Por qué? No querría hacer esto. En definitivo no podía. ¿Qué acaso no entendía que el solo verlo se me hacia una tortura?
-Yo no.... No creo ser buena, lo siento-
-Has un mejor intento- dijo cuando sentí como tomo mi muñeca y me jalo hacia él. Estaba tan cerca. No tenía ningún respeto por el espacio personal, eso estaba claro. –Hazlo- susurro en mi odio. –Puedes hacerlo- dijo estas dos últimas palabras solo a mí, nadie más las había oído, él me estaba alentando.
Lo mire. Aquellos profundos ojos azules eran un misterio. Mis manos viajaron instintivamente hacia sus cabellos, siempre quise saber que se sentía tocarlos, y lo supe. Era suave, totalmente suave y era hermoso... Sentía como lograba cada vez acercarse más a mí. Ni siquiera hablábamos todo era cuestión de miradas.
Detenidamente yo a él y el a mí. Era todo lo que importaba, todo lo que existía en ese momento. Solo los dos y el universo a nuestro alrededor.
-Levi...- el susurro de su nombre fue lo último que le hizo perder el buen juicio.
Me beso. Fue un beso brusco, desesperado, él estaba besándome realmente. Sus manos empezaban a viajar por mi cintura y mi espalda, era como si quisiera cortar toda distancia que había. Él me estaba asfixiando, embriagando con su fragancia, estaba atontada, y me quedaba sin aire.
Despierta Alice.
Él está comprometido, y esto solo es una prueba.
Luego quise soltarme, fuera de su alcance, lejos de su agarre, pero no parecía ceder. Así que lo empuje.
Una vez separados cada uno de los dos respirando agitadamente tratando de recuperar el aire. Estaba claro que el, por un instante, había perdido su cordura.
-¡Bien!- oímos la voz de Martin rompiendo aquella tensión -¡Por mí un 9!-
Escuche como empezaron a poner los resultados, Bryan me había puesto un 10. Una puntuación perfecta, aunque Víctor y Dylan, siguieron el patrón del 9.
Ni siquiera me atrevía a mirar a Levi en estos momentos.
-7 – lo oí decir a mi lado.
Un 7...
Así que eso era lo que mi beso valía....
-Oh vamos Levi –Martin que siempre era el más imprudente había hablado –Caíste ante ella. ¿Y le pones un 7? Ella no te beso amigo. Tú lo hiciste- y todo el mundo guardo silencio –Ella quería separarse al final y tu no cedías. Tuvo que empujarte, y todos lo notamos – eso era demasiado.
-Un 9 – lo oí rectificarse y verlo irse del lugar.
-Bien hecho Martin – dijo cortante Víctor –Ahora nos tocara más trabajo a nosotros para calificar a los otros. Lograste que se fuera.
-Pero yo no...
-¡Ya cállense!- hablo Dylan mirando a Víctor y a Martin –Puedes irte –dijo luego dándome una mirada suave y me asentía con la cabeza en modo de despedida
Sali aun sintiéndome que mis piernas en cualquier momento me fallarían.
¿Qué ha acabado de pasar?
Katherine:
Las horas del día pasaron. Ella seguía callada, ni siquiera me había contado como le fue con la prueba y yo estaba preocupada.
Alice:
Al terminar el almuerzo estaba en mi habitación.
¿Cómo volvería a verle la cara a Levi después de esto?
Solo fue un beso por la prueba, eres solo una prueba, él lo hizo solo por eso, ¡solo por eso!
Tenía la esperanza de no verlo al menos hasta mañana. Pero todas mis esperanzas de algo parecido quedaron en el olvido cuando me llamo. Requería de mí.
Aun sintiendo que estaba soñando me encamine hacia su oficina, me negaba a creer que algo así había pasado...
Al llegar a aquellas puertas de madera, con un diseño rustico, pero elegante, toque.
-Adelante – escuche su voz. Normal. Sin tensión.
Pase a través de las puertas para solo toparme con su mirada.
-Cierra la puerta- oigo su tono. Es una orden.
La cierro mientras trato de olvidarme todo lo de esta mañana, solo pretendiendo que nada de eso paso -¿Qué ha pasado esta vez?- dije devolviéndome hacia él.
-El chico de la prueba de hoy – sus palabras me confundieron – Era el líder de ellos. Valorado con más puntos en la prueba para quien consiguiera que trabajara con él. ¿Qué hiciste para que accediera a ir contigo?
-¿Líder?- repetí confusa
-¿Crees que me importa que sea? Responde a mi pregunta- demanda enseguida
-Nada- me encojo de hombros, mis respuestas eran pasivas, nada agresivas, supongo que era porque mi mente estaba demasiado distraída como para pensar en algo bueno.
Solo una risa, claramente sarcástica, no lo comprendía. -¿Me tomas por idiota?
-¿Por qué estas molesto?
-Casi te dejas besar por él, ¿solo por un promedio alto?
Me quede en el aire por un momento
-Pero... no lo bese.
-¡Porque yo te detuve!
-Yo pedí que alguien me ayudara en el la prueba- lo mire –Y él se ofreció
-¿Eso es todo?
-¿Enserio piensas que hice algo más para convencerlo?
Oí como lanzo un suspiro.
-Demasiado ingenua e inocente como para ser calculadora y fría- me miro –Y peor sensual
Lo mire enojada.
¿Qué derecho tenia de decirme eso?
-¿Y porque me besaste entonces?- cuestione claramente molesta –No soy sensual, tú lo has dicho, y tampoco es como si quisiera serlo, entonces, ¿Por qué lo hiciste?
Me miro solo por unos segundos, sin decir nada
-Por que quise- dijo, como si hubiera dicho la respuesta más obvia y simple del mundo
-Eso no es una respuesta- refute de inmediato
-No te acercaras a nadie más que no sea a mí a partir de ahora. Estarás disponible para mí las 24 horas al día. Soy al único chico que necesitas ver y hablar. Las conversaciones con otros serán limitadas.
¿Reglas?
-¿Me estas imponiendo reglas?- pregunte estupefacta -¿Por qué?
-Porque tengo el poder de hacerlo. Tu prometiste obedecer. No te estoy humillando, solo te doy una orden.
-Eso no es justo ¿Por qué haces esto? ¿Por qué te comportas así? No soy nada tuyo. No debería importarte con quien hable o deje de hablar.
-Me importa.
-¿Qué?
-Me importa- se levantó, y mientras se acercaba a mí, yo retrocedía al instante, lástima que no se puede ir muy lejos hacia atrás antes de toparte con una pared, este cuarto tenía límites. –Tú me importas –susurro
-¿Qué quieres decir con eso?
-Digo. Que cuando estoy cerca de ti, no puedo evitar sentir como me siento. Tú...- me arrincona cada vez más –Me vuelves loco. No tienes idea del efecto que causas en mí. - acaricia mi cabello, su otra mano posada en mi cintura –Nunca es suficiente. Irremediablemente siempre termino deseando más de ti.
-¿De qué hablas Levi?- puse mis manos en sus hombros intento alejarlo –Tu estas comprometido.
-Compromiso que yo no arregle. - me miro –Cuando estoy contigo siento una conexión inexplicable. ¿tú no la sientes? Tu forma tan inocente de ver las cosas me enloquece, porque de repente un día estoy sintiéndome de la mierda y llegas tú con un jardín en tus manos – dijo y en ese momento supe de lo que hablaba, la flor, la flor de ayer. –No tienes idea de las veces que me has salvado tan solo en esta semana.
-L-levi... no es posible que tú me ames – dije recapacitando -¡No es posible!- grite furiosa
-¿Dime porque no es posible?
-Porque eres totalmente contraproducente y porque tienes un concepto distorsionado sobre lo que es el compromiso.
-¿Dime en qué?
-Para empezar, tu forma de querer es extraña – lo mire –Es como si me odiaras un día y al otro me quisieras, es como que me ayudaras y después trataras de hacerme daño. Me humillas y lastimas, y me cuidas y salvas ¿Cómo es eso posible?
-Alice... No puedes decirme como sentir y no me veré rechazado por ti.
-¿Qué quieres decir?
-Te tendré – lo mire –Te guste o no.
-¿ves?- le recrimine –A eso me refiero.
-No quiero perderte. No quiero que te alejes- se separa de mi mientras se coge la cabeza y retrocede cada vez más – Lo lamento, he perdido los estribos, lamentablemente cuando estas cerca de mí no puedo pensar – me lanzo una mirada desolado –Tu no me dejas pensar –sentencio.
-...-
-Terminare haciendo una locura si no te retiras ahora- me miro serio, de repente su postura habitual había vuelto. –Te llamare mañana, te pido de favor que acudas.
-V-volveré mañana…
-Necesito calmarme.... Pensar con claridad
-¿Porque piensas que me amas?
-En realidad no lo sé... eres la única persona que me ha hablado como se le ha antojado, y que se lo he permitido sin recibir consecuencia alguna. Si supieras la mitad de las cosas que pasan por mi mente... estarías tan confundido como yo.
-En verdad losiento... siento no poder comprender del todo lo que pasa... de verdad quisiera ayudarte en un futuro... sí me lo permitieras.
-En un futuro... mañana hablaremos.
-Hasta mañana.
-Hasta mañana.