Efectivamente, tal como lo decidió el día anterior, eran las ocho de la mañana del día siguiente al de su conversación con Adere, cuando Léa abordó el avión que la llevaría de visita a Mykonos. Contrario a como se lo había prometido, no llamó a Adere para informarle que finalmente había decidido acceder a su sugerencia. Le daría la sorpresa, y la verdad reconoce que las extraña. Como toda persona, a Léa le hace falta estar con su familia, con las dos únicas personas que sabe que realmente la aman, y por esa razón, decidió poner por encima de su temor a reencontrarse con Cole, acallar la nostalgia que la embargó mientras reflexionaba en su decisión de ir o no a la isla a estar con ellas. Estando en el aeropuerto, tomó un taxi hasta el despacho de Adere. —Buenos días —Apenas ingresa a la

