Léa salió del edificio donde está ubicada la empresa de ingeniería cerca del mediodía. Supuestamente por la urgencia que tienen de reponer al personal, en un mismo día realizan todas las pruebas de que consta el proceso de selección. Como no había desayunado pues según sus cálculos se había mentalizado que este día asistiría solo a la entrevista, sin embargo, no fue así. Manejó directo a casa, y solo después de ver saciado su apetito, fue que recordó la llamada de Adere. Sabiendo que no puede postergar por mucho más tiempo esta llamada, se sienta en una de las sillas que tiene dispuestas en la terraza de la sala de estar de su departamento. —Hola, hermanita —Saluda a Adere. —Léa, lucecita, al fin llamas —Le responde Adere al tiempo que suelta el aire de manera ruidosa, lo cual Léa advir

