Tras desayunar ante la atenta mirada de tres personas mi madre nos dejo ir a comprar cosas para mi gato.
Mi madre no me dejo llevarme a bolita, se lo iba quedar ella porque era muy pequeño para salir, en su lugar em dejo salir con otros dos animales, que obviamente no se parecían en nada a mi gato, eran peores pero bueno, no me quedaba otra opción.
Bajamos al garaje y nos subimos a un coche, yo en la parte de atrás y los otros dos adelante. Por suerte, se podía sacar el carnet a los dieciséis y es algo que mis dos compañeros hicieron, yo no podía por recomendación medica pero lo de tirarme a la carretera si podía, bueno eso tampoco pero me ponían menos excusas para hacerme daño que para las cosas interesantes de la vida, es más, el medico me dijo que me buscara un hobbie que molestar y volver loco a la gente era realmente malo, pero bueno, no me apetecía.
—No sabía que tomabas tantas medicaciones—comento Madison.
La mire.
—No voy a contarte nada de mi salud—le avise.
Evan me miro por el espejo retrovisor y le saque el dedo del medio.
—Bien empiezas tu de cero—me aviso Evan.
Suspire para recuperar la compostura y les mire.
—Mis temas de salud son demasiado complicados y aburridos, no quiero cansaros—comente intentando suavizar mi tono.
Mi salud, la física y la mental no eran algo que quisiera comentar con cualquier persona, no dijo que Madison y Evan sean cualquier persona, que lo son, pero no creo que tenga que tener que explicar a todo el mundo que venga a mi vida, todo lo que me pasa y con todo lo que tengo que tener cuidado para no entrar en coma o no morir, no es algo que sienta que deba hacer, yo soy una persona responsable que sabe como llevar su salud por los demás sobra en como lleve mi salud, pero las personas no entienden eso. La gente, opina que cuando les dejas entrar en tu vida, les abres las puertas de todas las cosas de tu vida, y estamos de acuerdo que en ocasiones su hay cosas en la vida que compartes al tener amistades, pero no todo, en mi caso por ejemplo, compartir que me aburro no em cuesta pero cuando tengo que ingresar al hospital para que me cambien tubos o cosas que tengo dentro, prefiero quedarme sola, es mucho más cómodo no tener a nadie a mi alrededor, la gente se ponía demasiado histérica, era como si fueran ellos los enfermos y no yo, se ponían demasiado mal, y me ponían a mi nerviosa por lo que, cuanto a mi salud se refería prefería estar sola y tranquila.
—No nos cansarías, estaría bien que supiéramos como actuar—dijo Evan.
Intente fingir una buena cara pero por dentro solo deseaba arrancarle la cabeza, coger sus ojos y sacárselos del lugar donde los tenía y metérselos por el culo para después hacérselos comer, puede que sonara muy bruta pero era lo que me daban ganas de hacer con él cuando se ponía como el niño bueno que quería salvar a todos, me ponía nerviosa que tuviera esa fachada cuando todos sabíamos que era mentira, al menos yo sabía que era mentira, sabía que esa imagen de niño bueno en la que todos le importaban y no rompía ni un plato, pero sorpresa, nadie podía ser tan bueno y tan perfecto en todo, todos teníamos nuestras cosas malas, mirarme a mi, a pesar de ser la persona más guapa del mundo y más inteligente, estaba enferma y apenas podía hacer nada por eso tenía claro que eso dejaba ver que nadie era perfecto en nada, era simple.
— Si me pongo mal, llamar a una ambulancia, no podréis hacer mucho—les deje claro.
—¿Ni una incepción o cosas así?—me pregunto Madison.
Tuve que aguantar mucho las ganas de rodar mis ojos, enserio, en ocasiones eran demasiado idiotas, si las cosas fueran tan sencillas, no me hubiera pasado medía vida en el hospital, me hubiera pasado la vida dándome medicaciones para poder sobrevivir.
—No—me limite a decir.
No voy a comenzar a explicar las razones por las que necesito, las cosas que necesito, los procesos que necesito hacer para estar bien, no voy a explicarles nada, no tengo ganas de hacerlo, no tengo ganas de tener que contar las cosas que vivo cada día para seguir viva, no me apetece y menos me apetece compartirlo con dos personas que no quiero en mi vida.
Que nadie mal entienda mis palabras, en mi vida he negado que los hijos de los amigos de mis padres sean grandes personas, quizás sean buenos en la vida de alguien pero no en la mía, ellos y yo no estamos hechos de lo mismo, no estamos hechos para ser amigos o para ser parte de la vida del otro. Las personas que están en mi vida, eran personas con las que me sentía completamente cómoda y segura, eran personas que me daban estabilidad y paz, Evan y Madison eran dos personas que solo sabían meterse en problemas y sabía que si les dejaba entrar en mi vida, todo iba ser complicado, no quiero que las cosas se me complique más de lo necesario.
—Llamaremos a emergencias y ya—se limito a decir Evan, creo que para dejar ahí la conversación y en cierta forma lo agradecí, las cosas no eran tan sencillas, las cosas por desgracia no eran sencillas y esto, hablar de mis problemas médicos no era algo que me gustara.
Mire por la ventana del coche.
Las ciudades habían cambiado demasiado, hace unos pocos años el nivel del mar comenzó a subir provocando que muchas personas se quedaran sin hogar y que muchas cosas se destruyeran, algunos paises fueron inteligente y destruyeron las cosas cercanas al mar para colocarlas en otros lugares antes pero otros inclusos les pillo en casa cuando se destruyo las casas, la gente no atiende. La humanidad no veía las señales que nos daba la naturaleza, la gente no vio muchas cosas, provocando que mucha población muriera, pero bueno, los recursos se repartieron mejor, con los que quedaron tras pandemias y desastres naturales. No voy a negar que es una pena que los anteriores a nosotros destruyeran mundo, uno hermoso que se nos dio sin pedir nada a cambio pero lo bueno es que ahora, la gente sabe más que antes, aunque tengo claro que las cosas no van a mejorar tan sencillamente y que todo es un proceso.
Llegamos a un centro comercial enorme y salimos del coche.
Hoy íbamos sin seguridad, pensábamos o alguna mente inteligente pensaba que no nos iba pasar nada y no debía pasarnos nada, los famosos eran nuestros padres, no nosotros, a nosotros debían dejarnos tranquilos viviendo nuestras vidas sin molestar pero nadie podía hacer eso, todos tenían que ser complicado y molestar al hijo por las cosas que hacía él padre pero bueno, esperaba que nadie me molestara.
Evan me agarro y paso su mano por mis hombros para pegarme a él.
—¿Qué hacer?—le pregunte sorprendida.
—Protegerte—comento Evan.
Le mire sorprendida.
—Parece otra cosa—le avise.
Evan me miro.
—No necesitaría poner una excusa para besarte, lo haría y ya—me dijo.
Le mire demasiado sorprendida sin saber que hacer o como reaccionar, no comprendía como se tomaba las cosas con tanta tranquilidad y sin molestarse por nada, pero lo que decía no tenía sentido, no íbamos a estar juntos, él no me gustaba, era como una mala imitación a un hermano mayor molesta, si se creía que las cosas iban a ser como el quería estaba loco, quien dominaba en esta historia era yo, las cosas iban a seguir como yo dijera.