En su depresión por estar afrontando un cambio de vida que nunca esperó, Léa intentó sobrellevar los días con la mejor de las actitudes. Totalmente contrariada por no saber como manejarse en esta nueva etapa ni tener certeza de a quien recurrir tan si quiera para que la escuche, se sumergió en el trabajo; eso sí, sin descuidar las horas de comida y en las que le correspondía tomar la medicación que le prescribió el doctor. Si el solo hecho de tener una enfermedad común representa un problema si su familia se entera, no ha querido sentarse a pensar en lo que harán cuando se enteren del estado en el que se encuentra. Léa prefiere no pensar mucho sobre el tema, con suerte vive sola y alejada de todos. No depende de ninguno de ellos, y por tal razón estima que eso el dará tiempo para consider

