—No deberías haber hecho eso... —Layla expresó en voz alta en el momento en que subieron al auto de Aurora. —¿Qué hice? —Aurora escarneció incrédula. —Lo que hiciste, solo vas a enfurecer a Scarlet... —Layla afirmó. No quería que alguien viniera por ella. Porque Scarlet definitivamente no se quedaría de brazos cruzados. —¡Y qué importa maldita sea! —La voz de Aurora retumbó en el auto. —Que se enoje todo lo que quiera, puede matarse si quiere, ¡no me importa! Aurora enfatizó. Layla lo tomaba a la ligera con la gente. Por eso siempre era la víctima. No sabía cómo defenderse. Aurora y Regan siempre lo hacían por ella en la secundaria. Luego estaba Rosalie, la malvada madrastra. Quien también intentaba hacer miserable la vida de Layla, pero Layla nunca se quejó. Solo sufría en silenc

