Layla y Nolan bajaron las escaleras tomados de la mano. Ella lucía tan impresionante como una diosa. Además, era su gran día. El día en que sería coronada Luna. El salón estaba lleno de personas de diferentes dignatarios. Todos tenían una expresión feliz en sus rostros. Layla podía sentir las miradas de la multitud sobre ella mientras ella y Nolan bajaban las escaleras. Intentó mantener la cabeza en alto y una sonrisa en su rostro, pero no pudo evitar sentirse un poco abrumada por la situación. Sabía que era un honor ser coronada Luna, pero también era un poco abrumador ser el centro de atención de esta manera. Aun así, intentó poner buena cara y disfrutar del momento. Después de todo, esta era una oportunidad única en la vida. —¿Cuál era la sorpresa de la que hablabas?—le preguntó L

