Leon se levantó con Luna y la acostó en el sillón, quedando arriba de ella continuaba besándola apasionadamente por todos lados. Luna estaba fuera totalmente de sus sentidos, solo quería sentir los labios del príncipe. Leon pasó su mano por el cabello y sintió la peineta de Luna quien le dió un jalón a su magia, él levantó la mirada y se quedó mirando la peineta. Y se preguntaba en silencio si era el bastón de Usurius, ya que este solo se manifestaba ante su portador, siempre permanecía cerca, solo los de la familia real podían sentir su presencia, era un objeto muy poderoso, no cualquiera aguantaba esa magia. — Sucedió algo Leon? — Le pregunto Luna al ver que se le quedó mirando la peineta. — ¿Amor desde cuándo tienes esta peineta tan bonita? — Le pregunto Leon acomodándose en el

