Capítulo 8
Hace un año
Despierto en una camilla, huele extraño y estoy un poco mareada, apenas tengo fuerza para levantarme, siento un apretón en mi mano que me hace voltear la cabeza, un chico de cabello castaño sonríe dulcemente, es el chico que me ofreció una bolsa con algunas cosas. ¿Qué hace aquí?
—Puedes descansar lo que quieras, lo necesitas—dice con voz ronca. Cierro mis ojos frunciendo el ceño.
— ¿Estoy soñando? —pregunto, miro alrededor sin ubicarme— ¿Dónde estoy?
— En el hospital, pedí que te trasladaran a una habitación—explica sin dejar de verme—Supuse que querrías más silencio y privacidad...
— ¿Quién eres? ¿Por qué me ayudas? —intento levantarme, pero no tengo fuerzas, el chico me lo impide y luce algo preocupado.
— Tienes que comer, esto pasó porque no has comido nada—comenta—Le pediré a la enfermera que te traiga algo.
— No, tengo que irme, no tengo dinero para pagar esto.
— Yo lo estoy pagando—sonríe dulcemente. Sus ojos oscuros brillan de una manera bonita—Soy TaeHyung, Kim TaeHyung.
Presente
Ese es su nombre, TaeHyung. Aparto la vista mirando mis manos en la barra, quiero acercarme y hablarle, pero las reglas de Rabbit eran claras, además, siento que todo es muy sencillo para ser cierto. El tipo de la barra está sirviendo los tragos, alguien llega a mi lado, me tenso e intento respirar profundo, lo escucho pedir un trago y me tientan las ganas de hacer lo mismo para fingir estar tranquila, pero Rabbit dijo que no podía comer ni beber nada, esto no me perjudicaría solo a mí, también a EunHa.
—Tienes la oportunidad de escapar—dice. No sé si habla conmigo, finjo no haberlo escuchado y finjo que mi pulsera llama completamente mi atención—Ahora mismo está allá dentro intentando saber si fue idea mía o no el ataque—trago con dificultad. Por su culpa Chae y Mina habían muerto—No sabía que JungKook coleccionaba chicas de repente.
— ¿JungKook? —no resisto y lo miro. TaeHyung obtiene su trago tomando el vaso con sus grandes y venosas manos— ¿Ese es su nombre?
— Jeon JungKook, así es—asiente y me mira— ¿Cómo te metiste en esto, Grace? —su forma de hablarme es dulce, él está de pie junto a mí, pero yo sigo sentada.
— ¿Me salvarás también?
— No lo sé—chasquea la lengua—Aunque vine para hacerlo, pero...no parece que quieras irte—me mira de pies a cabeza—Este mundo no es para ti.
— El mundo de la calle no se aleja mucho de este—digo mirando alrededor. Tae sonríe ladinamente pidiendo un coctel, aquella copa con un líquido de un color llamativo es puesto frente a mí.
—No bebo.
— ¿No bebes o no puedes? —toma un trago de su vaso.
— ¿Viniste para sacarme de aquí?
— Si crees que estaba al tanto de tu presencia en ese lugar la verdad es que no, ¿Tu amiga está bien?
— Dos de ellas murieron, una está recuperándose y las demás intentamos sobrevivir—uso el sarcasmo—Y estaré en problemas si sigues hablándome.
—Vamos, te sacaré antes de que se dé cuenta.
Las palabras de EunHa vienen a mi mente, escapar en cuanto tuviera la oportunidad, pero me niego. Puedo ser cobarde, sí, puedo asustarme al tener un arma en mis manos, pero no puedo arriesgar la vida de EunHa así.
—Por tu culpa algunas chicas murieron y entre esas dos de mis amigas—me levanto de la silla—Adicional a eso, le disparaste a mi amiga y ahora tengo que ocuparme de que nada le pase—miro sus ojos oscuros levantando mi cabeza ya que es más alto que yo—No te necesito, TaeHyung—digo y me alejo. Siento la mirada del chico en mi espalda, me las arreglo para encontrar el baño y una vez dentro cierro con seguro la puerta. Mi corazón late como loco.
Así debía hablarle a Rabbit, ¿Cómo dijo que se llamaba? Jeon JungKook. Era un nombre...lindo para alguien tan cruel, apoyo mi frente de la pared y mis manos de ella también, respiro profundo e intento no pensar en la gran oportunidad que TaeHyung me ofrece para irme de aquí, recuerdo que tengo el rastreador en mi cuerpo aún y recuerdo que la vida de EunHa depende de mí.
"¿Él realmente sólo vino a salvarme?"
Hace un año que no veía a TaeHyung, nos conocimos cuando me ofreció su ayuda y pagó por unos días mi estadía en el hospital, se aseguró de que cobrara fuerzas, me limpiara, usara ropa limpia y comiera como se debe. Pero todo acabó cuando finalmente me dieron de alta.
Me despedí de él esperando no volverlo a ver. Cuando las personas eran buenas con alguien es porque pedirán algo a cambio.
Aún sigo esperando alguna petición de TaeHyung.
Salgo del baño un poco más estable, regreso a la barra donde mi coctel sigue allí, Tae ya no está, lo busco alrededor del salón, pero no lo consigo. Cuando miro el coctel encuentro una servilleta doblada con algo anotado.
No has cambiado nada, incluso con ese vestido y ese maquillaje sigues siendo la Grace que conocí.
Suspiro arrugando aquella servilleta con mi mano convirtiéndola en una bola, bebo del coctel notando un sabor dulce, muy dulce y raro, pero es aceptable. Sabe a frutas, a decir verdad, abro mis ojos como platos, cubro mi boca con mi mano y recuerdo que no debía beber ni comer nada.
Despierto a las ocho de la mañana, no recuerdo cuando me quedé dormida pero todavía tengo el vestido de anoche, el maquillaje se había ido porque antes de acostarme lavé mi rostro. Sonrío ladinamente porque sobreviví sin problemas la primera noche, fue bastante sencillo siendo honesta.
La puerta se abre y levanto la cabeza algo somnolienta aún. JungKook aparece vistiendo casual, giro en la cama quedando boca arriba, me incorporo quedando sentada mientras restriego mis ojos bostezando.
— Buenos días, dulzura.
Paso mis manos por mi cabello enredado y se siente raro tenerlo corto por los hombros, se siente menos peso, a decir verdad.
— Pasé la prueba—digo sonriendo orgullosa de mí misma. JungKook levanta una de sus cejas y se acerca a la cama, tiene una sonrisa irónica que me confunde— ¿Por qué me ves así?
— ¿Quién dijo que la pasaste?
Eso me desconcierta.
—Cumplí lo que dijiste.
— Repite eso—me mira fijamente. Sube a la cama y gatea a mí, trago con dificultad sin apartar la vista— ¿Qué dijiste, Grace?
— Pasé la primera noche.
— Mmm—asiente—Es la primera vez que alguien me miente mientras me mira a los ojos—dice. Me tenso por completo y él sonríe acariciando mi mejilla—Seamos honestos, Grace, en el momento que te dejé en la barra desobedeciste todo.
—¿Cómo...?
— ¿Sabes cómo lo supe? —desliza su mano a mi barbilla—Porque desde el primer momento fue una trampa, lástima que tu amigo no suele ser inteligente—ríe bajo con malicia.
"Demasiado perfecto para ser verdad, debí imaginarlo, a este paso terminaré muriendo por mi cuenta"