El sonido de las olas y las gaviotas la despertó, su cuerpo dolía a horrores pero al menos ya podía respirar con más normalidad. A pesar del dolor logro moverse, ya sentada tanteo su pierna, dolía y había tomado un color oscuro formando un enorme hematoma, pero no parecía retener líquido, aún sentía el pie y era capaz de moverla ligeramente. Eso era buena señal. El resto de sus heridas no eran graves y seguramente se curarían en un tiempo. Tuvo mucha suerte de salir ilesa. Sentada en la arena los recuerdos de la noche anterior la inundaron y solo pudo observar el mar, inexpresiva, al recordar a Lionell. ¿Qué habría pasado en la casa? ¿Michael seguiría vivo? Busco con la mirada por la playa y diviso a Sofí jugando en el agua. Al menos la niña estaba bien… — Despertaste. — Escucho a su la

