Capítulo 34 Unos fuertes pasos se escuchan por todo el castillo, el rey Thago quien salía en ese momento de su habitación, tuvo que detenerse en seco, antes de ser atropellado por ese joven, que corría como un caballo salvaje en campo abierto. –¡Por todos los Dioses! – exclamó el rey, colocando su mano en el pecho. –¡LO SIENTO, ABUELO! – le gritó el chico, continuando su camino. El rey lo miro con una sonrisa y negando con la cabeza cerró la puerta tras de él y tomo su camino hacia las afueras del castillo, mientras que el príncipe Righar segundo, se detenía en seco frente a la habitación de su madre, posó su mano en la manilla y abrió con cuidado. –Hijo, debes dejar de correr dentro del castillo, pue

