*Narra Katrina*
── ¿cuántos años tiene Mike? -pregunté mientras mirábamos ropa.-
── 19. Me gustaría que pudieran llevarse bien -dijo mirando un vestido.-
── no lo creo -susurré por lo bajo.-
── vamos a comprar ropa ceñida a tu cuerpo, lo tienes muy hermoso cómo para no lucirlo.
── mi cuerpo no es bonito.
── es precioso, lo que pasa es que no estás acostumbrada a mostrarlo.
── bueno...
Me compro mucha ropa, entre ella; tops, shorts cortos, vestidos, faldas y varios pares de zapatos. Le insistí en que no me pondría la mayoría de esa ropa, pero me dijo que en algún momento cambiaría de opinión. Después me llevó a una tienda de móviles y me compró uno.
── vamos a comer algo, cómo no comiste, imagino que debes morir de hambre.
── sí.
Mientras comíamos miraba el nuevo móvil.
── es muy bonito, gracias. Prometo devolverte todo lo que te has gastado en mí.
── de eso nada. Tómalo cómo un regalo de bienvenida -sonreí.-
── muchas gracias, María.
Al llegar a casa, el tatuado estaba sentado en el sofá, cuando nos vió volvió a mirar la televisión sin ninguna expresión.
── ¿ahora vas a malgastar tu tiempo con la niña esa? -María se acercó a él.-
── no vuelvas a llamarla así, y ella no es una pérdida de tiempo. Que no se te olvide quién soy, Mike -dijo enojada.- discúlpate con Katrina.
── ni en sueños me disculpo con ella.
── no importa -fuí hacia las escaleras-.
── Katrina -habló María.-
── estoy cansada.
Cuando entré a la habitación cerré la puerta y suspiré enojada.
── maldito estúpido -resoplé.-
Dejé las bolsas encima de una silla y me senté en el borde de la cama.
A esa hora Elsa debía estar en la habitación estudiando.
La llamé.
── ¡hola mejor amiga! -gritó haciendo que alejara el teléfono de mi oreja con una sonrisa.-
── escandalosa de mierda.
── yo también te echo de menos Katy -Mi madre, ella y la directora, habían sido las únicas personas que me habían llamado y me llamaban así. Sólo lo hacían las personas muy cercanas a mí.
── verdaderamente te echo de menos. Solo llevo un día aquí y ya estoy harta, Jorge y Mike me harán la vida imposible.
── ¿Mike? ¿quién es Mike?
── el hijastro de Jorge.
── y... ¿está bueno? así cómo los de la tele, ya sabes.
── ni siquiera me he fijado, en lo que sí me he fijado es en que es un idiota, una persona engreída que se cree lo las importante y que por ello tiene que entrar en las habitaciones sin tocar.
── ¿te ha visto desnuda?
── gracias a dios no. Estaba vestida cuando abrió.
Estuvimos hablando un rato más y luego nos despedimos, quedé en llamarla todos los días a la misma hora.
Me dí una ducha y me puse mi pijama, que consistía en una camiseta gris y un pantalón de unicornios. Me hice un moño mal hecho y me puse las gafas. Cuando tocaron la puerta miré hacia esta.
── ¿sí?
── la cena está lista -habló María del otro lado de la puerta.-
── voy.
── vale -cogí mi móvil y salí cerrando la puerta. Antes de sentarme me fijé en que el idiota estaba aguantado la risa por mi pijama de unicornios, pero no dije nada.
María estaba sentada en un extremo y yo enfrente del tatuado. Jorge no estaba, suponía que estaría trabajando. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de la puerta.
── ¡estoy en casa!
── ¡estamos en el comedor! -gritó María. Este vino y dejó su bolso de trabajo (o eso creí) encima de una silla y se sentó en la suya.
Después de servirse la cena empezó a comer.
── el lunes irás a la universidad, ya te he inscrito, tendrás que pedir tu horario antes de entrar a clases. Irás y vendrás con Mike.
── ¿qué? ¿por qué conmigo?
── porque el coche es mío, y si van a la misma universidad no tiene sentido que cada uno vaya por su lado cuando hay un coche de por medio, aparte, es mi hija, tendrás que aprender a llevarte bien con ella.
── estoy harta de decirte que no soy tu hija.
── ella puede irse en el bus -habló Mike, rodé los ojos-.
── si ese es el problema, puedo irme hasta caminando.
── ahí está -dijo el tatuado sonriendo.-
── de eso nada, ya dije que se irán y vendrán juntos. Aún tienes 17 años Katrina, eres una niña, y tú te asegurarás de que ella esté bien cuando esté fuera de casa -dijo esto último mirando a Mike.-
── joder -dijimos Mike y yo a la vez.-
── no necesito una niñera -Mike me miró mal, hice lo mismo.-
── no cambiaré de opinión. Veo que tienes móvil nuevo, apunta mi número por si alguna vez necesitas algo.
── ya tengo el de María.
── pero yo...-lo interrumpí.-
── pero tú ya me tienes harta, no te queda el papel de querer ser un buen padre después de haberla cagado -cogí el móvil, mi vaso con agua y me paré.- perdón -dije mirando a María y me alejé.-
── maldito estúpido engreído -dije al pensar en el tatuado mientras estaba tumbada.- cómo si yo quisiera ir con él en el mismo coche.