Entre a mi habitación demasiado cansada, me dolía la cabeza, todo lo que había pasado con Evan me supera de formas que no podía imaginar, era una cosa que no sabía que pasaba, era demasiado estresante ver que alguien que creo que jamás podría amar, no es que Evan fuera una mala persona, era una persona rara, y demasiado diferente a mi y no creo que pudiéramos encajar en una relación nunca.
—Mierda—grite molesta.
Entre en la habitación, para ver a Madison en la cama, en su cama tirada, le mire demasiado molesta, estaba demasiado sorprendida por todo lo que había pasado, era demasiado horrible el hecho de que alguien supiera algo, que supieran de algo que me podía afectar y nadie dijo nada.
—¿Tú sabías que Evan estaba enamorado de mi?—le pregunte.
Madison me miró demasiado impresionada, incluso parpadeo varias veces para intentar asumir las cosas, para intentar asumir las cosas que estaban pasando o la información dada, me miró sin saber qué decir, unos segundos de silencio me miró, analizo mi cara y se sentó en la cama dejando al gato en el suelo.
—Si, todo el mundo lo sabía—me dijo.
Le mire molesta.
—A mi me importa una puta mierda lo que los demás sepáis ¿Como mierdas puede ser que nadie me lo haya dicho?—le deje claro.
Mire a Madison, me miró en silencio, analizando las cosas, intentar analizar que mierdas estaba pasando. que había hecho para enamorarle, no era algo que me gustara, no me gustaba para nada gustar a nadie, era una locura, una enorme locura, que alguien se enamorara de otra persona, no me gustaba que alguien pusiera como prioridad, que me pusiera a mi por antes de a si mismo, la cosa era demasiado horrible, no me gustaba el amor, no me gustaba para nada lo que implicaba el amor en las personas.
—Eso no era cosa mía decirlo, sino de Evan y lo que el quiera contarte—me dijo.
La mire molesta, demasiado molesta, las cosas que estaba diciendo Madison, me molestaba demasiado que mi querida prima, no me contara nada sobre algo que me afectaba y menos cuando me estaba haciendo su amiga, le estaba dejando la suficiente confianza para que fueramos amigas, le estaba dejando que entrara a mi vida y ella me lo pagaba, ocultandome cosas que obviamente me afectaba, estaba demasiado molesta por lo que pasaba.
—Claro, nada es asunto de nadie, que importa que me entere de la forma más horrible del mundo que alguien se gusta de mi, que importa, total que me muera si todos los demás están bien—me queje.
Madison me miro demasiado sorprendida, creo que no se esperaba mi reacción pero las cosas eran demasiado complicada, no me gustaba para nada lo que sentía, no me gustaba para nada las cosas que estaban pasando, no me gustaba la música pero odiaba mucho más gustar a la gente, que la gente me mirara, que me prestara atención, no me gustaba para nada ser el centro de atención de alguien, alguien que no fuera mis padres, incluso ellos me hacía daño, me molestaba demasiado que la gente me mirara, era una chica guapa, es algo que me molestaba, no es que mis padres fueran la cosa más horrible del mundo, no me gustaba que me miraran, me parecía que era una cosa demasiado horrible, odiaba con todo mi ser que me miraran, sabía que era muy lista, sabía que era muy guapa, y encima tenía dinero pero eso no hacía que me miraran fuera más sencilla, odiaba con todo mi ser que me miraran, me molestaba que la gente pusiera a otra persona antes que a ellos, y mucho más si era a mi.
—Cálmate—me dijo molesta.
La mire sorprendida.
—Mira—le dije y me miro—No me parece ni medio normal que nadie me dijera que Evan se gustaba de mi—le dije.
Mi prima me miró sorprendida.
—¿Que importa? No vais a estar juntos, no te gusta y no creo que nunca te llegué a gustar nadie—me dijo y la mire sorprendida.
—¿Que?—le preguntes sorprendida.
Mi prima me miró sorprendida, como si lo que dijera era lo más tonto del mundo pero es que no lo era, estaba haciendo una pregunta demasiado lógica, no comprendía qué mierda estaba diciendo, no entendía porque se comportaba como un idiota.
—Eres la reina del hielo, mi querida prima, por lo que no te vas a enamorar nunca—comento mi prima.
La mire.
—Largo de mi habitación—le dije molesta.
Madison me miro sorprendido.
—No es solo tu habitación—me dejo claro.
Le mire.
Estaba demasiado sorprendida por su actitud, era una mierda de actitud, solo estaba actuando como una niña pequeña e idiota pero debía tener claro quien era la que mandaba, quien tenía el poder en esta relación, era yo quien tenía todo el poder de la relación, era yo quien mandaba, era mi habitación por demasiadas razones, pero principalmente porque la cama grande era la mía, la de nadie más y porque tenía toda la habitación estaba destinada a mi, por lo que quien mandaba era yo, y nadie más.
—Largo, antes de que acabe contigo—le deje claro.
Madison me miró pero sin decir mucho más se fue de la habitación, me senté en la cama y agarré a mi querido gato para acariciar su pelo, las cosas eran demasiado estresantes, no me gustaba para nada lo que estaba pasando con Evan y menos como se estaban poniendo las cosas.
Cerré mis ojos.
Sabía que algo iba a salir mal, sabía que las cosas se estaban poniendo demasiado complicadas, y se iban a poner mucho más, este tiempo mientras ellos hacían música, me iba a volver loca, iba ser una cosa demasiado complicada, y no me gustaba para nada como se iba poner las cosas.