Otra cosa que nunca te dije, es la capacidad que me di cuenta que podría tener para odiarte, en realidad, esa podría ser bastante grande, la capacidad que tenía para poder decidir ya no querer estar aquí, esa fue muy grande, porque cuando el dolor vino. La decepción también lo hizo. Ahí recaí, que ya no quería esto.
Que ya no podía sentir la capacidad completa de cariño.
Que posiblemente, después de todo.
No sería solo para siempre.
Ni sería nunca más.
NICOLE
Pasear por España. Sentía las cosas por mi cabeza, ¿Creer en un efecto mariposa? Un movimiento en el tablero de ajedrez en realidad puede cambiar las cosas de una manera tan impresionante, que, sin siquiera darte cuanta, ya ha sido diferente, la vida se hace diferente.
¿Por qué lo sé? Porque conformé pasaba el tiempo, entre más alejada estaba de Shawn sentía que las cosas podían comenzar a salir mejor, no sabía en que modo, pero… Era cómo si el borrarlo de la existencia de mis recuerdos pudiera borrar cualquier daño que él alguna vez hubiera podido ocasionar a mi interior.
Me enteré de la bajeza que les hizo a sus padres—cómo también me enteré del acto tan humano que habría hecho Blake—sabía que le pagaría, pero no sabía que la cantidad sería tan grande.
De igual modo, pensé en tantas cosas en cuestión de segundos, era cómo si todo hubiera sido tan… Nuevo.
¿Cuándo comenzó?
Podía recordad que, desde hace unas semanas, cuando Blake llegó al pueblo, él cómo me contaron que los miraron en aquella cafetería, cómo ella le habría visto con una emoción que me parecía de manera sobrenatural, que no podía creer que de verdad alguien pudiera sentir de ese modo, pero lo habría hecho. Ellos lo habrían hecho.
Me contaron de cada una de las veces que le miraron juntos, cómo es que ella le miraba del modo tan dulce posible, ¿No era diferente? Era divertido, porque era traición, porque al final de todo él y yo estábamos juntos y el de verdad disfrutaba la compañía que le brindaba, le coqueteaba, y en menos de dos semanas él ya se habría enamorado de ella, era un traidor.
Y era divertido cómo la verdad siempre sale a la luz, porque pensé que no podría suceder, pero sí lo hizo, él me traiciono, y lo hizo de tantas maneras posibles, y sabía que si quiera lo lamentaba, sólo quería estar con ella. Sin importarle que.
Era doloroso creer, que al final, él sería quien a los ojos de los demás era una persona bondadosa, una buena persona, pero para los míos era un idiota, que para mí no habría una persona más cruel y desalmada. Pero no lo dije, no dije nada respecto a ello, ni respecto a nada.
Y eso en realidad me dejaba dudando, porque aun recordaría el cumpleaños de cada una de sus mascotas, el cómo el amor habría parecido que nos creció de manera irreal, nos gustaba las cosas que no le gustaban a los demás, y aún recordaba la canción favorita de su madre.
Pero era un amor desconocido, eso fue lo que fue para mí, un amor que no sirvió, un amor a medias, y un amor a medias… Eso no era amor.
Tomé un poco más de aire, para intentar calmarme, sentía cómo el enojo estaba recorriendo mi piel, mi corazón habría comenzado a latir de manera desenfrenada, mi vida iba un poco más lenta, mi vida dolía más que nunca, ¿Cuándo comenzó?
No podríamos ir al inicio.
—Deja de seguirme, te he mirado desde hacia dos cuadras, no sé cómo decían que eras tan buen policía—, le di un sorbo a mi café—. Sólo eres un idiota, que juga a los disfraces.
No necesite verle, sabía que mi comentario le habría molestado y de ser así no podría evitar sentirme satisfecha, porque eso era lo que quería hacer, herirle del mismo modo en el que él me habría herido a mí en más de una ocasión, tomé un poco de aire.
—¿Qué es lo que quieres Shawn? —, pregunté con desaires—. Qué de verdad tengo mejores cosas que hacer, que jugar a policías y ladrones.
—¿Por qué es que estás aquí? ¿Vienes a molestar a Blake? —, Preguntó él, solté una risa sin gracia, para girarme en su dirección, notando cómo sus cejas estaban ligeramente fruncidas.
No sabía querer, eso era lo que sabía. Blake quería de manera irreal, no lo hacía. ¿Cómo podía decirle al mundo que en realidad sentía que algo en mi se moría?
—¿Yo? ¿Yo venir a molestar a Blake? No seas ridículo—, Rodé los ojos—. Sabes, cuando terminé contigo, la vida me sonrió, de verdad me sonrió de un modo, pero tan bonito, que creo que al final, lo demás no importa.
—¿Entonces por qué me miras con tanto receló? —, preguntó a lo que rodé los ojos—. ¿Por qué parece que me miras cómo si fuera lo peor que te ha pasado en la vida?
Porque lo era, porque el hecho de verlo de verdad encendía partes de mí que creía que no volvería a sentir, pero no de aquellas que sienten cariño, sino rencor, nunca habría sido del tipo de personas que buscan vengarse de una persona, pero con él de verdad todo cambió, cambió cada pequeño cachito de mí hasta lograr que lo demás no tuviera sentido.
—Por qué te odio—, Le dije pasados unos segundos—. Porque de verdad te odio y si quiera se si es por lo que me hiciste a mí, por lo que le hiciste a Aranza, por lo que le hiciste a Blake, y se… Se que conseguirás a una chica nueva pasado el tiempo, cómo Kim, conocerás a alguien que te haga los días del modo en el que sientas de nuevo que tienes el control, pero ambos sabemos… Que, por dentro, no importa con cuantas personas te cruces, te vas a sentir solo.
—¿Crees que lo sabes todo?
No, no lo sabía todo, no sabía en lo mínimo absolutamente nada ni de él, ni de nadie, sólo sabía que había cosas que en verdad no podían ser borradas, cómo el dolor que me ocasiono dentro del pecho.
Ángeles cómo yo no podrían ir con demonios cómo él. Se que la vida podría esperar con algo mejor para mí, y yo sería demasiado paciente para esperar todo lo que viniera con ello, no quería más amores mediocres.
Habría sido siempre del tipo de persona que quiere demasiado y de una manera completamente irreal, porque creía que era de las personas que tenían un corazón demasiado grande, pero comenzaba a dudar que en realidad se tratará de ello, sino de que… En realidad, no me quería a mí lo suficiente cómo para respetar por completo lo que mi corazón sentía.
—¿Sabes que creo yo Shawn? —, le dije dando un paso hacía adelante—. Qué has tenido una obsesión, desde hace tiempo y es una pena, porque a ti ninguna chica te ha dicho que no, ¿Verdad? Pero Blake es diferente.
—Cállate Nicole.
—Blake es diferente, no es tonta cómo yo, cómo Kim, para creerse cada una de las cosas que salían de tus labios, cada una de tus mentiras, ella se detuvo a pensar en ellas antes de creerte—, le seguí, podía notar cómo es que el enojo comenzaba a crecer dentro de su cuerpo—, Ella nunca ha sido del tipo de persona que cae en las mentiras que tu le dices, eso es lo que te molesta. Que no te cree.
—Por favor—, Rodó los ojos—, ¿De verdad crees que es eso?
—Creo que te sientes un idiota, porque por primera vez, no quiere estar contigo alguien, de hecho, te repudia—, Le sonreí cínica, acercándome un poco más hacía él—, Y conformé a lo que ella siente, nosotras lo hicimos igual.
—Nicole, cállate.
—¿No toleras la verdad? —, Le seguí, dando un paso hacía él—. Qué conforme ella notó que clase de persona eras, le disté asco—, remarqué lo último, sentí cómo mi rostro se giraba ante una cachetada—. Y puedes golpearme todo lo que quieras, es lo que sentimos todas por ti, a-s-c-o.
Dicen que la vida es un completo misterio, que cuando menos te has dado cuenta en realidad la vida si ha cambiado, entonces, conforme eso comienza, lo demás comienza a generarte aún más dudas, ¿Lo habrían notado?
—Así que dímelo tú, ¿No te da pena? Qué nadie quiera estar contigo, ¡Por qué das asco! —, Le grité, noté la furia dentro de sus ojos—. Eres repugnante.
Y noté cómo sus ojos me miraban con dolor, cómo si mis palabras en realidad pudieran afectarle, pero lo dudaba, porque el no tenía corazón, porque nada le podría afectar a él, porque para hacerlo, debía de sentir cualquier cosa, por más mínima que fuera.
—¿Sabes que pienso? —, Me jaló, presionando con fuerza mi brazo, zarandeándome con furia, solté un gruñido—. Que eres una ardida, que lo único que siente es que siempre le gano, Blake siempre fue mejor que tú.
—¿Mejor que yo? —, Le pregunté—. Pero si parece que la competencia la tienes tú, nosotras crecimos, maduramos, ya no necesitamos demostrar quien es mejor que quien, ¿Sabes por qué? Porque ya no tenemos cinco años.
Sabía cómo podía dar cada uno de los golpes, porque habría aprendido que eran el tipo de cosas que les dolían. Habría aprendido a dar los golpes que lastimaban. Habría aprendido a lastimar a las personas.
—No soy yo quien va detrás de cada chica sólo porque a mi mejor amigo le gusta, no soy yo quien le dio a tomar por culo a mis padres cuando más les necesitaban—. Noté cómo su rostro se ponía pálido—. No fui yo, ese has sido tú.
Sentí cómo su mano presionaba con una fuerza irracional mi rostro, solté un gemido de dolor, de verdad su agarré me estaba haciendo un daño irracional. Cerré los ojos por unos segundos.
—Tu eres el mierda aquí—, Le dije entre jadeos—. E intenta lastimarme todo lo que quieras, pero no cambiará nada, el hijo de puta eres tú, no yo.
Sentí cómo mi rostro se giraba ante el golpe, y mi cuerpo se caía ante ello, cerré los ojos y sentí un sabor metálico, quería regular el miedo que sentía, en realidad, quería no sentir nada, pero lo sentía, sentía de manera irracional y eso me jodía.
—¡Deja de decir estupideces! —, me grito con la furia a todo lo que su cuerpo podía dar—. ¡Deja de decir tonterías!
Sentí otro golpe, esta vez en el estómago.
—Hijo de puta.
Cerré los ojos mientras me encogía del dolor, ¿Quién lo habría imaginado? Shawn si podía ser más hijo de puta, con más fuerza, ¿Se estaría esforzando? ¿Estaría haciendo lo que se encontrará en sus manos para ver cuanto podía lastimarme?
Porque lo estaba haciendo bien, pero no mentalmente, yo ya sabía que el era un hijo de puta, yo ya sabía que con cada cosa que le dijera el dolor vendría de inmediato dentro de mi cuerpo, más no imagine que las cosas irían escalando de manera irracional, no imagine que sentiría que todo se vendría abajo en cuestión de segundos.
—¿Quieres saber algo? —, presionó mi blusa entre su puño, mientras me levantaba de ella—. No importa cuanto te esfuerces, tu no serás nadie, tu no serás nada.
Sabía lo que sentía, sabía lo que quería, sabía que con cada segundo que pasará, podría encontrar un poco más de mí, entonces estaría bien. Cerré los ojos por un par de segundos, antes de atreverme a hablar, le miré.
—¿Sabes de que me arrepiento? —, Le pregunté, alzando las cejas, pasando saliva, misma que se mezclaba con el sabor metálico de la sangre—. De haber cambiado a Jackson por ti, porque creí que contigo la vida sería bonita, no sabes el puto infierno que fue.
Sentí un golpe tan, pero tan cerca de mí, pero ese mismo jamás llegó, cerré los ojos.
—Así que aquí estás hijo de puta—, Escuché a Francis, cerré los ojos con más fuerza, no quería verlo—. Que cabrón.
Antes de decir algo más lo jaló haciendo que me soltará, quedando frente a él, siendo golpeado una y otra, y otra vez, con tanta violencia cómo pudiera ser posible, lo golpeaba cómo si quisiera asesinarlo en este momento y para ser sincero, no hice nada para detenerle, no me interesaba detenerlo en lo más mínimo, me sentí abrumada, ante todo, me sentía cansada.
***
—¿Te duele? —, preguntó Francis, miré hacía el techo—. Qué se ha tomado saña contigo—. Me dijo girando un poco mi mentón. Para ver mi rostro—. Te ha hecho daño.
—Sí, no importa—, Suspiré, para cerrar los ojos—, No moriré.
No aún, estaba demasiado joven como para morir, además de que no lo haría por amor, no podría sentirme capaz de morir por amor, menos del modo en el que creía que lo haría, podría salir adelante, no podría seguir rompiendo mi corazón, no podía seguir perdiendo la vida, estaba cansada de todo ello.
No quería seguir gritando, pero tampoco me escondería.
La vida me habría lastimado, estaba bien.
La vida me habría hecho daño.
Estaba bien.
—Espera—, dijo para ir hacía el baño, miré hacía el techo.
Creo que uno de los más grandes errores que habría tenido era que habría dado todo, que me encariñaba muy pronto con las personas, sin siquiera darme cuenta, cuando menos lo esperaba ya sentía ciento y un cosas en el pecho. Cuando conocí a Francis así fue, lo habría besado ya, habría tenido sexo con él y sentía que en realidad era una persona encantadora.
Después descubrí que a Alana le gustaba. Descubrí que todo lo que sentía ella en realidad, era demasiado. Y ahí, me habría sentido demasiado culpable, por todo, por absolutamente todo.
¿Cómo podía ir siempre al mismo ritmo que los chicos que a ella le gustaba? Nunca supe si sintió algo por Jackson, pero de ser así, entendería si ella tomará una especie de odio hacía mí, podría merecerlo, podría merecer cada cachito de dolor y receló que ella pudiera sentir en mi dirección, más eso no significaba que no me arrepentiría del mismo.
—¿En que piensas? —, Preguntó Francis, llegando con un botiquín—. Pareces ida.
Lo estaba, pero no quería decirlo de manera en que pareciera que ya no quería estar aquí, aunque sinceramente, ya no quería estarlo.
Comenzaba a dudar, pase mis manos por la barra, para soltar un poco de aire, necesitaba paz, necesitaba un poco de alivio.
Necesitaba ir por la paz.
—En nada en particular—, Le dije pasados unos segundos—. ¿Aquí vives?
—Sí, es lindo, ¿No te parece? —, preguntó a lo que asentí—. También es acogedor.
—Y muy especial, lograría vivir con paz aquí—, expresé—. Parece que detrás de estas paredes no hay más, solo paz.
—¿Es una indirecta? —, preguntó, le miré con confusión, apenas me percaté de lo que se refería negué con tranquilidad—, ¿Entonces?
—Que creo que es un lugar bastante bueno—, le dije después de unos segundos—, Donde parece que se vive bien, es todo—, Encogí mis hombros.
Quería evitar cualquier cosa que tuviera que ver con el amor por una temporada muy, muy larga. Creía que, en realidad, cada hombre que habría pasado por mi vida, habría sido el mismo demonio, a excepción de Jackson, pero a él, yo fui quien lo dejo ir.
Yo solté a Jackson.
—¿Te he dicho que tienes ojos preciosos? —, Me dijo Francis, le sonreí sin gracia, sin prestar la suficiente atención para mirar hacia adelante—, ¿Sucede algo?
—No, no pasa nada—, mencioné con desdén—, No pasa nada…
Claro que sucedía, podía sentir mi corazón latir de un modo en el que creía que podría perder la razón, creía que habría ido por las calles pensando cosas que desde hacía meses debí de haber soltado.
Se acercó a mí, su mano se posó en mi mejilla, me levanté de golpe.
—Tengo que irme.
JACKSON
—¿Entonces? —, pregunté, mirando hacía el techo—, ¿Se ha conseguido lo suficiente?
—Sí, la hipoteca a quedado saldada—, apenas escuché eso sonreí, para ver a Alana, quien sonrió con ligero alivio—. Ellos se quedan con su propiedad.
—Es una alegría escuchar eso. Hasta pronto.
No pude evitar soltar un grito de alivio apenas colgamos la llamada, noté cómo Alana se dejaba caer, recostándose ante la noticia, de verdad habríamos pasado el último día intentando encontrar modos en los cuales pudiéramos salvar el lugar de los padres de Shawn, y a pesar de que habría sido una tarea bastante complicada lo habríamos logrado, cosa que de verdad me hacía tan, pero tan feliz.
—¿Se lo dirás a Blake?
—Creo que no por el momento, necesito saber que es lo que ha pasado—, Respondí girando mi rostro en su dirección—. No se que paso esa noche, pero parece que fue del tipo de cosas que te termina de marcar para siempre.
Ella seguía callada, le había pedido a Francis que trajera sus cosas al estudio que tenía en su casa, él acepto, sin hacer preguntas, notando que ella tenía algo, no quería hacerla sentir incómoda, ni mal, y con los días tan amargos que se habrían tenido en los últimos días lo mejor que podríamos hacer era el silencio, y la distancia, con ello, quizá podríamos hacer que las cosas se hicieran un poco… Sólo un poco más tranquilas.
—¿En qué estás pensando? —, Pregunté, al verla tan callada—. ¿Alana?
—Creo que necesito hablar con Nicole—, Mencionó, sus ojos parecían cansados—. Necesito saber un par de cosas.
—¿Cómo cuáles?
—Creo, que necesito hablar con ella, no que se que respuestas podrá darme—. Dijo sacudiendo su ropa apenas se levantó—. Me alegra que pudiéramos hacer que ellos se quedaran con su lugar, pero no creo que podríamos hacer que las cosas mejoren por un tiempo para Blake.
—¿La has mirado igual?
Ella asintió, sabía que habrían sido días completamente dolorosos para ella, pero no sabía cómo, sabía que ella daría todo lo que se encontrará en sus manos con tal de ayudar a su mejor amiga, pero seguro tampoco sabía mucho que era lo que podría hacer.
—Sí, sigue igual, no quiere salir de su habitación, no quiere hablar con nadie, no quiere que se acerqué nadie—, expresó, solté un suspiro.
—Creo que tiene que ver Shawn, pero no estoy seguro de que él se encuentre si quiera aquí—, Expresó Alana rodando los ojos—. Es decir, nunca quiso salir de las cuatro paredes de su habitación, dudo que de un día para otro decidiera que quería ser diferente, que quisiera libertad.
Pero podría ser.
De verdad podría ser, que después de todo algo hubiera cambiado, con la suficiente fuerza cómo para que hiciera que Shawn tomará el valor de salir del pueblo, mismo que dijo que sería su hogar para toda la vida, lo pensé, de más de un solo ángulo posible, pero no tenía respuestas…
—Shawn esta aquí—, Expresó Nicole, apenas le miré sentí cómo mi estomago se revolvía.
Y no sabía si era por el modo en el que se miraba su rostro, el cómo este estaba lleno de golpes, lleno de heridas, o por el hecho de que parecía que su corazón se habría flechado por Francis. Sonreí incómodo, para mirar hacía Alana.
Ella no lo había dicho, pero creo que eran del tipo de personas que parecían que tenían el alma hecha para estar juntos, aunque había muchas cosas que cambiaban, muchas cosas que hacían que la confusión dentro de mí sólo aumentará un poco más.
ALANA
El pecho me dolía, lo hacía, miré hacía Jackson, quien parecía querer buscar una respuesta dentro de mí, sonreí forzosamente, para tomar mi celular guardando este en el bolsillo de mi pantalón.
—Alana…—, Alargó Nicole.
—Un placer verte—, le dije, para después morder con un poco más de fuerza mi labio inferior—. Tengo que irme.
—Alana, de verdad hay algo que…—, siguió, pero no sé. No me sentía capaz de cruzar cualquier palabra con Nicole, no me sentía capaz de decirle nada, sentía que mi corazón se estaba encogiendo de cien mil modos posibles, sentía que la vida me estaba haciendo un juego sucio, y sin duda, el ganaría.
Tomé un poco de aire, para tomar mi bolso, caminé para la salida, miré hacía Francis, quien me miraba confundido, era un idiota… No, la idiota era yo.
—Adiós.
Y sólo podía escuchar la misma melodía en mi cabeza, cómo un juego completamente pesado, no podía parar de pensar en cada una de las cosas que podrían suceder, pase saliva.
Debía de sentir menos, eso era lo que debía de sentir.
Suspiré de nuevo, apenas llegué afuera, pasé mis manos por mi rostro, para soltar un par de insultos entre dientes, no quería hacer un drama de esto, pero los celos iban aumentando dentro de mí de manera violenta, ¿Cuándo fue que perdí el uso de la razón? ¿Cuándo fue que comencé a sentir celos por ella? Por dios…
Es que no lo entendía, ella era tan bonita, ella lo tenía todo, apenas cerró el elevador deje caer mi cabeza hacía atrás, soltando un insulto entre dientes, estaba cansada de mí misma.
Necesitaba un trago.
O diez.
No lo sabía.
Salí del edificio, para caminar hacía el bar que estaba a unas cuadras, quería tomar un par de tragos hasta que se me olvidará por completo cada una de las cosas que paseaban por mi mente, sabía que estaba enloqueciendo, pero eso no quitaba el hecho de que, en realidad, esto parecía un drama.
JACKSON
El cómo Nicole parecía sentirse incómoda me generó dudas, parecía que el único motivo por el cual habría accedido a subir a mi departamento era para hablar con Alana, ahora que ella habría salido de aquí, parecía que cualquier tema de conversación que pudiera tener con nosotros habría terminado, quería salir de aquí, podría notarlo, pero… ¿Por qué? ¿Qué era lo que hacía que ya no quisiera estar cerca?
—¿Qué te ha pasado en la cara? —, Le pregunté, guardando un par de cosas en mi mochila—. ¿Nicki?
—Un par de golpes, eso paso—, Expresó, mirando hacía la puerta—, ¿Sabes a dónde fue?
—No. ¿Quién te ha golpeado?
—Un idiota—, Replicó con coraje—. ¿Sabes donde podría ser que fue? —, parecía que estaba perdiendo la paciencia.
—No. ¿Quién fue? —, Resoplé.
—Son tan aburridos—. Expresó Francis, rodando los ojos—. Iré con Blake, suerte con sus juegos de palabras que no los van a llevar a ninguna parte.
Rodé los ojos, él salió de mi campo de visión al igual que del de ella.
—¿Qué fue lo que paso Nicole? —, le repetí, su mirada se desplazo por la habitación—. ¿Ha sido él?
—Sí, me dio la golpiza por pensar que vine aquí a hacerle daño a Blake, que ironía—, Expresé rodando los ojos—. Lo que me sorprende es la reacción de Alana, ella ya sabía que estaba aquí, ¿Por qué parece que el verme fue lo peor que le pudo pasar?
—¿No lo sabes?
Ella aparto la mirada, lo sabía, claro que lo sabía, mejor que nadie, sabía que ella sentía por Francis, seguro lo habría sabido desde hacía bastantes años atrás, sobre cada una de las coincidencias.
—Lo sabes—, Dije colocando mi mochila—. Tengo que irme.
—¿Irás con Alana? —, preguntó esperanzada, levantándose con velocidad—. De verdad me interesa hablar con ella.
—Seguramente, pero… No creo que ella lo que quiera en estos momentos sea verte, en realidad si parecía estar furiosa contigo.
Y no mentía, ni lo decía por el hecho de querer que no viniera conmigo, es lo que parecía, que en realidad estaba bastante enojada. Pero no sabía con claridad ya, si era con ella o conmigo, por no saber que era lo que sucedía.
—Por favor, ¡Anda! De verdad quiero hablar con Alana—, Expresó, le miré para rodar los ojos.
Si había cosas que seguramente debían de hablar, pero sabía que no era el momento justo ahora, sabía que en este momento habría más cosas que debían de resolverse que cosas que seguro Alana le daría el cortón de manera inmediata. Di por hecho que lo mejor que podía hacer por mi amiga, por Alana, era no decirle en donde se encontraba, no decirle que estaba aquí, en medio de la nada.
Qué habría sido una de las causantes de que quizá ella sintiera que su corazón se rompiera.
ALANA
Una de las cosas que más llama mi atención, es mi entorno, siempre me quedó aquí, mirando cada uno de los rincones de mi entorno esperando que la vida pueda ser un poco más tranquila de lo que podría recordar, esperando que, con un poco de suerte, no sienta que, de un día para otro, todo se quebró.
Ahí, cuando las cosas comienzan a doler, es que comienzan las dudas, que comienzan los dolores, la intriga, todo.
Sabía que la vida habría sido mucho más de lo que yo podría controlar.
Y ahí en medio de la nada, cuando el corazón me dolía del modo tan espeso, es que comencé a preguntarme, ¿Mirar hacía mi alrededor que hacía por mí? ¿Resolvía mis preguntas o simplemente hacía el agujero más grande? Y por mucho que quisiera fingir que esas preguntas no estaban en mi cabeza, no podía mentirme, ni mentirle a los demás, porque tenía más preguntas que nunca, porque sentía que el mundo se me venía abajo con cada uno de los pasos que daba.
—¿Otro trago? De ir así de rápido tendré que arrastrar de nuevo tu culo ebrio a tu departamento—, expresó Diego, le sonreí de lado—. ¿Qué ha sido?
—Que no ha sido nada, que me gusta beber, ¿Qué a ti no? —, le pregunté arqueando una de mis cejas—. Yo lo adoró, el cómo el alcohol me confunde.
—Creo que estás demasiado loquita cómo para ser verdad—, expresó a lo que le sonreí divertida, mostrando todos mis dientes—. ¿Sabes qué otra cosa creo?
—¿Qué no debí pintarme el cabello de rosa?
—Quizá, creo que te iría mejor el azul, pero rosa te queda—, Expresó sirviendo otra cerveza, deslizándola por la barra—. Que deberías dejar de buscar amor por todas partes.
—Sí, seguramente—, Rodé los ojos, él me miró con molestia—. No lo hago Diego, el amor no existe.
—Que raro, ahora es cómo tener a Blake aquí.
Sonreí, pero no me dio gracia. Cuando estábamos en preparatoria, siempre fui comparada con Blake y con Nicole y por mucho que intentará alejarme de los parecidos que podría tener con cualquiera de las dos, siempre terminaba siendo comparada con ellas dos, y aun si la lucha era demasiado espesa… Llegaba de nuevo al mismo punto.
Comparación.
—Sí, qué raro, ¿No?
—Dilo, Alana, ¿Qué es lo que te esta causando tantas preguntas? —, Rodé los ojos de nuevo— No puedes decirme que no, lo notó en mis ojos.
—Debe ser el alcohol, los esta confundiendo—, expresé dando un trago largo a mi cerveza—. De un modo en el que no habría visto que alguien se pudiera confundir, ¿Lo ves?
El fue ahora quien rodó los ojos. Sabía a lo que se refería, pero en realidad estaba cansada, demasiado cansada de dar explicaciones, de fingir que sabía que era lo que sucedía, estaba demasiado cansada cómo para decir que lo que sucedía dentro de mí cabeza no generaba dudas, preguntas.
De verdad, estaba tan, pero tan cansada de mí misma.
Quería ser alguien más.
Estaba tan cansada de ser tan emocional, logrando herir mi corazón.
Estaba tan cansada de romper mi propio corazón.
Estaba tan cansada de ser yo.
Estaba cansada, tan cansada…
Maldita sea, sólo quería gritar, ¡Dios! ¿Cómo es que ellos podrían estar así? ¡esperaba que fueran felices! ¿Pero qué hay de mí?