Cuatro horas más tarde, ya habíamos almorzado y nos preparamos para salir de nuevo, necesitaba ir a casa de mis padres y contarle a mamá lo suscitado la mañana de hoy, además de buscar lo poco que tenía allá y traerlo a la que espero sea mi definitivo hogar.
Iba de nuevo tomada por los dos hasta llegar a la camioneta de Pierre, de salida me percate mejor de la vecindad, a simple vista se ve que es una calle tranquila, las casas están relativamente cerca y aunque hasta ahora no he visto a ningún vecino, me parece que serán amigables, al menos eso espero.
De camino a casa he notado que James le ha sonado varias veces el teléfono, hasta que decidió silenciarlo, eso me puso en alerta. No me siento con el derecho de preguntarle, bueno más que eso, no quiero incomodar la situación entre los tres. Estamos pasando una agradable tarde y no quiero que sea arruinado, pero me entra la curiosidad por saber quién lo llama tanto. ¿Será de su trabajo? Pidiéndole que retorne a labor... ¿Será la bicha aquella?
— Ámbar, luego de dejarte en casa de tus padres James y yo seguiremos para realizar la mudanza — suelta Pierre viéndome por el espejo central. El tiene esa mirada, la conozco bien. Se que me está ocultado algo.
— Está bien. Aunque... — ¿Les pregunto o no? ... No, mejor no. — Ehh ¿Nos volveremos a ver hoy, o mañana? — decido preguntarles eso, si me están ocultando otra cosa, luego me enteraré, hoy ya es suficiente.
Los dos se quedan sopesando la pregunta, pero es Pierre quien responde. — Mañana Ámbar, mañana iremos a buscarte temprano.
Esa respuesta no era la que esperaba, sin embargo, no les demuestro mi descontento. Respondo con un simple — Okay — y el resto del camino estuvimos callados, al final lo que no quería sucedió. Nuestro buen momento fué interrumpido por no se quién y aunque el cambio no pasó por mi, igual me sentía culpable.
Los ánimos decayeron y era lo que menos quería, no sé si el pequeño roce que tuvimos Pierre y yo provocó el cambio de James, quizás fueron las múltiples llamadas que tuvo y no contesto, pero de qué cambio todo, cambió.
El resto del camino, decidí meterme en el teléfono, ver las fotos que tengo siempre me sube el ánimo, las de ellos, las de mis hermanos, mis padres, los paisajes que fotografié me llenan. En un instante me sobresalto cuando distraída por las fotos me suena el teléfono, es un mensaje de Leah y nada más abrirlo se me instala una soberana sonrisa en la cara. Esta chica, sin duda es una luz, ilumina todo lo que toca.
“Hey curruñis, ya hemos llegado a casa de tus padres, aunque nos acaban de dejar solos"
“¿Ya tan pronto? — le texteo de respuesta. — Pensaba que se quedarían más tiempo en la casa de la playa”.
Me suena el teléfono nuevamente y es ella, su segundo mensaje.
“Connor le ha surgido una reunión importante en el trabajo y debe estar mañana temprano en la empresa. ¿Que te parece si mañana pasamos el día tu y yo? Connor me prometió que será solo la mañana"
Ahhh, entonces es por eso. Inmediatamente le respondo, “¡Genial! Ya estamos llegando, allá hablamos mejor."
Levanto mi mirada y caigo en cuenta que los dos se han puesto tensos, los ojos de Pierre me observan por intervalos de segundos en el espejo central y James igual, para completar la escena me vuelve a sonar el teléfono, es Leah y dice “¡Te espero!" En su mensaje.
Mi sonrisa no disminuyó por ellos, es más, se intensificó en mi cara y la dejé así hasta que llegamos. No volveré a dejar que ellos determinen mi estado de ánimo, cosa que ya iba a dejar que hicieran. «¡Gracias Leah!» Me digo en la mente, tu mensaje llegó en el preciso momento.
Estaba a punto de bajarme, sin darle tiempo a que me estuvieran abriendo la puerta ni nada de eso cuando finalmente llegamos, James me llama.
— ¡Espera ámbar! — y yo con mi mano en la Manilla. — Vamos a tratar de hacer la mudanza para que nos vayamos hoy mismo.
Pierre se había bajado del carro, antes de que James hablara dándole tiempo de llegar a mi puerta y abrirla.
Que cambio tan repentino me digo en la mente tomando la mano de Pierre al bajarme. Inmediatamente James bajo y se posicionó a mi lado.
«Que territoriales» pienso mientras suelto un suspiro. Marchamos en dirección a la puerta y Connor nos recibe como una sonrisa contagiosa que ya vemos cuál es el motivo, adentro se escucha una algarabía, risas y cuchicheos, para cuando me doy cuenta ya habíamos entrado los tres y eso que ellos nada más me iban a dejar en la puerta. ¿No tenían afán por la mudanza?
— Que tal ha estado la consulta. — pregunta caminando delante de nosotros, pero volteando a verme.
Hum — Ha estado... — abruptamente me pararon en seco los dos titanes que tengo a mis lados, son más altos que yo por eso deben estar viendo algo que yo no. Sin embargo, no tardó en saber que es lo que los detiene, sentado cerca de Leah se encuentra el mismo muchacho con el que nos topamos está mañana, y ellos tras escuchar los pasos se han puesto de pie para saludarnos, rápido se acerca Leah animada y le sigue ese muchacho.
Ella, haciendo caso omiso de los dos hombres a mi lado, me abraza con gusto y con cuidado de mi barriga. — ¡Cuña que gusto que llegarás! — dice más alegre que de costumbre y ya veo por dónde va toda la cosa. — Te presento a mi primo, el es Álvaro Kai.
— ¿Tu primo? — dicen los dos sorprendidos.
— Ámbar — dice el tercero frente a mi, como saboreando mi nombre con su voz. — ¡Es un placer conocerte Ámbar! — extendiendo su mano frente a mi.
Aquí me puso en tres y dos, si respondo al saludo, significaría que cualquiera de los dos titanes se le acabará la paciencia y si no lo hago quedaré como una grosera. ¿Que hago?
«Cómo que ¿Que vas a hacer? Nada, lo vas a saludar» Me dice mi conciencia. «Te educaron con buenos modales, así que saluda como debe ser»
Poco a poco me voy soltando del brazo de Pierre para saludar al muchacho, hasta que este me detiene, presionando su brazo de tal manera que no logro safar mi mano de su agarre y James da un paso adelante parándose de frente al chico de manera intimidante.
— Hum Alvaro ¿Cierto? — el chico ni se inmuta por el tono que utilizó James, más bien hizo todo lo contrario, sigue con su cara despreocupada y Leah inexpresiva se le queda mirando abrazada a Connor. Yo por mi parte no sé ni cómo ponerme. — Bien Álvaro, te aclaro que Ámbar no está sola así que no quiero que te le acerques, ni la toques.
— ¡James! — lo llamo, más el no me hace caso... Me ha dejado con la boca abierta por lo inapropiado de sus comentarios.
— ¡Ya cálmate amigo! — le responde Álvaro de manera amistosa levantando su cabeza para mirar a James.
Ver a James tan posesivo me sorprende y por loco que parezca me exita un poquito. James es mucho más alto que el muchacho, más corpulento y también mucho más guapo, más varonil. En cambio, aquel chico es más jovial, más no se... Cómo la versión masculina de Leah, si algo así...
James sigue parado de forma amenazadora frente al chico, y por más que el otro le hecha broma y dice que se relaje, este no cambia. Miro a Pierre y tiene la misma expresión amenazadora de James.
Esto no puede seguir así ¿Que les pasa? Este chico solo intenta relajar la situación y ellos se ponen celosos... ¡Esto si es el colmo! Vamos, es increíble. Tremendos descarados.
Aprovechando el descuido de Pierre, me suelto de él y me paro lo más derecha que puedo. — James, Pierre... Podrían venir conmigo un momento. — suelto notoriamente molesta.
Todos voltean a verme y es allí cuando me pongo en marcha sola a dónde podemos hablar, a la cocina.
Detrás de mí escuchó como vienen caminando los dos, cuando llego a mi destino me siento en el mismo lugar que la última vez y a los pocos segundos llegan los dos.
No espero que se sienten, de una vez les reclamo. — ¿Se puede saber que es lo que les pasa? — los miro a los dos. — Como se les ocurre ponerse así... Ese muchacho solo está siendo amable y ustedes se han puesto como... Cómo. — Ya me empezaba a faltar el aire.
Vamos Ámbar cálmate, cálmate.
— Porque vamos James, te han llamando varias veces ¿Por que no contestas? — le reproche tras haberme recuperado. — Y ¿Tu Pierre? No se suponía que tenían que irse rápido, que me dejarían en la puerta y nos veríamos mañana.
No les estaba gritando pero mi respiración estaba agitada, necesitaba tranquilizarme. Que putada que quieras formar un tremendo regaño y tú cuerpo no te lo permita porque te falta el aire... Eso sí que es un fastidio.
— Ámbar, no te voy a dejar aquí con el. — dijo Pierre nada más.
— ¡QUÉ! — No puedo creer que de todo lo que dije, el solo responda eso.
— Que no te voy a dejar aquí sola con el. — repitió con mayor descaro.
— Recoge lo que tengas aquí Ámbar, te vas con nosotros. — se sumo James al descaro más grande de la historia.
— Se han vuelto locos los dos — Me burlé. — Yo no me voy a ir solo porque a ustedes les de la gana.
— Si, si te vendrás con nosotros Ámbar. — respondió Pierre sin inmutarse.
— ¡NO! que les pasa... No me pienso ir. — Por favor es solo un chico común y corriente.
— Es eso o nos quedamos nosotros aquí. — dice muy fresco James. — Tu decides.
Debe ser un chiste.
— ¿Está todo bien angelito? — entra Connor por la puerta mirándolos después de examinarme a mi.
Yo le hago una señal para hacerle entender que estoy bien, pero que debemos aclarar algo aquí.
Ahora, pensándolo bien, era raro que Connor no hubiera entrado antes, supongo que se lo debo a Leah que lo estuviera reteniendo, pero ambas sabemos que Connor es muy Connor y no se quedará tranquilo hasta que no compruebe las cosas con sus propios ojos por eso está aquí.
— Ámbar, ¿Mañana podrías pasar un rato con Leah? Yo debo ir a trabajar y no quiero que se quede sola.
— Claro Conni ¡Genial! — respondo ignorando las caras pesadas de aquellos dos.
— Bien, entonces la traeré temprano ángel, ya nosotros nos vamos.
¿Se van? Tan temprano. No son ni las seis... Ohh ya veo, lo miro y su sonrisa me confirma lo que intuía.
— Mañana las llevaremos a la de los prados del este, ámbar se muda a su nueva casa. — interviene Pierre, ganándose una de mis miradas matadoras por primera vez desde que lo conocí.
Connor sorprendido busca respuesta en mi mirada y no me queda más que asentir tras lo que ha dicho. Después el se acerca, me besa la coronilla y se despide. — Nos vemos mañana angelito. — y se va dejándome de nuevo a solas con los dos.
Nos quedamos en silencio retandonos con las miradas, hasta que escucho a Leah desde lejos despedirse de mi, lo que me relaja y me saca una sonrisa la cual se me congela cuando escucho tras la despedida de ella, la voz de su primo Álvaro. “Hasta mañana angelito, descansa"
¡Oh diablos!
La cara de los dos decayó al instante y se volvió aterradora, gracias al cielo, al ser divino que llevo que los dos se colocaran a mis lados, pude detener a James cuando salía disparado por el abuso de aquel muchacho. Fué un acto reflejo detenerlo por el brazo, pero al hacerlo me provocó una fuerte punzada de dolor en el vientre. Sostuve mi barriga para aguantar hasta que pasara, respirando hondo y poco a poco fue cediendo el dolor.
— ¡James! ¡Para ya! No te das cuenta que eso solo lo hizo para provocarlos.
— ¡Ámbar no te quiero cerca de él ni de nadie! — me dijo en tono que no me gustó para nada.
— ¿Nadie? ¡Cómo que nadie! ... Que te pasa James, es el primo de Leah.
— No me interesa quien sea Ámbar. Suficiente tengo con tener que compartirte con Jean Pierre para que ahora aparezca otro.
— ¿Otro? James ¿Que es lo que te pasa? ¿Cómo que otro? yo no tengo ningún otro... — mis lágrimas empezaban a juntarse en mis ojos.
La manera en como me estaba hablando nunca NADIE me había hablado. Ni siquiera mis padres. Cómo es posible que el crea que tiene el derecho de hablarme como se le de la gana, que pueda prohibirme lo que él quiera...
— James, vamos. — trato de calmarlo Pierre agarrándolo del hombro. — Cálmate de una vez hermano — le dijo con voz suave.
— James, ¿Cómo es posible que pienses que me interesaría por alguien más?
Me dolió, sus palabras me dolieron, el tono de voz que usó me dolió aún más.
Se quedó en silencio.
— James tu fuiste el primer hombre que ame en mi vida y te fuiste. — calmé mis emociones y le confesé lo que he callado durante todo este tiempo. — No puedo reclamarte eso, pero me molesta que no haya sido tu prioridad cuando tu siempre fuiste la mía. ¿Sabes cuántas veces mentí para poder verte? ¿Cuán ciega de amor estaba por ti? ¿El terror que sentí cuando me enteré que estaba embarazada? ¿Lo sola que me sentí cuando no estuviste? ¿Lo difícil que es para mí llevar este embarazo y mantenerme positiva cuando cada vez que tengo consulta me dicen que tengo algo nuevo y peor que lo anterior? — Me estoy sintiendo mareada.
Calma... Habla con calma.
Cerré mis ojos y respiré hondo, me tomé mi tiempo para seguir. — ¿Sabes? Todo ese maldito mes que no supe nada de tí ni siquiera pude desahogarme llorando porque empeoraba mi salud. ¿Tu crees que eso es justo?
— Ámbar, amor tranquila. No te agites. — se acercó Pierre agachándose para estar a mi altura.
— No Pierre, ¿Con que derecho cree que me puede hablar así? — le reclamé.
— Tu me dejaste, estando embarazada de ti me alejaste, entiendo que fué por tu trabajo, si, ¿Y cuando regresaste? ¿Por que no me hablaste enseguida? ¿Por que te ocultaste?
Mis lágrimas comenzaban a abandonar mis ojos, pero esta vez no me contuve, tenía que soltar todo esto que me está presionando por dentro.
— ¿Con que derecho vienes ahora y me hablas como te da la gana? ...
El no hacía más que mirarme arrepentido, no se me acercaba, sin embargo sus ansias de tocarme se le notaban.
— ¿Sabes que? ... ¡Sí! Si me tienes que compartir con Pierre pues el fué él único que sí estuvo conmigo, el único que me cuido, el que se ha aguantado lo peor de mi y aún así me quiere, así que te guste o no te guste no voy a alejarme de él. Ni de Pierre, ni de nadie.
Mis palabras fueron un golpe para él, sus ojos no me abandonaban.
— ¿Sabes cuando decidí entregarme a Pierre? ¿Cuando decidí seguir mi vida? — mi boca parecía no tener filtro, Pierre me miraba nervioso, sin embargo eso no me detuvo. — Cuando tú me dedicaste la primera canción por la radio. Ese día todos mis recuerdos contigo me desmoronaron el alma y Pierre me consoló, aguanto en silencio mi dolor y me apoyo en todo. Y ahora tú me vienes con el cuento de que ¿Me tienes que compartir? El fué quién me devolvió la alegría a mi vida, el fué quien me motivo para seguir adelante, el fué el...
— Ya preciosa — me tomo Pierre la cara haciéndome callar. Llevo mi mirada a la de el y me acaricio quitándome las lágrimas.
— Ámbar, lo siento mi lucero, discúlpame. No... No sé que me pasó cariño. Discúlpame...
— James no tienes derecho de hablarme como se te dé la gana, ni tampoco reclamarme por el hecho de compartirme con Pierre.
Estaba cansada, agotada física y mentalmente, quería acostarme y dormir por un buen rato.
— Créeme, no podría interesarme menos el primo de Leah, para mí, en mi defectuoso corazón solo existen ustedes dos. — es verdad, suena feo decirlo en voz alta, pero es así. En mi corazón viven ellos dos, aunque se pongan como bestias celopatas posesivos, los amo. Esa clase de amor no se olvida, yo lo estoy viviendo con ellos ahora.
— Ámbar es solo que no queremos dejarte con nadie más. ¿Lo entiendes pequeña? — me dice Pierre calmado.
Claro que lo entiendo. — James, Pierre. ¿Ustedes creen que yo querría agregar a alguien más a nuestra ya de por sí complicada relación? ... No... Yo de verdad quiero disfrutar si es posible mi embarazo, quiero estar tranquila y quiero que ustedes me ayuden en ello. Sinceramente deseo que formen parte de mi vida pero ... — lo siguiente que voy a decir me cuesta un mundo sacarlo de mi. Al final suelto un pesado suspiro y término — Si van a seguir haciéndome pasar por malos ratos, no quiero. Les pido que si no me ayudarán a estar tranquila y disfrutar lo que resta de mi embarazo en paz, entonces váyanse y no vuelvan.
Al terminar, un silencio sepulcral inundó la habitación. James estaba de espaldas a mí, apoyado con su brazo extendido en la pared. Pierre se había dejado caer al suelo a mis pies y yo evite verlos a los dos para decir esto último. — Ambos saben que existe la gran posibilidad que muera en el parto, incluso si sobrevivo, nada me garantiza que no me complique en las siguientes horas después de ello, quizás no pueda ver a mi bebé. Así que por favor se los pido, no quiero más peleas, no quiero más discusiones, no quiero más desgaste emocional, no quiero más escenas de celos, no quiero que me vuelvan a hablar de mala manera, ni que me acusen de algo que no es mi culpa. Aunque de lo único que si soy culpable es de enamorarme perdidamente de ustedes dos. Pero por más que los amé, primero debo velar por el bienestar de mi bebé, cuidarme a mí para cuidarlo a el.
James se volteó y sus ojos pararon en los míos cuando regrese mi vista a él, fué como la primera vez que nos vimos, su mirada me hipnotizó. Sin embargo, la culpa, el arrepentimiento y el dolor ahora se veían reflejados en esos ojitos negros.
— Yo no quiero alejarme de ti Ámbar, así me odies por eso, lo soportaré porque no pienso dejarte. No pienso irme de nuevo y abandonarte. Así que yo me quedo contigo.
— Yo no te odio James, jamás podría odiarte. Después de todo, tu sigues siendo mi primer amor y papá de mi bebé. Yo solo quiero que confíes en mí.
— Yo confío en ti Ámbar — dijo agitado. — Es que no soporto verte sola con otro hombre que no sea Pierre o yo. No puedo.
— Está bien, no lo haré. — le digo para su tranquilidad. Yo tampoco lo quiero, para mí solo están ellos dos en mi vida.
— Yo nunca te dejare Ámbar, para mí tu eres la única mujer de mi vida y te amo como nunca he amado a nadie. Ya te lo dije una vez, tu pídeme todo lo que quieras menos dejarte porque es lo único en lo que no podré complacerte.
— Pierre, lo único que quiero es que permanezcan en mi vida, que me ayudes a ser feliz y estar tranquila. Eso es todo. — le respondí mirándolo sentado junto a mis pies.
— Yo tampoco quiero verte con ningún otro hombre que no sea James o yo Ámbar, no lo soporto.
— Escuchenme bien los dos, yo no quiero estar acompañada de ningún otro hombre que no sean ustedes dos. Me dan igual. No me interesan. Aún no entienden que para mí, existen solo ustedes. Pero por favor no me hagan repetirlo, que decirlo así en voz alta me sienta mal. — decir que amo a dos hombres ¿Cómo no sonaría mal?.
Los dos se rieron, eso calmó el ambiente.
— Ahora chicos necesito acostarme, estoy muy cansada y...
— Sabes una cosa Ámbar — me interrumpe James mientras Pierre se pone de pie junto a mi. — A lo único que le tengo miedo en la vida es a eso. — concluyó, pasando lentamente hasta mi.
¿A eso? ¿A qué se refiere?
— Perderte pequeña. Eso es lo único a lo que James y yo tenemos miedo en esta vida. — me dice Pierre tomándome del brazo y James posicionándose en mi otro lado . — Tenemos miedo a perderte.