En cuanto lograron atravesar la puerta, por suerte ilesas, y estuvieron fuera de la habitación, Sofí salto a los brazos de su madre feliz de volver a verla. Aquella atemorizada muchacha no tardó en cargarla en sus brazos reconfortándola. Irina se quitó la chaqueta y rápidamente cubrió a Nina con ella el fuego había tomado las escalera y pronto llegaría al segundo piso. Nina observó a cada lugar angustiada, el caos era monumental, asustada se aferró a la niña dispuesta a correr lejos de allí cuando de pronto, del despacho, Lionell salió enloquecido tirándosele encima a Irina. — ¡Vos no te vas! — Le grito enloquecido. Irina no tardó en forcejear con él interponiendo sus piernas para evitar que alcanzase su cuello, aturdida apretó los dientes, Lionell la ahogaba con el peso de su cuerpo…

