Me tomó unos cuantos días para encontrar un grado de comodidad en mi nuevo entorno. Durante los primeros tres días me mantuve firmemente encerrada en la casa, con el sistema de seguridad activado excepto cuando dejaba salir a Rebel cuando lo llamaba la naturaleza. El lobo parecía sensible a mi incomodidad, saliendo por la puerta y reapareciendo a los pocos segundos. La paranoia era una compañía constante y, cuando abría la puerta, siempre tenía un cuchillo de cocina de buen tamaño en mi puño mientras esperaba ansiosamente por Rebel. Habían pasado casi diez semanas desde mi rescate y por primera vez me encontraba sola en verdad y me parecía difícil ajustarme. Las noches eran lo peor. Yacía en mi cama, después de revisar por segunda vez todas las puertas y ventanas, constantemente dudando d

