Layla estaba sentada en la cama del hospital mientras veía entrar a Nolan, con un bebé en sus brazos. Noelle estaba de pie junto a su madre. Los ojos de Layla se abrieron de par en par al ver a su hijo, que solo tenía un mes de edad. Era un bebé regordete y feliz, con una mata de pelo rojo oscuro y unos brillantes ojos azules, todos los niños se parecían a su padre. —Oh, mi bebé —exclamó, extendiendo los brazos hacia él. Nolan colocó al dormido Noah en los brazos de Layla y él se acurrucó mientras su madre lo sostenía. —¿Cómo estás, mi amor? —preguntó Nolan, apartando un mechón de cabello que tenía en la frente, detrás de su oreja. Ella se despertó hace una semana y ese día iba a ser dada de alta. Nolan fue la persona más feliz cuando Keisha lo llamó, diciéndole que Layla había desp

