La profesora les explicaba que durante el año estarán dos días como acompañante de su majestad y que deben comportarse de gran altura para que sea dignas de estar con él.
— Cristina si gustas lees las dos primeras páginas del libro de esposas y lo explicas, ella ya viene preparándose desde hace mucho tiempo — Dijo la profesora Margarita.
— Claro, es un gusto para mí — dijo Cristina con gran arrogancia.
Las demás excepto Luna la miraban de mala manera ya que la profesora se inclinó con mucho favoritismo y les quitaba oportunidades a las demás.
Luna se quedó en sus pensamientos y se decía a si misma, "Supongo que no debo preocuparme por su majestad ya que se que no le agradó, pero me pone nerviosa tener que compartir con él dos días completos".
— Luna, Luna... Haber y aquí niña — Dijo la profesora y todas se rieron al ver a Luna en otras.
— Por favor siga leyendo las dos siguientes páginas — Dijo la profesora
Luna roja, por lo que sucedió se puso a leer; al terminar se sentó y suspiro profundo.
— Para la próxima esté atenta — Regaño la profesora.
Termino la clase y se fueron a almorzar en el gran salón, Darían conversaba con los de sus grupo, mientras el príncipe de re - ojo veía a Luna.
— Si ya se disculpó, ¿Qué tanto la ves? — Dijo Darían a su primo.
— Ella me incómoda, pero no es nada — Le respondió el príncipe.
Darían se quedó pensando, "¿Por qué no le agradaba?, ella no le había hecho nada, se reservo el comentario y termino el tiempo de comida dónde continuaron las clases.
La siguiente clase, fue de relaciones comerciales, esto emocionaba mucho a Luna, porqué sabía la importancia y tenía la esperanza de poder relacionarse con tanta gente importante.
Cristina, estaba contenta porque escucho al príncipe que no le agradaba a Luna, cosa que la dejo tranquila y ya no debía preocuparse.
— ¿Qué te pone tan contenta? — Pregunto Amelia.
— Bueno, a Leon no le agrada a Luna y eso me pone muy feliz — le respondió Cristina
Amelia, se quedó pensando y era raro que el príncipe no le agradara a alguien y más que no la conocía, dentro de su pensamiento la incógnita, "Será que le llama la atención?, y no sabe como hablarle ?", pero no le dijo nada a Cristina.
Finalizó las clases por ese día, dejando el resto de la tarde libre a los jóvenes; Amber, Catalina y Luna decidieron ir al Jardín y conversar un poco de todo.
Darían se acercó junto al hermano de Amber, Aron quien es alto, de ojos negros al igual que Amber, cabello n***o y bien dotado. Algo que Catalina se quedó como boba en cuando lo vio llegar, Amber se le quedó viendo a Darían, el era el primo del príncipe, solo que era de ojos verdes y cabello castaño.
— Hola, bellas muñequitas — Dijo Aron
— Soy Darían, el primo del príncipe —
— Hola, comentaron las jóvenes —
— Amber tenemos que ir a la ciudad y hay que buscar el vestido, mi traje para la ceremonia de bienvenida y Darían nos va acompañar — Le comento Aron con una sonrisa en sus labios.
Amber se les quedó viendo a las muchachas y giro para ver a su hermano, ella quería estar con ellas también.
— ¿Ellas pueden acompañarnos? —
— Claro, dijo Darían y voy a pedir el carruaje ya que Luna no puede volar —
— No se preocupen por mí; vallan ustedes — Comentó Luna con una sonrisa y no quería incomodar.
— Mejor vaya con nosotras, aprovechemos que vamos con Darían y el conoce bien la cuidad — Dijo Catalina al entender lo que pensaba.
Así se fueron todos a la ciudad tras convencer a Luna, fueron a varias tiendas y comieron helado, por otro lado, Aron le llamo la atención la belleza de Catalina por su piel morena, cabello rizado y era muy atento, al igual Darían que no se quedó atrás mirando la belleza de Amber.