Capítulo 23

3391 Words
El resto de la comida estuvo más tranquilo para mí grata sorpresa, desayunamos y observé en primera fila como son ellos en su estado natural. Bromistas, leales, incluso compartieron conmigo algunas de sus anécdotas juntos, de cómo se metian en peleas, de los regaños de su abuelo, cuando se metieron juntos en la milicia y la salida con honores de Pierre, hasta que ya se estaba acercando la hora de la consulta y partimos hacia el consultorio. Aquí con estos dos titanes a cada lado las miradas de los curiosos no pasaban desapercibidas para ninguno de nosotros, más no le dimos importancia «por lo menos yo no» y llegamos a la zona del estacionamiento dónde casi entro en pánico. ¿Con quién me voy? Claro, no se cómo llegó James, lo más seguro es que haya traído su auto. Y si ese es el caso ¿En cuál me monto? No quiero arruinar el buen ambiente que se ha creado entre nosotros. — ¡Hey Ámbar! ¿Nos vamos? — Pierre abriéndome la puerta trasera, James estaba a su lado con su carita graciosa. No sé porque me preocupo tanto si primero debo ser Yo... «Nota mental “No te preocupes por todo, lo principal es tu bienestar"» algo que sin duda me tengo que repetir más. Les devolví la sonrisa a los dos y me senté en el asiento, posteriormente entraron ellos. Aún se mantenía ese buen ambiente entre los tres y se mantuvo hasta que llegamos a la consulta, allí empezó mi verdadero calvario. Exámenes analíticos, ecocardiografias estructurales, funcionales y de valoraciones preanestésicas también debía hacerme chequeos. Sin mencionar cómo reaccionaron algunos cuando tuve que aclarar «para poder estar con los dos en la consulta» que uno era mi prometido como bien sabían Jesús y Di'Maggio y el otro era el papá de mi hijo. Algo que definiré como bochornoso y gratificante al mismo tiempo fue lo que sentí al pasar por los pasillos de aquel lugar con la cara de todos los allí presentes encima de mi. — Ámbar, desde la última consulta ¿has estado expuesta a sobrecargas? ... ¿Estrés? Ja' que si no doctor... Cómo responder aquello con palabras sencillas. — Tuve algunos cambios inesperados doctor. — terminé diciéndo. La cara de los dos hombres que tengo a mis lados es de culpa y remordimiento absoluto, ni lo disimulan. Sin embargo, lo que más atrajo mi atención fué como se puso de serio el doctor, eso sí me asusto bastante a mi. — Ámbar estás desarrollando lo que se conoce como Miocardiopatía periparto, necesitaremos tomar nuevas medidas sobre tu tratamiento — Dijo ya después de chequear el resultado de unos exámenes. — ¿Sabes lo que significa? — me miró muy serio. Sé lo que significa, al principio de mi embarazo busque por internet todo lo que podría pasarme a mi o al bebé, aunque eso no quiere decir que no me haya caído de la patada saberlo. En cambio, para ellos pareciera que les estuvieran hablando en otro idioma, así que el doctor tuvo que explicarles con mayor detalle lo que significaba tener esa complicación para mí y cuando terminó, sentí como si una ola me aplastara una y otra y otra vez. — Ya habíamos hablado que el momento de mayor riesgo de complicaciones o descompensación es en el parto y durante las primeras 24 a 48 horas después del parto. Por lo que estaremos varios especialista. Es decir, que no solo estaré yo. Además estará Jesús cómo tú cardiólogo — dijo señalando a su lado — el anestesiólogo y neonatologo. Será una atención multidisciplinaria y requerirá de mucho más cuidado y precisión. Ámbar estamos hablando de inducir el parto precisamente y hospitalización post-parto. Cielos, cada palabra que decía me dejaba más nerviosa y abatida. El doctor siguió hablando, explicándonos y más que todo preparándome psicológicamente para todos los posibles panoramas, y yo que estaba súper animada por saber el sexo de mi bebé, ahora tengo mis ánimos por el subsuelo aterrada por esto. James y Pierre siguen al pendiente de todo lo que dice el doctor, no es que yo no lo esté, sencillamente es que estoy muerta del pánico. De repente, siento como mis manos están siendo resguardadas por las manos de ellos, James a mi izquierda y Pierre a la derecha. Ese simple gesto ocasionó que brotarán lágrimas de mis ojos, y el doctor al notarlo se detuvo. Me dieron unos breves minutos para calmar mis nervios, hasta me dieron agua con un poquito de azúcar y después de ello el doctor Di'Maggio pudo continuar, ahora las consultas que eran cada dos semanas, pasaron a ser cada semana hasta el parto, más controles cardiológicos con Jesús y reposo absoluto... Y cuando dijo absoluto, es que ni para andar subiendo y bajando escaleras, solo una pequeña caminata en las tardes como actividad física, eso sí acaso, “Si no me genera una sobrecarga de presión" Entre el hecho de que por eso se me dificulta respirar en ocasiones y el cansancio que siento, mi peso debe ser controlado, nada de comidas excesivas y dieta. Jua' dieta en un embarazo, más dieta de la que ya hago. Pero como si eso fuera poco, en el momento de la ecografía mi bebé no quiso mostrarse bien, por ello no supe que sexo es. Lo único bueno de toda la mañana es saber que mi bebé aún con todas las complicaciones que tengo el crece sano, no se su sexo pero ya no me importa, lo único que me importa es saber que sigue creciendo dentro de mi. Ahora de regreso a casa, no tengo tantas energías cómo está mañana y no hace falta especificar el porque de mi decaimiento. Voy callada sin muchas ganas de hablar, con todo lo que se ha dicho está mañana es mucho que digerir. En un instante levanto la mirada y pareciera que fuera por magnetismo pues ellos me están observando por el espejo central del carro. Va manejando Pierre quien en un instante le hace una mirada que no se cómo interpretar a James, algo que sin duda este último si entendió porque le respondió de la misma forma. Ya abría mi boca para preguntar, sin embargo, James se me adelantó. — Ámbar, queremos enseñarte un lugar ¿Te gustaría ir ahora? — me dice bastante más animado que yo. ¿Un lugar? ¿Ahora que se estarán tramando estos dos? — Nos queda cerca Ámbar, no nos desviaremos mucho de tu casa. — completa Pierre, el se ve alegre. No hay que decirlo, su extraño cambio de ánimo está logrando animarme a mí, así que me acomodo en el asiento y les digo — ¡Bien! Vamos — añadiendo una sonrisa a mi respuesta. Definitivamente lo están haciendo, se están portando muy bien hoy. Sin celos «salvó con aquel chico que nunca supe su nombre» pero entre ellos no y es lo que vale. Es que dejar que se meta un tercero en esta anormal relación ¡Es para volverse locos! Pierre puso música y volvimos a estar relajados hasta tal punto de que sin darme cuenta estaba cantando las canciones que me sabía, y las que no pues ahí más o menos. Lo que si resultaba contagiosa eran las carcajadas que se echaban al oírme cantar con mi no tan armoniosa voz, mientras que mi pena quedó enterrada en el fondo del suelo. Con Pierre la pena no existía desde hace mucho, con James no debe existir, tenemos algo que no se explica a la ligera pero a esta altura no me arrepiento de nada. Digo, después de todo James fué mi primer amor y papá de mi bebé, mientras que Pierre es el amor de mi vida. ¡Alto! ¿Pierre el amor de mi vida? Eso fue lo que pensé. — ¡Ya llegamos! — soltó James haciéndome regresar al presente y ¡Santo cielo! Voltee la cara a dónde él la tenía. Pierre freno, ante una hermosa, que digo hermosa, frente a una majestuosidad de casa. Estoy perpleja pegada al vidrio de la ventana viendo esta belleza de lugar. Es una casa un poco más grande que la de mis padres y de un solo piso. ¡Es bellísima! Me encanta, sencillamente ¡Me encanta! James me abre la puerta y me ofrece su mano para bajarme lentamente del auto, una vez de pie tomo su brazo inconsciente de que Pierre está a unos pasos de nosotros. Sin embargo y para mí no se ¿Quinta? Sorpresa del día no se enoja, pero si se posiciona a mi otro lado y toma mi mano suelta. Estar en el medio de ellos dos es gracioso pues yo soy pequeña, súper más pequeña que ellos y estar entre los dos me hace ver ufs mucho más enana. De igual forma, caminamos hasta la entrada, la cual tiene un espacio muy cómodo afuera con muebles para disfrutar de la vista, allí pasamos adentro y es ¡Espectacular! Entramos y lo primero que contemplo es la sala de estar decorada con colores crema y marrón oscuro que junto con la luz le dan un toque hogareño muy especial al lugar, los muebles, cuadros, las lámparas, mesas y todo lo demás que observo están perfectamente combinados. — ¿Te gusta? — escucho a Pierre decir. ¿Gustarme? Cómo no me va a gustar este lugar, si es tan bonito. — Me encanta — le digo en tono suave y la respuesta a mi afirmación es una sonrisa de oreja a oreja por parte de ambos. — ¿Quieres ver el resto? — pregunta James con brillo en su mirada. Respondí con un afirmativo movimiento de cabeza seguido por un pequeño suspiro. La casa por dentro no tiene nada de escaleras, todo esta del mismo nivel y es fascinante. El piso no me resbala y los pasillos están muy bien iluminados y bastante amplios lo cual es perfecto para como vamos agarrados. Cualquiera que nos viera pensaría que no puedo caminar sola, cuando el verdadero motivo es que siento que ninguno de los dos me quiere soltar. Bueno, así recorrimos las habitaciones que no son tan grandes pero si bastante cómodas. Es decir, tienen lo necesario: una cama, clóset, un cómodo mueble y su propio baño. En total son cuatro muy bonitas y un baño de uso común para invitados. De allí seguimos a la cocina, es igual de bonita que el resto de la casa, tiene una isla a la mitad que divide la cocina, nevera, estantes y la fregadora, del comedor donde ahora me siento. El recorrido, aunque a sido relativamente corto, me ha agotado. — ¿Agua? ¿Jugo? ¿Que se te antoja Ámbar? — me pregunta una vez llega a la nevera. — Agua Pierre — ya debo tomarme la pastilla de mi nuevo tratamiento. El se acerca y me la deja frente a mi en el comedor mientras busco en el bolso la que me toca a esta hora. — ¡Gracias! — respondo con cariño y él me responde con un guiño de ojos que al parecer James no notó. Luego los dos se sentaron de frente y lo que me estaba imaginando que pasaría, ya estaba pasando. — ¿Que te parece Ámbar? — James fué el primero en hablar. Se le veía bastante animado al igual que Pierre. Solo una pizca de ansioso por saber mi respuesta. Obviamente está es la casa de la que me habían hablado, aquí es donde viviríamos los tres si acepto su propuesta. Sin duda no desaprovechan ninguna oportunidad, es nuestro primer día juntos desde que pasó lo que pasó y ya me tienen en la que sería nuestra casa. “Recuerda Ámbar primero tú" ... “Es con lo que te sientas bien" ¿De verdad me gustaría vivir aquí? Bueno vivir aquí no sería el problema después de todo... ¿En realidad me sentiré cómoda viviendo con ellos dos? ... Hoy se portaron muy bien, no se han peleado ni nada por el estilo. No me han hecho sentir incómoda. ¿Será así todo el tiempo? O solo lo hacen para que diga que si. ¿Que decido?... Ambos se me han quedado mirando, esperando a lo que yo diga, pero que les digo ¿Si? ¿No? No sé... — Ámbar, sabemos que lo hemos arruinado y que ya no confías en nosotros como antes, pero de verdad queremos demostrarte que podremos hacerlo. ¿Ya no confío tanto en ellos? ... No, no es eso. Se que me han mentido y cuánto me dolió el descubrirlos, pero los sigo queriendo, sigo confiando. ¿Y por qué diablos sigo confiando en ellos? Me recrimino mentalmente. Si es verdad, me han mentido no una, sino varias veces... Y sigo confiando en ellos ¿Pero que me pasa? — Ámbar, tal vez no nos creas ahora pero déjanos demostrarte lo que hemos cambiado lucero. Concédenos la oportunidad cariño, tú y nuestro hijo son lo más importante tanto para Pierre cómo para mí — dijo James apuntando al aludido cuando lo nombró. Ya su cara estaba perdiendo poco a poco su confianza. — Por favor. — dijo este último casi en ruego. Su carita estaba logrando que cediera, cerré mis ojos y aclaré mis pensamientos. — Con una condición — dije cuando los abrí, allí la mirada de Pierre me demostró lo impactado que estaba. — Bueno son tres en total. — los dos hicieron señal de que continuara. — Número 1, Nada de peleas ni celos entre los dos, ya sea por quién me toca, me abraza, es decir, lo que les moleste. Quiero el resto de mi embarazo pasarlo de la manera más tranquila posible. ¿Está Claro? — Si — contestaron al unisono. — Número 2, Se que estoy en reposo pero me gustaría hacer alguna que otra cosa aquí en casa sin que me estén llevando la contraria. Yo no quiero pasar todo el día acostada, eso me desespera. — sentencie — Claro serán actividades pequeñas — dije cuando note que me iban a repicar — Como por ejemplo, caminar en el jardín trasero, preparar postres o comidas nada excesivo obviamente y... — Ok, entendimos — dijo Pierre interrumpiendo — Salvó que si es en caminatas siempre deberás estar acompañada ya sea por James o por mí. — me cortó. — Concuerdo con Pierre — dijo serio James. — Además, de preparar algo, serán bocadillos, siempre y cuando sean cosas sencillas. No quiero verte ajetreada por las comidas ya eso lo tenemos arreglado. — concluyo de la misma forma. Nunca antes me había hablado de esa manera. ¡Wow! Eso fue una orden rotunda sin derecho a réplica... Me había quedado hasta con la boca abierta por la seriedad que uso. Aunque, el colmo de los colmos fue que Pierre estuvo de acuerdo con James. — ¿Y se puede saber cómo es que eso ya lo tienen arreglado? Si no sabían que diría que si — les pregunté a los dos después de unos segundos. Ambos por un breve momento se quedaron callados. Allí está, de lo que ya hemos hablado infinidades de veces y lo siguen haciendo. — Ámbar, hemos decidido que el café que íbamos a aperturar, sea un restaurante familiar. Ya lo conversamos James y yo, además queremos que el chef principal sea Christian. Se lo hemos propuesto y el está feliz con la idea. — Responde Pierre de manera tranquila. ¿Hemos? — Pierre ¿Tu socio es James? El asiente y yo ahora entiendo todo. — ¿Por que no me lo habías dicho antes? — le chille por la revelación. — Ámbar, tu creíste que mi socio era el mismo que el de la tienda y yo solo no te corregí. — Me dijo con descaro. Me burlé, no había más que hacer, sencillamente me reí de ello. Tal vez por lo sencillo que sonó su respuesta, o por lo tonto que me parece haberle recriminado cuando deben haber muchas más cosas que aún no me han dicho. — ¡Saben que! — les dije animada, pues si, esa pequeña suposición mira que giro dió. — Esto será un nuevo comienzo. — Los dos se me quedaron viendo impasible, los dejé en blanco por mi cambio de humor. — ¡Así es! Sin más misterio, ni secretos y sobre todo nada de mentiras ¿Si? La cara que tenían ambos era completa conmoción, sin embargo, a lo último que dije ambos respondieron. — ¡SÍ! — con firmeza. Aquí los tres reímos, por mi parte reí liberándome de todo lo que me asusta, de todo lo que me pesa, de todo lo que me molesta y más que todo, de las horribles horas que pase en la consulta hoy. — Bueno y ¿Cuál es la tercera condición? — soltó James luego de calmar las risas. Mi tercera condición ¿Cómo lo tomarán? Supongo que bien ¿Verdad? Es lo mejor. — Bueno, quisiera dormir sola. — empecé a decir yo. — Ámbar, si me permites. — me interrumpió James. — Quiero proponerte algo. — dijo al final. Yo solo asentí para que continuara. — Que te parece si duermes en la segunda habitación, así Pierre y yo tomaremos las que están a cada lado y podremos tenerte cerca los dos. Mm eso no está mal, de hecho me gusta, así que al escucharlo iba creciendo una sonrisa sincera en mi cara. — Me parece perfecto James. Dormir con alguno de ellos en su habitación pondría al otro incómodo y a mi mucho más... No sería ni justo y menos sano hacerlo. — ¡Perfecto! — contesto Pierre. — Pero no le pases seguro Ámbar, sabes porque ¿cierto? Asiento de nuevo, está más que claro, es por si llegó a sentirme mal durmiendo y ellos no puedan entrar si tiene la llave puesta. — Entonces ya podemos traer nuestras cosas hoy. — comentó James. — Si pero antes... ¿Será que tenemos algo que preparar de comida? ... — mi bebé ya me estaba exigiendo su dosis de nutrientes. — Tengo mucha hambre. — solté en un hilito de voz. La respuesta de ambos no se hizo esperar, James abrió el primer gabinete superior y el mismo está repleto de tarros con frutos secos lo que me provoca unas carcajadas en su máximo esplendor. — De fácil acceso — dice James. — No te faltarán nunca preciosa — continúa Pierre alegre. Enseguida me pasa uno para calmar mis ansias de comida y como aún no está listo el restaurante, debemos preparar algo. — Para cuando tienen planeado que sea la inauguración del restaurante — les pregunto tratando de no reírme en sus caras viendo cómo rebuscan en la nevera y gabinetes algo que preparar... — Lo más pronto posible — responden los dos con caras de apuros. Eso sí desató mis risas, no saben que preparar... Es más, ni saben que buscar para preparar algo decente. Hay que ver cómo son algunos hombres, de seguro si Christian estuviera aquí, con pocos ingredientes saca un platillo exquisito. — Ya solo falta afinar detalles Ámbar — comenta James. — Debo decir que Christian está haciendo un excelente trabajo. — Si, yo pienso que en dos semanas deberíamos tenerlo listo. — comentó Pierre con algunas verduras en la mano. Que se le habrá ocurrido hacer ¿Sopa? — Pierre.. ¿Que harás con todo eso? — decido ponerle fin a sus apuros. Este con mirarme ya me da todas las respuestas que necesito. Pierre, mi maravilloso Pierre, el hace eso que tanto me fascina, me mira con sus ojitos color miel luego baja la mirada a un lado, sonríe y la regresa de nuevo a mi. Por ese gesto mis hormonas revolotearon como muchas veces lograba hacer, pero que hace tiempito no sentía, me puse acalorada súbitamente y tuve que desviarla yo para que no notará lo que había provocado en mí. Cosa que sin duda lo entendió perfectamente, el sabe hasta cuando me dan ganas de aquello sin que se lo diga. Hum... El sonido de garganta de James nos trajo a la realidad. — ¿Que les parece si pedimos algo? — interviene, dejándome nerviosa por aquel íntimo momento que tuvimos Pierre y yo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD