Algo que no muchas personas saben, es que el corazón puede seguir latiendo, de manera rítmica, incluso haciendo que parezca que es demasiado gracioso, pero en realidad, el corazón por dentro puede estar muriendo de la manera más cruel posible, supongo que eso era lo que más podría doler.
Porque sabías que estabas muriendo, pero preferías ir fingiendo…
Qué mañana todo estaría bien.
Qué todo podría brillar.
Qué al final del día, no todo podría ir tan, pero tan mal.
JACKSON
Algo que sabía era que Alana siempre habría sido buena amiga, Alana siempre habría estado para cada persona que sentía que le dolía si quiera un poco el pecho, le habría estado llevando dulces y comida a Blake estos días que no quiso salir de la habitación, habría visto películas con ella y le habría llevado libros para colorear, le habría hecho feliz, en días espesos, intentando sacarla adelante.
Y cuando Blake quería silencio, estaba ahí.
Podía ser que Blake no quisiera hablar, pero Alana… Ella no quería dejarla sola.
Sabía que ella era buena amiga, y era buena persona, una persona única, de aquellas que sólo encuentras una vez en la vida.
Diría… Que del tipo de personas que algunas denominan curitas, que son capaces de curarte la herida, y cuando menos te das cuenta, debajo de todo, la herida va sanando, hasta no quedar mucho de ella. Esa era Alana.
Del tipo de personas qué adoraban salvar al resto de las personas, pero en medio de todo eso, me preguntaba, ¿Quién salvaba de ella? ¿Cuándo todo salía mal? ¿Quién estaba para Alana?
Caminé por las calles, para buscarle, ella habría dicho de un bar que adoraba, me habría contado que a veces, cuando necesitaba un poco de espacio acudía, eran del tipo de bares que no mucha gente solía acudir, me resultaba más cómo del tipo… Quiero beber, pero no quiero estar solo en mi casa porque temo del silencio de mi mente y de mí.
Mi mente y yo.
Creo que eso era una combinación bastante curiosa, porque… A pesar de todo, cuando todo se vuelve gris, cuando la vida en realidad se convierte en todo lo que habrías deseado… sientes que algo cambia.
Apenas entré noté que no había mucha gente, podría decir que en su mayoría, eran señores de sesenta años, que miraban el futbol en las pantallas. Ella se encontraba sentada en la barra, mientras que su mano se recargaba su mentón.
Caminé con lentitud, queriendo saber un poco más de ella, de lo que sentía, no lo habría dicho en ese momento, cuando estábamos en mi departamento, pero basto con verle la mirada, basto con ver cómo sus ojos se llenaban lentamente de un dolor que no podría controlar, no negaré que eso en realidad me afecto, ¿Cómo podría estar ahí y sentir que su corazón se rompía? ¿Cómo podía suceder eso y no decir nada? Le sonrió a Francis, cómo si no le hubiera causado un agujero en el pecho y sutilmente se despidió de Nicole.
—No lo entendería de igual modo, ebria o sobria—, confesó dándole un trago a su cerveza—, Así que, mejor ebria, aquí. Mi lugar favorito.
Los ojos del chico me miraron por un par de segundos, pero no me dijo nada, regresó su mirada a Alana, cómo si quisiera encontrar un poco de ella. Al igual que yo.
—Te harás vieja, eso pasará, por no conseguir un lugar de personas de tu edad—, Le dijo colocando una cerveza frente a ella—. Además, ¿De quien estás enamorada?
—Da igual, no gano esas peleas. Y no quiero pelear, en realidad—. Sonreí divertido, ella no competía, sabía lo mucho que a ella le desagradaban ese tipo de cosas—. Así que mejor, vengo aquí, ¿Qué no conoces al amor de mi vida?
—No, no he tenido el placer de conocer al amor de tu vida—, Le dijo en tono gracioso—. Anda, dime, ¿Cómo se llama?
—Cerveza—, Señalo feliz su cerveza, para darle un beso—. A veces, cuando estoy cariñosa, le digo Cheve
—Eres una tonta—, Le dijo con suma diversión él—. ¿El es tu amor verdadero?
—A veces el tequila.
—¿Puedes traer dos caballitos de tequila?
—Chupitos—, Me corrigió Alana divertida—, Diego se molesta cuando le digo caballitos, ¿Verdad?
—Porque somos amigos, bonita—, Le dijo sacudiendo ligeramente su mejilla—. En un minuto te los traigo.
—Así que… ¿Viniste aquí por un mal de amor? —, preguntó pasados unos segundos, ella aparto la mirada—. ¿Estás herida?
—Herida, no. Cansada—, corrigió, para suspirar, dándole un trago más a su cerveza—. Sólo, quiero beber, sin… ¿Cómo se dice?
—Interrogatorios.
—¡Justo! —, Alargó, con una mueca—. No quiero pasar mi noche diciendo que seria mejor una cosa u otra, ¿Sabes? —, Resopló—. Además, debería de aprender de…
—Espero que no digas de Blake, porque ella si cree en el amor—, Expresé sentándome a un lado de ella—. ¿Es por la llegada de Nicole?
Ella se quedó callada, giró su mirada para ver hacía donde se encontraba su amigo hacía unos minutos, por un minuto pensé en que ella habría estado guardando silencio por demasiado tiempo, no le gustaba acaparar la atención cuando parecía que las cosas iban mal, le dejaba el espacio a las personas para que pudieran sentir su dolor, y no le gustaba robar eso.
—No—. Resopló, pero noté cómo desviaba la mirada—. ¿Tomarás un chupito conmigo?
—Dos, si quieres serle infiel a “Cheve” —, me mofé de ella, haciendo comillas con los dedos, ella soltó una risa—. Así te miras mejor.
Ella me dio una sonrisa, para mirar hacía otra parte.
—¿Sabías que el amor es una mierda? —, Rio divertida—. Puedes hacer tantas cosas enamorado, pero seguro, terminaran por joderte el corazón.
—¿Quién ha jodido tu corazón?
—Quizá… No tiene importancia—, mencionó después de unos segundos, para resoplar—. ¿Sabes que existe la muerte por corazones rotos?
—Eso no…
—Existe, las personas pueden morir por un corazón roto—. Expresó, para pasar sus manos por su rostro—, pero, al final, no sé que tan roto debas de tener el corazón, para que, en realidad, pueda romperse.
ALANA
Existía la muerte por corazón roto, a mediados de los dieciséis lo averigüé, mientras buscaba en internet dios sabe que, en ese momento tenía el corazón roto, era cuando sentía más que nunca por Shawn, podía recordar cómo pasaba los días recostada en la cama mirando el techo, esperando que un día, simplemente cualquier emoción o sentimiento por Shawn desapareciera de mí, pero no lo hacía, el amor hacía él nunca desapareció.
Pase días largos pensando en lo que sería la vida con el síndrome del corazón roto y en más de una ocasión, mientras sentía que la vida se me estaba desvaneciendo de las manos me pregunte si tenía que rogarle al cielo para que eso sucediera, en ese entonces estaba demasiado cansada y lo único que deseaba era rendirme, pero no lo hice.
Sin embargo, ya estaba enamorada.
—¿Por qué sabes eso? —, preguntó Jackson, le miré de reojo, para chasquear la lengua—. ¿Alana?
Porque lo habría deseado, habría pasado días largos deseando que la muerte me sucediera de cualquier manera posible, en realidad, habría luchado ya por demasiadas cosas, la vida debía de soltarme, ¿No es así? En mi parecer—y a mi perspectiva—ya habría luchado demasiado, lo suficiente, debía de soltarme, debía dejarme seguir adelante.
Debía dejarme parar.
—Mera curiosidad—, Expresé, los caballitos llegaron—. Tus chupitos.
—Toma uno—, Me dijo extendiendo uno en mi dirección—. Salud.
Le miré, para sentir un nudo en mi garganta de manera irreal, no podía creer que las cosas en realidad estuvieran sucediendo así, y de no ser yo quien lo tuviera todo esto enfrente, si quiera sería capaz de creerlo, pero sucedía, estaba aquí, podía sentirlo.
—salud—, le dije, para ver el trago.
Pasa el tiempo y las dudas si pueden crecer, pueden llenarte de verdad cada pequeño fragmento de la vida y cuando menos te das cuenta, la vida ha cambiado, todo lo ha hecho, y cuando menos lo esperas.
Nada ha sido cómo tu creías que lo era.
—Sabes, quiero saber una cosa—, Rodé los ojos.
En realidad, no quería hablar con nadie, no quería estar con nadie en estos momentos, por eso habría venido aquí, porque además de Diego, no habría nadie que escuchará cosas tan absurdas—y Diego lo hacía porque era eso o escuchar cómo criticaban los señores de edad avanzada el futbol y él odiaba el futbol—le hacía el turno más ameno, y yo tomaba, con compañía.
—¿Qué quieres saber? —, le dije con un poco de pesadez.
—¿Quieres hablar? ¿Quieres beber? —, preguntó, no pude evitar mirarle con confusión.
—¿Qué dices?
—Que se que no te voy a dejar sola, eso lo tengo claro, entonces, quiero saber…—, Se quedó callado por unos segundos—. ¿Qué es lo que quieres hacer?
No supe que contestar de manera inmediata, no quería hablar, pero no porque no confiará en él. Sino, porque no habría sabido nunca como manejar el hecho de contarle a alguien las cosas que sentía, a veces lo hacía con Blake y me costaba demasiado, no porque no la quisiera sino porque habría crecido contándome las cosas a mí sola y eso no habría llevado a mucho sentido, siempre me sentía del mismo modo, confundida, abrumada, por mucho que quisiera negarlo, no podía parar de sentirme confundida.
—¿Por qué quieres hacer eso? —, Le dije bebiendo de mi trago.
—Quizá porque son amigos, bonita—. Le dijo Diego, ella le miró con las cejas fruncidas—. Ay, vamos, ¿Quieres que salga cantando tu amigo una canción? ¿Qué se trasforme en un pony?
Sonreí de lado, para mirar hacía mis manos, no quería ser quejosa, sólo es que nunca habría hecho este tipo de cosas, ¿Cómo es que se manejan? ¿Cómo es que vives estas cosas sin sentir que estas perdiendo la cordura?
¿No era mucho decir ya que seguía aquí?
—Podría salirme un amuleto con mi don especial… O una forma de ser, ¿Qué crees que me pegué más? —, Le dijo sarcástico Jackson, rodé los ojos—. Qué a mí me parecía increíble el que tenía el cabello de colores.
—Ella, era niña—, Le corregí para suspirar—, Y era lealtad.
—Pues ya está, ¿Qué no tienes un collar parecido al suyo?
No quería ser grosera, menos cuando parecía que quería escucharme a pesar de que no había mucho que escuchar.
Creo que se sentía raro, más por el hecho de que no era mucho de decirle a las personas que era lo que sentía. Supongo que eso era lo que me causaba las dudas, lo que me causaba las preguntas.
Tomé un poco de aire y me quedé en completo silencio, quizá si me quedaba callada, lo demás desaparecería por arte de magia, ¿No es así?
—Tengo más personas que atender.
Sin duda la vida me habría tratado de un modo curioso, quizá del corazón habría sufrido demasiado ya, siempre habría sentido el vacío de no sentirme suficiente, pero… Nunca lo habría sentido con tanta fuerza cómo lo sentía ahora.
—Tengo que irme con Blake.
—Sí, seguramente—, Me dijo Jackson—, Y se que ella te agradecerá mucho que le escuches, pero creo que te estás olvidando de algo.
—Lo dudo.
Yo no me olvidaba de nada, yo siempre recordaba todo. Parecía que Jackson iba por ahí perdiendo el uso de la razón, quizá se habría vuelto completamente loco, quizá habría pasado más días pensando en que era un tarado. Él era un tarado…
Pero…
—En que… ¿Quién cuida de ti?
NICOLE
En lo menos que quería ocasionar era en que Alana se sintiera mal, siempre habría pasado la mayor parte de mi vida creyendo que ella era una niña increíble, siempre le habría admirado de más de una forma posible, no podía entender, ¿Cómo es que ella no se daba cuenta?
Pero ella no quería hablar conmigo, parecía que le habría causado el peor de los males, parecía que le habría hecho el peor de los daños y no podía parar de pensar, por un solo segundo… Qué lo que habría hecho—el venir—le habría lastimado.
—¿Nicole? —, La voz de Blake me sacó de mis pensamientos, noté cómo su voz se encontraba ronca, quizá estaba dormida—. ¿Qué no has visto el timbre? —, preguntó con confusión—, Las personas normales tocan el timbre.
—¿Me has dicho rara? —, pregunté con tono burlón, ella asintió—. Eres todo un encanto, ¿No lo habías notado?
—Sí, lo he notado, ¿Qué haces afuera de mi casa? —, preguntó con una ligera mueca—. Es decir, no es que no me alegre el hecho de verte, pero creí que seguías allá… ¿Qué te paso?
—¿Puedo pasar? —, pregunté a lo que ella asintió con un poco de duda, pero no dijo más.
Es sólo que creía que, si hacía las cosas bien esta vez, podría ser feliz, habría pasado demasiado tiempo creyendo que hacía las cosas bien, pero por una cosa y otra, terminaba por cometer errores, estaba cansado de cometer errores, estaba cansado de cometer acciones que parecía que tarde o temprano me terminarían por llevar al desastre.
—Así que… Estás aquí, en España, ¿Te ha gustado? —, Me preguntó, asentí mirando hacía su casa—. Alana te haría un tour increíble, pero creo… Bueno, no creo, en realidad no se en donde esta.
Sonreí sin gracia, sabía que no tendría su paradero, era un poco evidente, no en mal modo, solo es algo que ya venía venir.
Suspiré con un poco de cansancio para mirar hacía ella.
—¿Ha venido Fabiola? —, Le pregunté ladeando la cabeza, ella aparto la mirada—, ¿No le creíste?
—Comienzo a hacerlo… En la parte de que Shawn es mala persona—. Dijo sin gracia, para mirar hacía sus manos—. Pero tampoco creo que vengas a hablarme sobre Shawn. ¿O sí?
—No—, Confesé.
No sabía como comenzar el tema, no quería arruinarlo, eso es lo que sabía, lo demás no me interesaba del todo, quería no meter las cuatro, quería… Dejar que las cosas salieran bien, pero… ¿Cómo podía hacerlo? ¿Cómo podía hacer que lo demás no se jodiera?
—¿Crees que me dirás? —, Me dijo con una sonrisa, pero no le daba gracia—. Que eso de adivinar, en realidad no es lo mío.
—Creo que Alana se ha molestado conmigo, quiero arreglar las cosas con ella—, expresé, Blake frunció las cejas—. Es que…
—¿Alana? ¡Por dios! —, Dijo divertida, levantándose—. Ella no se enoja con nadie, ni con nada, es del tipo de personas que son una especie de paz.
—Sí, pero se ha enojado—, le dije ella negó—. Blake, se lo que te digo.
—Y yo también…
—¡Qué lo arruiné! —, Le dije en un chillido, a lo que ella frunció las cejas—, Lo arruiné.
ALANA
Dicen, que en las cosas del corazón nadie puede mandar, dicen que cuando pasan las cosas, solo suceden y ya, no es algo que puedas evitar—ni cambiar—solo suceden—y esta bien, pero es un poco complicado, porque no sabes cómo actuar, ni a donde llegar, te quedas ahí, estático, en el mismo lugar.
Pero hay veces en por mucho que lo deseas, las cosas no suceden cómo lo estas esperando, comienza a cambiar todo, la vida, sientes que, en realidad, todo ha cambiado… Lo ha hecho, sin darte cuenta, la vida ha cambiado.
Nicole me agradaba, eso siempre habría sucedido, pero en la fiesta, algo sucedió, cuando hizo que Blake bebiera hasta no poder más, subiendo las escaleras, aquella noche, nosotras discutimos.
Flashback
—¿Tú crees que yo quiero lastimarte? —, preguntó a lo que encogí mis hombros intentando quitarle interés—. No lo haría, somos amigas.
—¿Lo somos? —, le pregunté con las cejas fruncidas—. De eso si no estoy muy segura.
—¿Por qué es que te has estado comportando así? Parece que me odias—, Me jalo Nicole del brazo, a lo que rodé los ojos—. Se sincera.
—¡Por que así sucede! A veces no puedes agradarle a todo el mundo.
—Somos amigas.
—Las amigas no se hacen lo que tu me hiciste.
—No te has molestado con Blake—, Me acusó—, ¿Por qué conmigo sí?
—Porque tú lo sabías, Blake no—, expresé con las cejas fruncidas—, ¿Acaso crees que competiré por esto? Estás equivocada, yo no peleo por hombres, por mí, quédatelo.
—No peleas por hombres, pero parece que te has molestado a un nivel que tu cuerpo no podría tolerarlo—, expresó ella, no podía detener el enojo que sentía por Nicole, contrario a ello, creía que con cada segundo, esto solo aumentaba más y más, a un punto en que quizá, cuando menos lo esperase, estaría tan furiosa con ella, que podría golpearla…
Pero, yo no era así.
—No fue mi intención.
—se que lo haces por competir con Blake, pero, me lastimas a mí—, Expresé enojada—. Si lo haces de nuevo… Creo que no querría volver a saber de ti.
—¿No es acaso que no peleabas por hombres?
—¿Y qué tu no lo hacías a propósito? —, Le acusé, sus ojos se rodaron con molestia—. Así que… Dime, ¿Te gusta Francis?
—¡Te prometo que fue un beso de despecho! —, Me juró, aparté la mirada—, Además de que no sabía que tenían algo.
No lo teníamos, éramos amigos con derechos, debajo de todo, ella me miró con un puchero.
—¿Te gusta?
—Claro que no me gusta… Pero paso algo.
—Si no te gusta, no quiero saber más. Estoy bien con ello, porque de verdad me gusta, y no quisiera que… Cómo sea—, Le sonreí—, Lo siento… Es que, Con Jackson, con Shawn… Ya era demasiado, ¿No lo crees? De ser con Francis, comenzaría a creer que tienes algo personal contra mío…”
ACTUALIDAD
Fue curioso, pero la tarde que la encontré con su prima, con Fabiola, a su prima se le salió decir que había un español que se tiraba Nicole, que le encantaba. No negaré que en ese momento la verdad no preste el suficiente interés.
Pero, cuando ella me mostro una foto, sentí que la piel se me heló por completo, no se sí Fabiola le dijo o no, que tenía esa información en la cabeza, pero… La tenía, y de verdad quería llorar.
Después, quería fingir que no me importaba, mucho menos dolía, al final, si fingía que todas esas cosas no estaban pasando, no me dolerían, pero me equivoqué.
Cuando la miré, a un lado de Francis, las nauseas llegaron, sentí cómo mi mundo se venía abajo, y por primera vez, sentí cómo si todo esto se tratará en realidad de una traición, no dije nada más, no había nada más que quisiera decir, sólo sentía el dolor dentro de mi cuerpo.
—¿Por qué no quieres hablarlo?
—¿Decir que estoy celosa? —, Dije empinándome la cerveza—. No gracias.
No quería decir que me habría colocado en la manera más triste posible dentro de mi interior por un par de acciones de Nicole.
¡Dios! ¡Parecía una niña pequeña! ¿Cómo es que no podía parar de pensar en ello?
Era una tonta, eso era lo que era.
—Dilo, que yo también me pongo celoso a veces.
JACKSON
Nunca había visto a Alana así, sus ojos estaban demostrando lo ebria que se encontraba, la tenía tomada del brazo mientras que caminaba por el pasillo del edificio.
—¿Qué sientes? —, le pregunté al ver sus ojos llorosos.
—Estoy bien—. Repitió.
No importaba cuanto alcohol hubiera ingerido, literal se pudo haber terminado lo que se encontraba en el bar, cada uno de los mililitros de alcohol y ella no habría sido capaz de confesar algo, era cómo si no quisiera que absolutamente nadie le ayudará, ¿Por qué era que ella no quería ayuda?
Se que era fuerte, se que ella era capaz de hacer todas las cosas que quisiera hacer… Pero no creía que alguien debiera de sentir el dolor que sentía sola.
Sabía que eran celos hacía Nicole, no tenía que decirlo en voz alta, yo podía notarlo, no tenía que decirme que en realidad su corazón le dolía, porque podía sentirlo, no tenía que decir mucho, porque estaba notando cómo es que su vida se venía debajo de un segundo a otro.
Ella no tenía que confesar el dolor, pero yo podría verle.
—¿Por qué crees que estás bien?
—Porque estoy viva—, Sonrió.
Suspiré, para detenerme, cuando ella se detuvo, sentándose en el pasillo del edificio.
—¿Te duele el corazón? —, me animé a preguntarle a lo que ella asintió—. Esta bien decir cuando algo duele… Cómo también esta bien decir que necesitas ayuda.
—No necesito ayuda—, Encogió sus hombros—. En lo más mínimo, ¿Por qué sería así?
—Porque cuando te duele el corazón, nada esta bien—, Le dije sujetando su mentón—, Cuando la mente no esta bien, nada lo ésta.
Ella soltó una risa sin gracia, para terminar por tomar una enorme bocanada de aire. Conforme iba pasando el tiempo comenzaba a tener más dudas, y conforme las dudas iban creciendo, las de ella iban agobiándole.
—No lo entiendo…—, Suspiró—. Sólo quiero ser cómo las demás chicas.
—¿Cómo las demás chicas? —, Noté a Blake, ella me miró, le señalé con los ojos a Alana—. ¿Cómo serían las demás chicas?
—Bonitas—, Sonrió, para después mirar hacía sus manos—, Las chicas bonitas no necesitan mucho, es decir… Son la primera opción, todos las adoran. Es cómo si fuera increíble, a pesar de todo. Y estoy cansada—, Me sonrió con los ojos llenos de lágrimas.
—Vamos Alana, ¿De verdad te preocupan esas cosas? ¿La belleza y esas tonterías?
—Comienzo a compararme y después ya no se cómo dejar de hacerlo—, mencionó en un susurró—. Sólo quisiera ser cómo ellas, de verdad. Sólo quisiera ser ellas… Estoy tan cansada, de verdad…
Sus manos limpiaban de manera desesperada su rostro, del cual salían lagrimas sin control alguno.
—Viven la vida feliz, son bonitas, tienen novios que las quieren, son felices… No sé porque me da celos—, Rio sin gracia.
—Pero tu eres bonita, Alana—. Dijo Blake, sentándose a un lado de ella—. Eres preciosa, eres perfecta. Y joder, que si tienes un corazón, que todos podrían envidiar.
—Ajá, eso no te lo creo, ni de coña—, Se mofó Alana, para mirar hacía el techo—. Se que sus intenciones son hacerme sentir mejor, pero de verdad, no estoy de ánimo.
—Eres preciosa—, le repitió Blake—. ¿En qué momento te ha cruzado por la cabeza que no?
—Eres la chica con quien cualquiera quisiera estar, eres increíble—, Le dije, abrazándola por los hombros—. No te centres en idiotas.
—Dios, no es cierto—, Paso sus manos por sus mejillas—, Siempre, estoy cansada de escuchar eso, “Eres el tipo de chica con quien cualquiera quisiera estar”, si es así, ¿Por qué al día de hoy nadie se ha quedado? —, Dijo con un hilo de voz—. ¿Por qué al final del día las personas se van?
No lo sabía, eran preguntas que yo también me hacía, ¿Por qué al final del día las personas se iban? Suspiré con cansancio.
—Porque son idiotas.
—Sí, pero… Si son idiotas, ¿Cuándo se supone que encontraré a la persona que me quiera a mí? —, Dijo con un hilo de voz.
—Ah…
—Siempre es alguien más, puedo ser amiga de todos, pero…
Se quedó callada, sus ojos miraron hacía Nicole, parecía molesta cuando sus ojos le miraron.
—Alana yo…
—¡Dios! ¡Qué hija de puta! —, Expresó levantándose, sus pasos se tambalearon—, ¿Necesitas más balas contra mí? Si quieres te digo mis alergias, me las puedes meter en la sopa.
—No era mi intención hacerte daño—, insistió Nicole.
Ahí recaí en todo el día, en el cómo Nicole parecía que lo único que quería era hablar con Alana, cómo parecía que habría hecho cualquier cosa por hablar con ella, sin importar que, ahí recaí en ello.
Así que, al final del día, la persona de la cuál sentía celos, no era Blake, habría creído que era ella, por como parecía que quería evitar el tema, o incluso de que Francis salieran con alguien, pero… ¿De Nicole? Noté cómo en los ojos de ella se miraba la culpa, si, posiblemente no habría querido lastimarla, pero eso no significaba que no le hubiera hecho daño.
Porque lo habría hecho.
—No tengo una vara mágica que borre lo que sucedió—, Dijo Alana con una mueca, pasando sus manos por su ropa—, Ni que borre lo que dijiste, ¡Dios! Te lo pregunté…
—No sabía que responderte…
—Si se supone que somos amigas, me dices que te gusta, prefiero eso a enterarme que te acuestas con el—, Excupió en un balbuceo, arrastrando las palabras—. Sin saber de antes que te gusta.
—¡Qué después de que me dijiste ya no salí con él!
Los ojos de Alana miraron hacía ella, para terminar por cerrarse.
—Da igual, yo estaba bien, y yo estoy bien—. Expresó agachándose un poco, tomando su bolso, para caminar hacía el elevador, apenas subió le sonrió a Nicole—. Porque soy yo, te lo he dicho antes, te lo digo ahora. Yo no peleo por hombres.
Sonreí apenas dijo eso, esa era mi chica.
ALANA
Sentía el dolor en el pecho, pero no importaba, iba a estar bien, me recosté en el piso de mi habitación y me quedé callada por unos segundos, no mencioné más, solo éramos el silencio y yo.
—Quizá deba de hacerme monja— pensé.
Quizá de ese modo, el dolor en el corazón no pasaría nunca más.
Quizá debería de ser monja, quizá debería de ser del tipo de personas que pasan el resto de su vida con los votos de silencio.
Quizá debería pasar el resto de mi vida en el polo norte.
Escuché mi celular vibrar.
Francis: Tengo un par de píldoras que en medio del sexo harían magia, ¿Estás?
Fruncí las cejas para dejar de lado el celular por unos segundos, era tan fácil de caer en sentir hacía otras personas, me parecía irreal cómo un corazón roto no dejaba de sangrar aún cuando sentías que este habría muerto desde hacía unas semanas.
Alana: No tengo ganas.
No tenía ganas de seguir tomando las piezas de mi corazón cuando este terminaba siendo mil añicos en el suelo, sabía que Francis habría sido especifico, que no debí de enamorare de él, pero no habría podido mandar a mi corazón, este habría decidido las cosas por cuenta propia, habría intentado que este no sintiera del modo en el que lo hizo, pero no pude evitarlo.
Por siempre creí que la vida podría decirme que todo estaría bien, pero no fue así, supongo que habría sido demasiado.
Supongo que habría tenido más ideas en la mente de lo que alguna vez creí.
Supongo… Que por siempre, solo por siempre pensé que podría ser capaz de controlar mis sentimientos, pero olvide la regla que me habrían dicho alguna vez, no podías tener un encuentro s****l más de dos veces con una persona
Y era irreal, pero tenía su parte cierta, porque comenzabas a sentir por la persona, y por siempre se encontraba en tus pensamientos, a pesar de que dieras todo para que no, siempre regresabas al mismo lugar.
Supongo que lo habría perdido todo mucho antes de darme cuenta.
Supongo que habría perdido el corazón.