Layla miró por la ventana esperando que alguien pasara junto a la puerta. Han pasado tres días desde que Nolan la encerró en la habitación y desde entonces, no ha vuelto a verlo. Era como si fuera colocada en un encierro, nadie entraba a verla, su comida le era enviada y eso era todo. Anhelaba encontrarse con Nolan y hablar con él. No tenía idea de lo sucedido, era inocente. No sabía si él le creía o si estaba tan enojado con ella que no quería ver más su rostro. La mente de Layla estaba llena de preguntas, sus pensamientos daban vueltas. No sabía en qué creer ya. No sabía si Nolan confiaba en ella o si creía las acusaciones en su contra. Sabía que era inocente, pero no podía evitar sentir que estaba siendo castigada por algo que no hizo. No podía más. Tenía que hacer algo, cualquier c

