Capítulo 15

1033 Words
Me desperté en mi habitación, no en la que compartía con Madison sino en la que estaba en la que me habían metido para evitar que cualquier infección me matara. No tenía muchas ganas de levantarme, de sentir las cosas de una vida normal, no quería levantarme de la cama, no quería hacer nada, solo me quería morir, dejar de vivir atada a la vida, porque no veía el sentido de que esta lucha, de meterme mil kilos de medicamentos para seguir viva. —Señorita, debe levantarse—me dijo Marta. —Por décima vez, llama por mi nombre—me queje. Me senté en la cama y mire a la enfermera. —Venga, solo es un último esfuerzo—me dijo. Asentí. Sabía que no era un último esfuerzo, sabía demasiado bien que la batalla no terminaba aquí, que había mil batallas más que iba tener que enfrentar, pero al menos les debía esta a mis padres y es la que iba a luchar. Salí al salón para caminar y me di cuenta que estaba todo a oscuras pero que pequeños brillos venían del techo, levante la cabeza para ver estrellas, esas estrellas brillantes que se ponían antes en los techos, estaba todo el salon decorado con pegatinas de estrellas, era todo demasiado hermoso. —Wow—me dije demasiado emocionada. Sonreí. Mi madre amaba el mar y las estrellas, por eso vivíamos en un antiguo observatorio, mi madre amaba demasiado las estrellas, y me paso ese amor por las estrellas a mi, me contaba a historia de Lorenzo y Catalina, el sol y la luna, que las estrellas eran sus hijos o guerreros, me contaba demasiadas historias diferentes según la ocasiones, me contaba hermosas historias, hermosas cosas que pasaban en el cielo, no me importaba, las historias no eran importantes, sino la magia que mi madre creaba alrededor de las estrellas. —Wow ¿Quien ha hecho esto?—me pregunto mi madre. La mire desde el otro lado del cristal. —No lo se pero es lo mejor del mundo—dije, y mire al techo—Quién lo haya hecho, se gana todo mi corazón—comente. Mire a mi madre. —Supongo que alguien le habrá dado a Marta las estrellas, y le habrá dicho como ponerlas—dije. Mi madre me miró. —¿Como sabes eso?—me pregunto mi madre. —Están colocados de forma concreta, creo que es la posición en la que están encima del castillo—comente. Mi madre me miró. —Solo venía a ver como estabas—me dijo mi madre. —Bien—dije mirando las estrellas. Sonreí un poco, se que no es como ver estrellas en realidad, pero es que me hacía demasiado feliz, por las estrellas, era como sentir que estaba fuera, era como si pudiera respirar el aire de cierta forma, se que no se acercaba para nada a estar fuera pero era lo mejor del mundo, y lo más cercano que iba poder estar cerca de las estrellas. Escuche el pitido de la máquina en la que me daban cosas. Mire a la máquina para ver a Evan al lado de la máquina. —¿Y mi madre?—le pregunté sorprendida. —Ha salido un momento para dejarme darte eso—me dijo y le mire, me acerque a la zona de desinfección, mire que habían unos cascos y unas gafas de realidad virtual. —¿Qué es esto?—le pregunté sorprendida. —Hoy hay lluvia de estrellas, he pensado a ir al parque y grabarlo, se que te gustas por lo que porque no que lo disfrutes en directo, como no puedes salir te lo traigo —me dijo y le mire. Analice la cara de Evan. —Tú has puesto las estrellas—supuse y él me miró. Evan me miró. —Estabas triste—me dijo y le mire. —Contigo nunca sonrió—le deje claro. Evan me miró. —Lo se, pero lo hacías con tus padres o tu gato—me dijo y de su mochila saco a mi querido bola de nieve. Me acerqué al cristal y lo acaricie sin poder, tocar a quien realmente quería. —Quería que te animaras—me dijo y le mire. —Me odias y es algo que lo asumo, pero eso no significa que yo deba odiarte—me dijo y le mire. Mire al pequeño gato blanco que tenía ante mí. —No te odio—le deje claro—No quiero que alguien me quiera, y se que tu lo haces de una forma demasiado intensa—le dije. Evan me miro en silencio. —¿Por qué no quieres que alguien te ame?—me pregunto. Le mire. —¿Me amas?—le pregunte sorprendida. —He preguntado primero—se quejó. Le mire. —No voy a sobrevivir mucho tiempo—le dije y él me miró con atención—Mis problemas de salud, cada vez van a peor, no es algo que esteis asumiendo, no estoy bien, se me cae el pelo, estoy perdiendo vista, y estoy demasiado segura de que mi cuerpo está dejando de hacer cosas que debería, creo que no me acuerdo la ultima vez que cague de forma normal—comente. Evan me miró y le mire. —No quiero que nadie llore por mi—le dije. Evan me miró. —Pues creo que no lo estas haciendo bien—me dijo y le mire—Si te mueres, todos lloraremos porque eres una persona demasiado importante para nosotros, no nos importa si eres una borde o antipatica, te vamos a querer y llorar igual, creo que lo que deberías hacer es dejarnos disfrutar de cada momento contigo, disfrutar de cada parte de ti si tanto crees que vas a morir—me dijo. Le mire. —Si es verdad que te queda poco disfruta y si luego termina quedando una vida entera, al menos no te arrepientas—me dijo y le mire. —¿A que hora quedamos para la lluvia de estrellas?—le pregunté. Evan me miró con una sonrisa. —Siete—
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD