Pasaron los días y el príncipe saludaba a todos y vieron que trataba mejor a Luna. Sin embargo, ella prefería mantener toda la distancia posible, de hecho cuando veía al príncipe en el pasillo se desviaba y cuando llegaba al grupo solía permanecer lejos de él o pedía permiso para irse mientras estaba en el salón para compartir con todos. Darían que es muy observador se daba cuenta que ella no quería tratar con su primo y lo había visto decaído. — Luna podemos conversar — Le dijo Darían mientras estaban tomando el té con todos en la sala de estar de la biblioteca. — Claro, ¿Acá o por aparté? — — Vamos a la otra sala de estar de la biblioteca y conversemos ahí — dijo Darían. Luna conocía a Darían y siempre la reprendía cuando no estaba algo bien, siempre se comportó como el hermano

