—Oh juro que te mataré en cuanto ponga mis manos sobre ti, ¿dónde carajo has estado? —Aurora gritó por teléfono, por lo que Layla tuvo que alejar el teléfono de su oído o podría perder la audición. —Estoy bien, se me acabó la batería, por eso no pude llamar. —Pero ¿dónde estás? Está lloviendo mucho y es tarde. Layla se rió de su sobreprotección. Aurora tiende a ser sobreprotectora con ella, desde el día en que fue acosada en la escuela secundaria. —Estoy en casa de mi jefe —informó Layla. —¡¿Tu jefe!? ¿Y si te hace algo? —Estoy bien —suspiró Layla, típica Aurora, siempre siendo la sobreprotectora. —Tenía algo importante que resolver pero la lluvia me alcanzó, así que tuve que pasar la noche aquí, deja de ser una mamá osa, estoy bien —Layla trató de asegurarle, o si no nunca se calma

