Sabemos quienes somos, eso solemos decir a diario, ¡Claro que sabemos quienes somos! ¿Por qué habríamos olvidado nuestro pasado? Nuestra forma de ser, sabía quien era yo, pero en ocasiones no dejaba de dudar quien era, o si todas las cosas que hiciera no me causarían dolor. Desesperación.
Al final del día, él amor es diferente a lo que crees.
El amor no es una ciencia cierta, por lo cuál puedes equivocarte en más de una ocasión, pero el hecho de que eso pase, no significa que el amor sea malo.
Quizá sólo es que estamos a un corazón roto más cerca de encontrar al verdadero amor.
FRANCIS
Nunca habría recibido un mensaje tan seco de parte de Alana, era cómo si quien me habría respondido dicho mensaje no fuera ella, porque a pesar de todo, ella siempre decía que sí. Pasada una hora o dos, salí de la fiesta y conduje a casa, pensé en dejarlo pasar, pero era cómo una corazonada, sabía que algo estaba mal.
Dentro de su habitación, lo primero que miré fueron todas las fotografías de los cantantes favoritos que tenía, las bandas, las luces de colores y todas y cada una de las plantas que llenaban su habitación.
Supongo que era curioso, porque cuando la conocí creí que era una lunática, quizá todavía lo pienso, pero con menos frecuencia, ahora, lo que más pasa por mi cabeza, es que quizá no la conozco del todo, que todo el tiempo que pase creyendo que sabía quien era, no lo hacía en realidad.
Porque ella, era todo un dilema, eso era algo que a mí me gustaba de ella, porque siempre habría algo cambiante, porque siempre habría algo diferente que podría conocer de ella, y eso me hacía tan, pero tan feliz.
—¿Qué tienes bonita? —¸ me recosté junto a ella, noté cómo es que estaba ebria, sonreí de lado, se veía dulce, pero herida… ¿Por qué parecía sentirse así? —, ¿Por qué parece que te duele el alma?
—Porque me duele—, Dijo con un toque sin gracia. Paso sus manos por su rostro—, Dios, ¿Puedes dejar de gritar? Quería dormir—. Gruño con enojo—. Que demonios te pasa…
Nunca la habría mirado de ese modo, tan molesta, enojada de que me encontrará aquí, enojada de que le hablará, no negaré que dicha acción me causaba gracia, parecía que era alguien más, parecía que esto le causaba más gracia que nunca.
Era irreal.
—Preciosa, pero creí que la noche de hoy sería larga—, le dije sobando su pierna—. Son los días que vemos esa serie que te gusta—, Le recordé.
Y eso era algo que habría olvidado, hasta que mi celular resonó con aquel “recordatorio” lo tenía por el hecho de que lo habría olvidado en más de una ocasión y parecía que para Alana, todo esto era importante, para mí no del todo, pero bueno…
—No tengo ganas—, mencionó para esconder su rostro en la almohada—. Ve y dile a Nicole, ella parecía que tenía menos cosas que hacer—, Sugirió, no pude evitar verle con un toque de cansancio—. Anda, a mí déjame dormir.
Si sabía que estaba celosa—más no que a esta magnitud—donde parecía que lo primero que podría buscar sería un tenedor y sacarle los ojos a Nicole o a mí.
—Pero no quiero verla con Nicole—, Expresé con las cejas fruncidas—. Es medio rarita. Sólo tolero una persona rara en mi vida, no quiero dos.
No pareció darle gracia, noté cómo colocaba los ojos en blanco con cierto toque de molestia, bien, no habría sido el mejor de los chistes, pero… ¿Habría sido tan malo? No le dije nada, de verdad no quería meter las cuatro—más de lo que ya lo habría hecho—tenía que arreglar las cosas.
Se que podría ser que no era el mejor de los amigos, no con Alana, pero en realidad, es que no la miraba del todo cómo una amiga, la cosa era… Qué tampoco la veía cómo novia, no sabía cómo la miraba.
—Parecía que le coqueteabas cuando los miré juntos—, Expresó, su voz salía ahogada en el fondo de dicha almohada—, Así que, seguro si podrían ser amigos.
—Pero es diferente… ¿Estás celosa? —, Pregunté divertido—, ¡Dios! ¿Estás celosa?
Noté cómo a pesar de que su rostro se encontraba escondido entre la almohada, estaba roja, parecía completamente nerviosa ante lo que estaba sucediendo. Pero más que eso, enojada, era cómo si, no hubiera absolutamente nada que pudiera decirle, que bajara un poco—de verdad por poco—lo que estaba sintiendo, posiblemente, no hacía más que aumentar lo que estaba sintiendo.
—¿No tienes nada mejor que hacer? —, Preguntó irritada, mirando hacía mis ojos—. Como por ejemplo… No lo sé, ¿Dormir?
—Es temprano—, Dije quitándole el interés a lo que ella habría dicho—, Hay un tema más importante, ¿Es acaso que estás celosa?
Su mirada se endureció, parecía ser que, si seguía repitiendo esto, ella si terminaría por buscar el modo en el cuál pudiera encontrar un tenedor y clavarlo en lo más profundo de mi interior, resoplé.
Cuando era más pequeño siempre creí que cuando me enamorará sería de una chica normal, pero Alana tenía de todas las cualidades posibles en la piel, menos la normalidad, era rara, era loca, era extraña, y parecía que habría comido perico en ocasiones—y no hablaba de los estupefacientes—si no de aquellas aves verdes que no dejan de hablar si quiera por un minuto, ¿No es acaso que eran tan similares entre sí? Yo podría decir que podrían ser gemelos sin duda alguna.
—No seas idiota, ¿por qué estaría celosa? —, preguntó con tono cansado—. Si al final del día, tu y yo no somos nada—. Lo último lo dijo con cólera.
Sí, sabía de verdad que nosotros no éramos nada, lo habría tenido bastante claro ya. Pero, ¿Por qué era que ella lo decía con tanta molestia? No quería adelantarme a conclusiones, pero… No parecía haber más, era eso. Ella estaba furiosa conmigo.
Pero, ¿Era por el tema de Nicole? O quizá… De verdad ella ya no quería saber absolutamente nada de mí.
Ambas cosas me resultaban demasiado ruidosas para tolerar, nunca habría pasado mucho tiempo sin Alana, nos habríamos vuelto inseparables cuando nos conocimos, ¿Cómo podía ser que de la noche a la mañana muchas cosas pudieran ser capaces de cambiar? No lo entendía, de verdad no podía entenderlo.
Creo que conforme vas creciendo muchas cosas van cambiando, no sabes porque, no sabes si serán del tipo de cambios eternos, pero lo ha hecho, de verdad ha cambiado…
—Exacto, no somos nada—, Le dije, pensando—. Anda, ¿Estás ebria?
—Francis, de verdad, quiero silencio—, Chilló tapando su rostro—, Quiero paz, quiero que todo esto terminé.
Me quedé estático, ¿Terminar? ¿Ella había hablado de terminar? Nunca habría imaginado que ese tipo de cosas pudieran suceder, el hecho de que ella de un día para otro ya no quisiera estar conmigo…
Pero, ¿Era acaso que hería mi ego? ¿Hería mi corazón?
Creo que cuando conocí a Alana no imagine que las cosas podrían cambiarme la vida, recuerdo cómo era que ella habría llegado al edificio, sus ojos miraban hacía todas partes y era tan evidente que ella no era de aquí, sonreí de lado ligeramente, para pasar mi mano por su cabello.
—Preciosa, ¿Qué sientes? —, pregunté apenas miré cómo las facciones de su rostro se contraían—. ¿Alana?
Ella se quedó callada por unos segundos, para después ver cómo parecía consternada.
—Asco—, Susurró, fruncí las cejas, para ver cómo es que se levantaba y corría al baño.
Sí, asco.
Creo que antes del sexo, antes de las noches buenísimas que pasamos—que si eran bastante buenas—nosotros siempre habríamos sido unidos, no necesitábamos la gran cosa, pero sabíamos que estaríamos ahí, en las buenas y en las malas.
Ambos nos conocimos en un mal momento, de verdad creo que habría sido de los momentos más amargos que habría pasado alguna vez, y cuando le miré, sentí que todo ese tipo de cosas en un momento a otro terminaría por desaparecer, pero no lo hacía y no era capaz de entender porque no lo hacía.
No era capaz de entender por que la vida me estaba haciendo añicos el corazón, ni a ella.
Suspiré con un poco de cansancio, no sabía que era lo que sentía por Alana, pero sabía que era lo que sentía ella por mí, sabía la cantidad de emociones que ella era capaz de sentir por mí, mismas que habrían sido capaces de lograr cientos de cosas dentro de mí, quizá no habría sido la mejor persona con Alana, pero todas las cosas que le habría dicho en realidad se las habría dicho de verdad, con el corazón, porque era lo que sentía por ella, porque a veces, cuando lo gris venía, sentía que necesitaba algo, por más pequeño que fuera, para poder sentir paz, y cuando esta llegaba… Creía que todo lo demás estaría bien. Al final del día.
La vida era muy corta cómo para no sentir cada cachito de amor.
Caminé detrás de ella, para apenas llegar al baño, tomando su cabello, haciendo que ella se sobresaltará levemente. Tomé un poco de aire, para mirar hacía sus ojos nuevamente.
—¿Por qué parece que te tomaste hasta el alcohol con el que curan las heridas? —, Le sobe la espalda—. ¿Qué tanto fue lo que bebiste?
—Ya… ¿Podemos hablar mañana? —, Preguntó apenas se levantó, mientras mojaba su rostro, intentando limpiar el aroma de su vomito—. De verdad, no quiero hablar ahora.
Sabía que no quería hablar con nadie, podía ver cómo en sus ojos se miraba que se encontraban completamente hinchados, habría llorado demasiado, habría pasado horas, quizás todas las que me tarde en llegar desde que le mande el mensaje
—Vengo en un minuto, ¿Sí? —, expresé palmeando su espalda.
Se que posiblemente ella no habría querido venir tomé un poco de aire, pase mis manos por mi rostro, para ir hacía la cocina, tenía la duda de cómo hacer que las cosas mejoraran, suspiré un poco, para caminar hacía la ventana, mirando hacía el balcón, donde se encontraban Jackson y Blake.
Tomé una botella de agua, para caminar de nuevo a la habitación de Alana, tomé un poco más de aire, para suspirar pesadamente.
—Preciosa, ¿Puedes venir hacía mi habitación? —, Le dije a lo que ella negó levemente—. Anda preciosa, vamos.
—Es que no quiero hacer nada, ¿No te ha quedado claro? —, Suspiró para recostarse—. No quiero seguir creyendo que me quieres, esa es la cosa principal.
—¿Qué dices?
Me quedé helada, no sabía porque es que ella habría dicho lo que me habría dicho, tomé sus piernas y la jale hacía mí, tomándola de las piernas, para colocarla sobre mis hombros.
—¡Hey! ¡Bájame! —, Me grito, pataleando—. ¡Qué quiero estar en mi casa! ¿No lo has entendido aún?
—Qué nos vamos ya, anda—. Le dije, para salir de su habitación—. Que linda vista.
Sonreí levemente al escuchar cómo salía un gruñido de sus labios en tono bajo, noté cómo es que ella de verdad se quería bajar, no quería molestarla, es solo que quería intentarlo, sabía que estaba molestado por algo referente a Nicole, no quería hacerle daño, nosotros éramos amigos desde que nos conocimos, nos habríamos llevado de un modo tan especial, tan único que no quería perderla por absolutamente nada, de verdad no quería perderla.
—¡Qué eres un idiota! ¡Qué me bajes! —, Gritaba—, ¡Por dios! ¡Ve y molesta a Nicole! A mi déjame en paz.
Apenas llegamos a mi departamento la bajé, para ver cómo sus mejillas estaban coloreadas de un rojo vivo, en realidad estaba enojada, sonreí con diversión.
—Te miras preciosa—, Le dije palmeando su rostro—. Anda, ven.
—No quiero ir a ninguna parte—, Rodé los ojos—, Por favor, ¿Puedes entenderlo?
—Preciosa, mira. La cosa es que estamos aquí, y tendríamos que tomar dos decisiones, bueno, tu tienes que tomar una decisión—, Le tomé de las mejillas—. ¿Quieres escucharme?
—No. No quiero escucharte—. Expresó tranquilamente.
Rodé los ojos de nuevo. Estaba siendo la persona más terca que habría conocido jamás, eso tenía seguro.
Era una persona tan jodidamente terca.
Que tontería.
ALANA
No podía decir que mirar a Francis no me estaba generando colera, porque estaba enojada, no podía decir que lo que sentía no me sobrepasaba, porque lo hacía de más de un modo posible, no podía negar que la vida me habría hecho demasiado ruido.
Siempre habría querido un amor bonito, pero por alguna razón las cosas nunca me funcionaban así, siempre me pasaban las cosas al revés, y por mucho que deseaba un bonito amor en las noches, en los días sentía los gritos, peleaba con Francis, éramos un par de mejores amigos que parecían querer fingir que podían ser algo más.
Quizá solo éramos dos personas que temían estar solas, de ahí en más, no éramos otra cosa. Suspiré con un poco de pesadez, tallando de nuevo mi rostro con un poco de pesadez, no sabía cómo podría reaccionar, no sabía que era lo que debía de hacer, ¿Por qué mi corazón se sentía así?
Pero de nuevo, esta vez sabía que no quería escuchar a Francis.
Blake y Jackson me habrían dejado en la habitación, cuando me dormí, no tenía el alcohol lo suficientemente fuerte en este momento, cómo para decir que no tenía control de mis pensamientos, así que con todas las ideas crecientes dentro de mí en lo único que podría pensar era en que…
Yo ya no quería de los amores en los que los gritos son tiernos, que las peleas, los amores de enemigos, no quería ese tipo de cosas, no quería peleas… Por primera vez quería algo bonito, un buen amor.
—¿Ahora dirás que no sientes nada por mí? —, Expresó con curiosidad—. Si noté los celos con los que miraste a Nicole.
—¿Es por eso entonces? —, le pregunté con ambas cejas fruncidas—. ¿Es por qué quieres reanimar el ego que te cargas?
—No seas tonta—. Caminó hacía el sofá y se sentó—, Es porque por algo somos unidos.
—Sí, porque somos amigos—, Expresé, mirando hacía mi pulsera—. Pero por alguna razón, parece que a mí se me olvido el pequeño detalle—. Relamí mi labio inferior—. Que tonta.
—¿Ahora somos amigos?
—Mejores amigos—. Asentí, para mirar hacía sus ojos—. No sé que somos, pero no quiero seguir con ello.
—¿Por qué no? —, Rodó los ojos tirando de su cabeza hacía atrás—. Si lo hemos pasado de maravilla.
—Porque durante todo este tiempo has sabido a la perfección que me gustas, siempre lo supiste, pero también, querías un poco más—, mencioné con una mueca—. Es algo que disfrutas, no puedes negarlo.
Sabía que era algo que disfrutaba, el hecho de poder llegar a tener el control de mí. Sabía que no quería estar conmigo, pero tampoco quería estar con nadie más.
—Por dios, Alana… ¿No te parece que estás exagerando?
—No—, Sonreí sin gracia, pasando mi mirada por la nada—. De hecho, creo que nunca habría estado más segura en mi vida, de lo que quiero. Y se que, no quero estar contigo, se que no quiero seguir con una historia que debió de haber terminado hace tiempo atrás.
Él pareció confundido, no podía creer si quiera yo que era quien estaba diciendo cada una de estas palabras, me resultaba extraño, me resultaba tan… Tan difícil de creer, que todas las cosas que habría sentido, de un segundo a otro habrían sido capaces de estrellarse en mi rostro de la manera tan violenta en la cuál sucedió.
Supongo que todo sucedió de la nada, supongo que la vida cambió de un día para otro.
Supongo que un día perdí el control por completo.
Supongo que la vida fue más allá de lo que podría creer.
Y quería de verdad creer que después de todo, todo estaría bien, ¿Pero ¿cómo podría ser? ¿Cómo podría estar todo bien cuando mi corazón se estaba rompiendo en mil millones de pedazos? Y sentía que de verdad ya no podía más.
¿Cómo podría ir todo bien?
—¿Puedo saber cuando fue que decidiste eso? —, Pregunto Francis, cerré los ojos por un par de segundos—. Al final del día, tengo el derecho, ¿No te parece?
Si, lo tenía, tenía el derecho de escuchar el porque me sentía así, pero no sabía si quería seguir aquí, no sabía si al final del día, lo que hablaba era el dolor que sentía mi corazón, no sabía si al final del día hablaban cientos de cosas que sucedían dentro de mi mente, o solo era mi corazón que por fin había entendido.
Yo no me merecía esto…
O quizá, es probable que lo merezco, pero estoy segura de que no lo quería más, por lo cual prefería irme.
Prefería salir de aquí, antes de sentir más dolor dentro de mi pecho y darme cuenta que al final del día, no habría más que pudiera hacer, porque todo habría terminado. Al final del día, la vida duele, duele tanto…
—Sabías que me gustabas, siempre lo has sabido—. Expresé con tranquilidad—. Sabías que era lo que yo sentía por ti, porque en más de una ocasión te lo había dicho.
—Sí, ¿Qué hay con eso? —, preguntó—, Dijiste que querías continuar a pesar de que sintieras ese tipo de cosas por mí.
Sí, habría accedido a continuar, pero supongo que había ciertas líneas las cuales no debieron de haberse cruzado en ese entonces—ni ahora—y eran el de las palabras, muchas veces, fueron sus besos los que decían que me amaba, del mismo modo en el que lo amaba yo a él, pero eran sus palabras las que terminaban por romper mi corazón.
—Me dijiste te amo—, Le dije ladeando mi cabeza—. Mientras estabas besándome, mientras te tenía en medio de las piernas… Tus labios pasando por toda mi cara… Me dijiste, “te amo”.
—El alboroto es… ¿Por qué te dije te amo? —, preguntó con ambas cejas arqueadas—, Debes de estar bromeando.
Pero no lo estaba haciendo, de verdad, el haber escuchado esas palabras, habrían colocado de cabeza muchas cosas, mis emociones—por ejemplo—el mar de dudas habría crecido dentro de mí, habría comenzado a preguntarme si… Si lo que habría dicho él era cierto, o solo era el calor del momento.
—Sí, lo es—, Seguí, intentando mantenerme firme—. Todo este alboroto es porque me dijiste te amo. Después te tiraste a Nicole, sabiendo que era mi amiga.
—Es ella quien te debe respeto.
—Respeto… No somos nada, repito, puedes acostarte hasta con la puta palmera si es lo que deseas—, expresé rodando los ojos con un toque de cansancio—, pero el hecho de que puedas hacerlo, no significa que cuando lo hagas, no me dolerá.
BLAKE
—Así que, ¿Cómo supiste en donde estaría Alana? —, pregunté, mientras miraba hacía la ciudad—, Llegaste con ella, Nicole vino a preguntarme en donde estaba ella, te sorprendería el cómo de verdad por mi cabeza no paso ninguna dirección.
Podía decir que aún me sentía pequeña, demasiado pequeña por todo lo que estaba sucediendo, por todo lo que pasaba, no podía negar que me sentía completamente irreal con absolutamente todo, pero a la vez… Era extraño, era cómo si de verdad todo esto no hubiera sucedido.
—Porque le puse atención, al igual que lo hago contigo, las quiero—, Expresó encogiendo sus hombros, mientras tiraba de la ceniza de su cigarro—. Así que escucho lo que sucede con su vida, con la de las dos.
Le sonreí. Después de hablar con Nicole, me di cuenta que yo no le habría escuchado lo suficiente, mínimo para no haberme dado cuenta que ella habrá sentido cosas por Shawn, por Francis, no al inicio, y tenía las dudas de Jackson, eso no lo menciono Nicole, pero me quedó la idea en el aire, cómo todas las cosas que no me decía de manera directa.
Pensé en lo que habría sucedido la noche anterior, ella habría estado sin importar que aquella noche cuando sentía que la vida se me estaba terminando, ella se habría quedado en la mitad de la sala, sin importarle si era de noche, sin importarle si es que hacía frío, calor, si se caía el cielo.
No le había importado nada, simplemente, habría venido hacía acá.
Ella era así.
Siempre habría sido buena amiga conmigo, sentía que no le habría regresado el favor del mismo modo, de manera en el que ella pudiera darse cuenta que, sin importar que, sin importar cómo, sin importar cuando, yo estaría ahí.
—Oye… Me alegra que te sientas mejor—. Me dijo, le sonreí tranquilamente—. Pero no paro de pensar, ¿Qué ha sido lo que ha pasado? De verdad parecía que tu mundo se estaba cayendo en miles de cachitos, ¿Por qué aún no lo dices?
—Porque no estoy segura de lo que paso, te lo he dicho ya—, Le dije después de unos segundos—. De verdad no se que ha pasado… Y no se si quiero saberlo.
—¿No has hecho por buscar? —, preguntó a lo que negué—. ¿Por qué?
Porque yo tenía a Shawn en un pedestal, desde hace años… Para ser más sincera, desde que lo habría conocido, él era para mí todo lo que estaba bien en el mundo, no podía imaginar, que la persona que se encontraba frente a mí, bueno… Aquella noche, o el incendio, todas esas acciones, en realidad fuera la misma persona, no podía aceptarlo, se sentía raro, irreal. No podía sentir que todo esto era normal.
No podía sentir, que no perdería la cordura de seguir así.
—Porque… Estoy decepcionada de él—, Coloqué mi mentón en mis rodillas, abrazando un poco más mis piernas—. Actualmente ya me encuentro lo suficientemente decepcionada de él, cómo para ir por ahí, y tener más noticias que seguro me terminaran por destrozar el corazón.
—Pero, ¿No lo tienes destrozado ya? —, Su mano se colocó en mi mejilla, hice una ligera mueca—. Si no lo enfrentas, ¿No crees que te duela siempre?
—¿Y si me duele ahora…?
Él se colocó a un lado de mí, con una pequeña sonrisa, casi inexistente, sus ojos me miraron con tranquilidad, su mano busco la mía, la tomé, mientras que la brisa de la noche chocaba con mi rostro, podía sentir todo y sentirme tan pequeñita, tan irreal, podía sentirme confundida.
¿Por qué?
—Si las cosas comienzan a doler… Encontraremos un modo de hacer que no sea así—, Prometió, presionando un poco mi mano, me recosté sobre su hombro—. Si las cosas duelen, las ayudaremos a sanar.
Sabía que me lo decía de todo corazón, pero no sabía cómo es que podría decir que todo lo que sentía no me dolía, peor me dolía.
—Se que dolerá, la vida duele—, susurró.
Pero siempre encontraras a alguien, que quite el dolor.
ALANA
Un deseo.
Era lo que nos habría traído aquí, un deseo hacía una estrella, solté una risa vacía, mirando el cielo, recostada en la azotea, a veces solía venir aquí cuando quería pensar, tenían muchas plantas un par de señoras que vivían en el penúltimo piso, y a ellas no les molestaba que subiera a pasar el rato con sus plantas.
Sólo sabía que no podría más con muchas cosas, la vida cambia.
Nicole era bonita, ahora que estaba menos ebria, me preguntaba, ¿Habría sido demasiado injusta con Nicole? No era que absorbiera a Francis de culpas y quisiera que toda la culpa se la llevará ella, no venía al caso.
La cosa era que… con Nicole lo habría hablado hace poco.
Nicole: Te prometo que cuando me dijiste, ya habría hecho un par de cosas, no quería fallarte, en realidad me agradas, te lo digo de corazón.
Sonreí de lado, habría sido cómo si la hubiera invocado—de cierto modo—chasquee la lengua, para dejar el celular.
Si lo pensaba un poco más, terminaba por llegar a más dudas que los minutos anteriores, ¿Qué podría ser?
Ella no era yo, podría hablar cientos de horas con ella, pero no sería igual.
Pero había una diferencia, ella no era yo.
“¿Ella se ríe de tus chistes malos? Sólo es nueva y hermosa, pero, lo perfecto pronto se desvanecerá, cuando te des cuenta, que ella no es yo. Así que, podrían tener brazaletes iguales, le contarás los mismos chistes, ¿Ella ríe de cada uno de ellos? Se que miras de nuevo mi rostro, estoy en tu mente y el juego comienza de nuevo, ella no soy yo”.
Recordaba ese mensaje, suspiré. Lo habría recibido de Violeta, una ex novia de Francis, cuando éramos amigos, diciendo que hacía lo mismo con todas, conocidos, amigos, mejores amigos… Luego novios, después, conseguía alguien nuevo.
Pero yo no habría pasado por la etapa de novios, haciendo que sintiera el vacío en el pecho de nuevo, ¿No habría sido lo suficiente importante para él? Cómo para llegar a esa etapa, no era real. Quizá, solo un juego…
Y ella estaba aquí, era nueva, era bonita, era tal cuál lo que me habría dicho Violeta, repitiendo la misma historia, ella reía de sus chistes malos, veía las películas aburridas y decía entenderlas.
No quería pensar en ello.
Quizá sólo habría sentido demasiado en el momento inadecuado, quizá debí de haber renunciado a todo esto cuando tuve la oportunidad, pero de un día para otro, habría sido demasiado tarde, ya no quería luchar por las mismas cosas, las mismas situaciones…
Solo quería que todo esto se detuviera.
Nunca sería feliz, si no aprendía a soltar.
Me acerqué al borde, sacando aquella foto del guardapelo, éramos los tres, sonreí de lado.
Si no hubiera pedido el deseo, ¿Nosotras seguiríamos juntas? ¿Seríamos amigas? Tenía tantas dudas, pero por primera vez no sentía que la vida si se me hacía cientos de pequeños detallitos.
No podíamos ser amigos porque el corazón se negaba, porque cada que lo viera, sentiría el dolor en el pecho de manera ruidosa, talle mi rostro, una historia que debía de tener final. No podíamos ser amigos, quería borrar mis recuerdos, que un deseo cambiará el camino que tuvimos, la historia que vivimos, quería que algo lo hiciera.
Una especie de máquina que fuera capaz de borrar cada uno de los recuerdos que tenía. Quería algo que fuera capaz de borrar todas las cosas que un día sentí.
Quería perder el corazón.
—Te amo—, Susurré, dejando un beso en la foto—. Pero cómo te amo, también debo de amarme a mí…
Y no podía creer en todas las veces que habría luchado porque todo esto hubiera sucedido, hubiera funcionado, pero nada de lo que habría hecho habría funcionado, quizá era momento de renunciar.
No podíamos ser amigos, porque yo no podía pretender que el dolor dentro de mi pecho no existía.
No podíamos ser amigos, porque el dolor que sentía por no quererlo perder, sabía que no se iría, no pronto.
Quizá nunca le dije que le quería y que habría hecho hasta lo imposible porque se quedará conmigo, pero un día fue demasiado tarde y me di cuenta, que no quería seguir luchando, no con fantasmas, no con algo… Que habría roto mi corazón desde hace años.
BLAKE
—Esta distraída, ¿En qué piensas? —, preguntó Jack—, ¿Blake?
En que no podría ser feliz, sino aprendía a soltar.
Tomé un poco de aire, cómo también un poco de valor, miré hacía el cielo, tomando un poco de valor, para abrir mi collar, era un guardapelo, mis cejas se fruncieron…
—¿Qué es esto? —, preguntó Jackson— ¿Es…?
Era una foto de Shawn, pensé que… Era de mis padres.
—Preciosa…
Hace cinco días, la foto habría sido de mis padres.
Hace cinco días, habría pasado de ver la foto de mis padres a no ver más el guardapelo porque no se supone que las fotografías cambien de la noche a la mañana.
—¿Blake?
Vomité.