Cristina volvió a ver y se puso celosa de que Leon se sentirá tan atraído a ella.
— ¿Te gusta Luna? — Le dijo Cristina.
— No, como crees, solo que me doy cuenta que tiene buenas relaciones con la mayoría, eso me da una buena idea en que me puede ayudar en el palacio — Dijo Leon con tal de calmar a Cristina ya que sabía que la podía molestar y hacerla sentir mal.
— Bueno en algo debe servir, aunque no se que hace acá — Le dijo la joven molesta y no sentía que eso fuera verdad.
— Cristina una reina debe ser amable, cariñosa y con sentido para ayudar al pueblo, si mi madre la quiere acá es por una razón, así que espero te comportes — Comentó Leon
Cristina odio la idea de que la Reina fue la que puso a Luna acá, por lo que decidió investigar, finalizó la canción y el príncipe se retiró para conversar con otras personas.
— Amelia ayúdame a investigar la relación de la Reina con Luna — Le dijo Cristina.
— ¿Por qué el interés? —
— Bueno la Reina la puso acá y conociendo su historia estoy segura que la puso a estudiar para que Leon se enamore de ella — Dijo Cristina.
— Hay Jamás, no saques conclusiones, ella es la hija de los más grandes amigos de los reyes y como saben ellos murieron, seguro es solo apreció, además, Luna no tiene nada para ofrecer al Reinó y eso fijó lo sabe Leon, vea cómo la ve con desprecio e indiferencia y me contaron que cuando vino Leon la trato mal — Dijo Amelia entre risa.
— Bueno, si es así igual voy a investigar — Comentó Cristina.
Darían y Aron se acercaron a las muchachas para sacarlas a bailar, las cuales estás estaban tan emocionadas que no pensaron dos veces para decirles qué sí.
Mientras se fueron a bailar, Luna fue a la mesa de refresco y Leon se le acercó aprovechando que estaba sola.
— ¿Te está gustando la velada? — Dijo Leon
Luna, se quedó fría y trago fuerte para poder tener la valentía de hablarle.
— Sí su majestad, es muy bonita y espero me disculpes pero me voy a retirar — Le dijo Luna.
Leon vio que la muchacha no quería acercarse a él y aunque se disculpó, se le notaba que estaba incómoda a la par de él del cual se dio cuenta que tratarla le será ahora muy difícil.
— ¿Aún estás resentida por lo de su muñeca? — Le dijo Leon mientras ella se estaba alejando.
— ¡Humm!, era importante para mí, pero ya no hay nada que hacer — Le dijo Luna con un tono de tristeza y se fue.
Leon sabía que había hecho mal y que eso le saldría caro si quería llegar a conquistarla, pero, su problema era algo que le incómoda y no estaba seguro que los demás la aceptarían como la princesa y su esposa.