3. Recuerda que te quiero

789 Words
*Narra Katrina* Después de desayunar seguí colocando mis cosas. Más tarde tocaron mi puerta. ── ¿sí? ── soy María. ── adelante. Entró, se acercó y me extendió dinero. ── es suficiente para el taxi y por si necesitas algo más. ── gracias María. ── no es nada -cogió la bandeja-. te llamaré cuando la comida esté lista. ── de acuerdo. Cuando salió cogí las gotas para los ojos, cuando forzaba la vista me dolían. Después de echarlas esperé un rato y luego me puse las gafas. *Narra Mike* ── ¿puedes ayudar un poco? -suspiré y me paré a poner la mesa, cuando terminé iba a sentarme pero sus palabras me lo impidieron-. sube a decirle que está lista la comida. ── ¿por qué yo? ── porque te estoy mandando. ── pero mamá -Jorge me interrumpió-. ── hazle caso a tu madre, y por favor, trata de llevarte bien con Katrina -rodé los ojos y fuí hacia las escaleras.- Ni en mis sueños me llevaría bien con esa friki. Cuando abrí su puerta me miró. ── ¿nunca te enseñaron a tocar? -habló enojada-. ── cuidado con la forma en la que me hablas, niñata. ── ¿qué quieres? ── dice mamá que bajes a comer. Me alejé de la puerta y caminé hacia las escaleras. La escuché venir detrás, pero no le presté atención. Nos sentamos en la mesa, ella estaba sentada enfrente de mí, su padre en un extremo y mamá en el otro. ── ¿qué harás hoy hija? -le preguntó Jorge-. ── no soy tu hija -dijo enojada-. ── Pero Katrina -ella lo interrumpió-. ── si en todos estos años no te preocupaste por mí, no lo hagas ahora -se paró y corrió hacia las escaleras-. ── vaya teatro -susurré-. ── ¿por qué la llamas así, si sabes que no le gusta? -le preguntó mamá.- ── me sale solo. ── pues debía haberte salido hace mucho tiempo llamarla así y preocuparte por ella -habló enojada-. ── María -lo interrumpió-. ── mejor iré a ver cómo está -se paró y subió las escaleras.- Lo que me faltaba, su primer día aquí y ya lo revolucionaba todo. Tan tonta y llorona. *Narra Katrina* Tocaron la puerta y luego la abrieron. ── ¿puedo pasar? ── sí -me quité las gafas. Entró y cerró la puerta.- ── lo siento -dijo cuando se sentó a mi lado.- ── yo también lo siento, he arruinado la comida. ── no te preocupes -limpió mis mejillas.- descansa un poco, ¿vale? todo este cambio te está costando. ── está bien. ── bajaré. Cuando salió me tumbé en la cama. Puse una alarma para dentro de una hora y cerré los ojos. Justo cuando estaba quedándome dormida, mi móvil sonó. Suspiré y me senté, quité la alarma y me puse las gafas. Fuí al baño, cepillé mis dientes y peiné un poco mi pelo. Cogí el bolso, el móvil y salí. Después de cerrar la puerta bajé. ── ¿a dónde vas? -preguntó Jorge, no respondí y fuí hacia la puerta.- no puedes salir sin mi permiso. ── yo le dí permiso -dijo María. Salí y cerré la puerta.- Al llegar al hotel, toqué la puerta de Milagros. Nada más abrirme, la abracé. ── llévame contigo, no creo que pueda soportar esto. ── sé que vas a poder, al menos hasta que cumplas la mayoría de edad -se separó y limpió mis mejillas-. Estuvimos hablando bastante rato, hasta que llegó la hora de irse. Salimos y paró un taxi. ── te estaré llamando. ── está bien. ── recuerda que te quiero, y que la insoportable de Elsa y yo te echaremos de menos. ── yo también te quiero -me sorprendí yo misma, solo le había dicho a Elsa que la quería, a nadie más, hasta ese momento.- Cuando se montó en el taxi, este se alejó. Entonces me dí cuenta de que Milagros había sido cómo una madre para Elsa y para mí todo ese tiempo, y ni siquiera me había dado cuenta. Siempre había estado pendiente de nosotras dos, de que no nos faltara nada, y cuando nos portabamos mal, nos regañaba cómo lo haría cualquier otra madre. Sabía que no veía a Milagros cómo una directora, pero no me dí cuenta de que todo ese tiempo había hecho el papel de madre para Elsa y para mí. Limpié mis mejillas y llamé a María. Le dije en qué calle me encontraba, dijo que no tardaría y colgué.
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