Estaba enfrente de la puerta de la casa. Un enorme dolor se apodero de mi, la ultima vez que estuve frente a esta puerta, me desmayé y mi vida se paró, es dramático, no niego ser dramática, lo soy, quizás demasiado, no es algo que vaya a negar o de lo que me arrepienta, soy intensa y es algo con lo que debo vivir, sobre todo ahora que me han dado vida, nunca me gusto la idea de vivir, de tener que planear cosas aparte de pasar mi adolescencia, siempre he ido planeando las cosas día a día, sin pensar mucho en el mañana, en lo que haría la semana que viene, porque nunca tuve muchas esperanzas de vivir más de una semana, y no voy a negar que nunca tuve demasiadas ganas de vivir, pero bueno no tenía mucho más que hacer. —Vamos—me dijo mi padre. Le mire, y me limité a asentir, mi padre abrió

