Dicen, que usualmente, las decisiones que toma el corazón son descabelladas, claro que lo son, puesto que el no se detiene a pensar en lo que es lo correcto y lo que no, siendo así… Qué el corazón cegado por los sentimientos invadidos hacía algo, comienzan a nublar por completo la vista y la razón.
Claro que tomamos decisiones egoístas cuando nos enamoramos, pero… No es con intenciones de lastimar a nadie, si no…
De esperar obtener lo que en realidad anhelamos con cada uno de nuestros latidos.
¿No es por ello que dicen que las guerras y en el amor todo se vale?
Claro que… A pesar de que dicha frase iba así, comenzaba a dudar que las guerras de amor fueran justas.
SHAWN
Lo que sucedió después de esto, fue un poco más amargo, la chica no se si termino, no me intereso, la deje ahí, terminé por salir de la habitación con un poco de molestia dentro de mi cuerpo, sobre mí mismo no había más que dudas que no hacían más que aumentar, ¿Podría ser que estuviera en el camino indicado para perder la cordura absoluta de lo que sucedía? Posiblemente.
Así que debía iniciar la faceta dos, ganarme a Alana.
Ella era bastante susceptible, a pesar de que era una persona altanera y enfocada, también dudaba demasiado, aunque intentaba fingir que no. No era por otra cosa que, “creer que dentro de todos habría algo bueno” No sabía en que frase motivacional o curso es que ella habría escuchado eso, pero me parecía una ridícules.
—¿Qué necesitas? —, Pude escuchar su voz cansada, noté cómo es que ella caminaba por la calle con un café en mano—. Tengo muchas cosas que hacer.
Ella hablaba por el teléfono conmigo, fingiendo que estaba en realidad desinteresada, pero podía ver su rostro, aún si ella no lo sabía y parecía lucir confundida, ella en realidad esperaba obtener respuestas, de verdad añoraba por una.
Fue curioso, en realidad. ¿Cómo es que ella podría parecer más interesada por todo este tema que Blake? Claro que ella no habría interactuado conmigo jamás, no antes de su último viaje al pueblo.
Antes de eso, la habría visto en la boda de una de las compañeras de la preparatoria, el cómo es que ella se lanzó a Jackson cuando tomó el ramo, siempre habrían parecido pareja, aunque a los ojos de todas las demás personas que se encontraban en su alrededor solían decir que solo eran amigos.
Amigos las chanclas.
—Estaba pensando, quiero hacer lo posible por llevar a los padres de Blake a la exposición—, me quedé callado por unos segundos—. Ella mencionó que la tendría. Quiero que arregle su relación con sus padres.
Ella se detuvo, podía ver cómo es que el viento agitaba su cabello mientras que ella un poco consternada pellizcaba el puente de su nariz con un poco de fuerza—más de la necesaria—parecía sentir las dudas dentro de su cuerpo a un nivel impresionante, pero no lo decía, claro que no lo diría.
Habría pasado los últimos días allá en el pueblo intentando convencer a Blake de que estar conmigo era una perdida de tiempo, habría notado su rostro lleno de molestia cuando se trataba de mí y de cualquier circunstancia en la cual nosotros pudiéramos quedarnos un tiempo a solas.
—¿Por qué es que tú quisieras hacer eso? —, preguntó pesadamente—. Ustedes ni siquiera son amigos, ¿Por qué harías eso?
—Nosotros no somos amigos, Blake y yo—, Pause, para pensar por unos segundos—, Pero tu y ella sí, ¿No es acaso que ella quisiera arreglar dicho vinculo que lleva tanto tiempo roto?
Sabía que así era, podía recordar cómo es que note el día que salió a gritos de casa de sus padres unos años atrás, cómo en su rostro se habrían llenado las tristezas sobre pasando sus niveles por completo. Le habría visto con el rostro lleno de dolor y no podría negar que si comenzaba a arrepentirme de muchas de las cosas que con el paso del tiempo yo habría orquestado. Papá tenía razón, yo era la razón principal por la cual su padre no aprobaba el hecho de que ella saliera del pueblo, ¡Menos de estar en España! Le habría pintado el mundo como una de las cosas más peligrosas posibles. Claro que no querría estar en esa situación de nuevo, pero no había mucho que pudiera hacer por ella.
Creo que fue sencillo meter todas esas ideas en la cabeza de los padres de Blake, pero, ¿Sacarlas? Lo habría intentado los últimos días y los avances que habría tenido habrían sido tan pero tan pocos, que me atrevería a decir que podrían haber sido nulos.
No quería fingir que no sabía que eso podría suceder, porque claro que lo sabía, claro que sabía que las cosas podrían salir mal de cientos de formas posibles, pero dentro de mí la idea de que quizá con ello podría haber hecho que Blake se quedara era mucho más fuerte. Pero no sucedió, ella decidió irse a toda costa del pueblo y sus padres terminaron por no querer saber absolutamente nada de ella, siendo de ese modo que las cosas… No salieran cómo yo lo hubiera esperado.
—Sí, pero sus padres no cambiaran de idea—, dijo después de unos segundos, tomando asiento en una de las bancas de la calle—. Los conoces al igual que yo, sus padres son de carácter duro, al inicio les costó demasiado apoyar a su hija y todo el progreso que habrían tenido de dejar que Blake cumpliera sus sueños de la noche a la mañana se desvaneció.
Claro que lo hice, podía recordar cómo el rostro de la madre de Blake segundo a segundo se iba llenando de preocupación y cuando menos me lo espere la idea de que ella podía irse se habría ido por completo de los planes que ellos podrían llegar a tener.
Y no negaré que eso… En realidad me tranquilizó.
—Sí, pero me llevo bien con ellos—, admití—. Además, se la razón por la cuál ellos comenzaron a actuar así.
—¿Qué dices? —, Su voz se volvió un hilo, noté cómo miraba hacía el edificio del cuál habría salido—. ¿Por qué es que sabrías tú eso?
—Sabes tanto cómo yo que mis padres y los suyos siempre se han llevado—, le recordé, ella se limitó a chasquear su lengua—. Siempre estuve ahí, cerca, no por que quisiera espiarla por completo… Admito que lo que hice fue un acto cruel, despiadado e invasivo, pero cambie, ¿Qué acaso las personas no pueden tener segundas oportunidades?
Otro golpe, habría dado justo en el clavo, me habría dado cuenta de ello cuando sus guardias comenzaron a bajar un poco más, noté que miró hacía el cielo, quizá estaba dudando si el escucharme era una buena idea—o no—parecía que su cuerpo quería darle señales de advertencia, pero, su corazón le decía otra cosa.
Esa era la cosa con los corazones—el problema—este es débil en ocasiones, cuando se presenta la idea de una cosa terrible, cuando eres de aquellas personas de moral buena, comienzas a dudar y a pesar de que sabes que no deberías acceder, lo haces. Por el simple hecho de que parece ser la mejor idea.
—Lo que hiciste no fue una cosa de nada, Shawn—, me recordó a lo que suspiré, noté cómo ella buscaba con la mirada algo—. Sabes que no fue cosa de nada. Lo que hiciste pudo traer consecuencias que nadie podría borrar, ¿Lo sabes?
Claro que lo sabía, eran decisiones que habría tomado yo, claro que sabía hacía que rumbo podrían llegar, claro que sabía cuanto es que podrían afectar. Pero en ese momento no pensé en muchas cosas, en realidad, podría decir que pensé en absolutamente nada.
Sólo quería que Blake estuviera conmigo sin importar que, pero lejano a ello, sólo logre alejarla con cada uno de los segundos que pasaban de mí, no podía disculparme con ella, no podía hacer que las cosas regresaran a ser las mismas de antes, porque no había más que hacer, había metido las cuatro.
—Se que cometí muchos errores, más de los que quisiera admitir—, confesé pasados unos segundos—, son cosas que creo que terminan por marcar enteramente a las personas.
—Shawn…
—No negaré que se que no merezco otra oportunidad, porque no, no la merezco. Pero no quiero hacer esto por mí, ni siquiera tienes que decirle a Blake que lo he orquestado yo—, Expresé con tristeza, mirando cómo ella, con cada uno de los segundos que transcurrían parecía tener más y más compasión hacía mí—, Pero se, que esto no lo hago por mí, por primera vez es un acto que no hago con egoísmo, que no espero que cambie las cosas del modo en el que las crees… Sólo quiero que ella sea feliz, con quien sea… Pero que sea feliz.
—Necesito un tiempo, ¿Sí? —, tiró de su cabeza hacía atrás, mirando el cielo—. Necesito saber, si en realidad… esto es una buena idea.
—Se que no tienes razones para confiar en mí, pero… ¿Qué es lo que yo podría hacer mal? Respecto a ello, claro—, Aclaré mi garganta—. Lo único que necesito es saber cuando será la exposición y donde, haré lo que este en mis manos para ayudarles a sanar su relación.
Ella prometió que lo pensaría, que no podía darme esa información de manera tan repentina, y no después de todas las cosas temerosas y escalofriantes que habría estado haciendo en los últimos días, y a pesar de que sabía a que se refería, llegué a sentir molestia por ello, por el modo tan raro en el cual dudo de mí, cómo si creyera que en este mismo momento pudiera sacar un arma y disparar en su dirección, Alana habría visto demasiadas películas de acción o de suspenso cómo para creer que ese tipo de cosas en realidad podrían suceder en la vida real, lo pensé, más no se lo dije.
Lo que le dije fue, “Te daré tu tiempo para pensar”, con el tono de voz más compasivo en el cuál creía que habría escuchado jamás y suspiré con pesadez al pensar en las demás cosas que podrían llegar a suceder.
Apenas colgué note cómo en sus ojos nacían las dudas, rodé los ojos, ella podía ser el ser más tonto del mundo, ¿Cómo es que se atrevía a decir que portaba inteligencia? Creía que no era el caso, podría fingir que era todo lo inteligente que quisiera, pero en realidad, no tenía nada de ello, no lo era.
—Tonta.
Fue lo último que dije, para terminar por caminar hacia otra parte.
Siempre me pregunté, ¿Cuánto se es capaz de luchar por amor? Creo que eso era algo que Jackson no había pensado, en el que el amor no solo trataba de los actos dulces que haces, sino en la forma en la cuál puedes ser capaz de demostrar todo lo que sientes.
¿Qué es lo que puedes hacer por amor?
Cualquier persona puede mandar flores y escribir palabras bonitas, cualquier persona puede ir a escoger los chocolates más empalagosos del mundo, pero no cualquier persona tiene la capacidad de hacer actos que podrían cambiar toda su vida, con tal de demostrar el amor que sientes.
Ahí es donde nosotros diferíamos, porque no era algo que sintiera con pequeñez, sino, que sería capaz de hacer cualquier cosa por ella, cualquier cosa con tal de que ella supiera lo que yo sentía por ella.
Era ahí donde nosotros diferíamos.
BLAKE
Creo que las confusiones dentro de mí, terminaban con rapidez, apenas llegué a mi departamento me senté en la mitad de mi sala, no habría tenido relaciones con Jack, no quería que fuera la primera vez que nos dijéramos te amo y que las cosas escalaran a un nivel todavía más arriba.
Nunca habría tenido un encuentro así con Jackson y eso me colocaba de los nervios, me terminaba por sentir cómo aquellas quinceañeras que no sabían cómo reaccionar ante todas las cosas que iban por ahí sintiendo en el pecho.
Era extraña la forma en la cuál las cosas habrían parecido cambiar de un día para otro, no tenía la ciencia cierta del porque habría sucedido, pero lo habría hecho, cuando menos me lo habría esperado, todo habría cambiado.
Noté aquellos papeles que Emmanuel me habría dado, eran demasiados, ¿Era acaso el libro que habría dicho que escribiría? Me parecía irreal, es decir, nunca miraba a Francis escribir absolutamente nada, desde que lo conocí, un día, simplemente dijo, “Tengo un par de archivos que enviar”, y se encerró por largas horas en la habitación.
Tenía dudas.
Siempre tenía dudas.
Es cómo si él hubiera tenido el despertar más brillante de su carrera, recordaba la emoción con la cuál lo habría mencionado, con la cuál habría mencionado cada una de las cosas y no podía negar, que no hacía más que sentir más confusión dentro de mí, conforme pasaba el tiempo, conforme avanzaba todo.
Sólo sentía dudas.
Más y más dudas, conforme el tiempo iba pasando.
¿Cuándo es que habría comenzado?
¿Cómo es que todo esto se sentía del modo en el que lo hacía? No lo sabía, era cómo si la vida misma se hubiera encargado de hacerme sentir confundida.
Me levanté para ir hacía la cocina, creo que lo mejor que podría hacer era hacerme un café, porque de seguir aquí seguiría mirando aquellas hojas con el deseo de leer cada una de sus páginas, no quería husmear en la vida de las personas, ¡Menos de mis amigos! Pero las dudas… ¡Dios! Esas dudas me iban a terminar por volver loca, si no es que lo habría hecho ya.
Con un poco de cansancio arrastré mis pies por el piso, notando que estaba sola, miré cada rincón de la casa, no había cámaras, no había nada, estaría sola un rato y dudaba que alguien fuera capaz de notar que yo leí… Pequeños fragmentos del borrador que Francis tenía a la mitad de mi salón.
No habría encontrado las llaves que él mencionó, y él lo sabía, por lo cual… No habría problema, si se quedaba aquí, supongo. Y no habría problema si leía una página, o dos, ¿No?
A final de las cuentas, yo no se lo diría a nadie.
Y dudaba que las paredes que me rodeaban fueran las delatoras al secreto.
Así que… Decidí por leer, terminé de hacerme el café, para caminar en dirección de la mesa de nuevo, tomé aquellos papeles, y miré el título.
“Rayo y Trueno”.
Mis cejas se fruncieron ligeramente, noté cómo mi corazón se aceleró, así nos decíamos en una vida pasada Shawn y yo, sonreí con melancolía, pero me sentí abrumada, ¿Habría sido que habría tomado fragmentos de mis dolores para escribir un libro? Eso… No me molesto, no del todo, no hasta saber que cachitos podría haber escrito.
Es decir, al final de cuentas si llegaba a escribir sobre un deseo, posiblemente para las personas que nos rodean, podría tratarse de meras coincidencias, ¿No es así? Nada podría asegurar, que cada una de las cosas que pasaran con dicho título se tratara de mí.
Pensé…
Pensé que quizá era de lo que Emmanuel quería advertirme, escuché un par de risas en el pasillo, junto con el sonido de unas llaves, deje los papeles en la mesa con pesar, para mirar hacía mi celular, mirando videos a los cuales si quiera estaba prestando la suficiente atención, supongo que no podría haber leído todo de igual modo… ¿Sería espiar?
Ahí noté que Alana y Francis volvieron un día antes, después de decirle que no podría meter los papeles dentro de su departamento, era acaso que para él… ¿Esto era tan importante?
La puerta se abrió dejando ver a Alana, quien sostenía un café y tenía una enorme sonrisa, de oreja a oreja.
—¡Te extrañe! —, Gritó emocionada dejando el vaso en las manos de Francis—. Qué te has perdido de muchas cosas.
Sí, seguramente.
Le di una sonrisa un tanto nerviosa, para levantarme y abrazarla, claro que le habría extrañado, más por el hecho de que quedarme sola los últimos días habría parecido un completo caos, me sentía insegura y sentía que en cualquier momento podría salir un monstruo por debajo de la cama.
—No deberían de haber tardado tanto—. Reí, apenas me separé de ella—. Pero… ¿Por qué volvieron antes?
—Porque te extrañamos, tonta—. Dijo rodando los ojos Francis, buscando con la mirada—. Ah, mira. Si me trajiste lo que te pedí, que bella.
—Hice muchas cosas que me pidieron—, le dije con tono burlón, caminando hacía donde se encontraba mi taza—.Cómo parece estar en esa lista, el hecho de tener una cita con el vecino.
Si, seguramente ella habría orquestado todo desde antes de que nos viniéramos, si habría hecho lo posible porque todos estuviéramos en el mismo edificio no me detendría a dudar de que posiblemente ella habría hecho cualquier cosa.
—Hablando de eso, ¿Cómo te fue en tu cita con él?
Pensé en decirles, pero mis ojos pasaron a Francis con un poco de duda, no quería desconfiar de él, de verdad que no, pero al final del día, no lo conocía—en lo más mínimo—y sabía que podía existir la posibilidad de que, quizá el hiciera esto para poder conseguir un libro, tener una historia diferente.
No lo sé.
Sentía que estaba siendo demasiado injusta, ellos habrían demostrado que, por encima de todas las cosas eran mis amigos, ¿Eso me hacía mala amiga a mí? No lo sabía del todo, no tenía una respuesta certera de lo que habría pasado.
De lo que eran ellos del todo, no los conocía completamente.
—¿Sucede algo Blake?
—Nada—. Sonreí vagamente, escondiendo mi rostro detrás de la taza de café—. No sucede nada.
Y a pesar de que de mis labios salió con seguridad, no lo tenía claro, ¿Sucedía algo? Quizá era que estaba siendo demasiado injusta, pero… Las dudas dentro de mí ahí estaban, con demasiada fuerza, con más de la que quisiera admitir, quizá habría sido demasiado que procesar, pero… Por alguna razón, no sentía remordimiento ante ello.
¿Quiénes eran ellos en realidad?
SHAWN
Sabía cómo es que podía ir llegando a cada uno de los rincones de los sentimientos y emociones de Blake, habría estado espiando en su dirección por años, sabía cómo es que funcionaba su vida, su forma de ser, sabía cómo funcionaba absolutamente todo dentro de ella. Porque me habría dejado conocerla.
Sin darse cuenta…
Conforme a ello, las cosas si fueron escalando de nivel, comenzaba a tener dudas conforme a que era ella.
Supongo que el tiempo avanza.
—Así que, ¿Por qué debería de darte el trabajo? —, Preguntó la chica—. Me dijo el jefe que podría tomar una decisión yo, que podría depender de mí. Convenceme.
Rodé los ojos. ¿Por qué debería de convencerla? Estaba siendo demasiado tonta.
—¿No hay alguien que pueda hacerme una entrevista real? —, miré hacía atrás de ella—. Qué pueda en realidad realizarme una entrevista.
—¿Y que crees que estoy haciendo yo?
Me sonaba a chantaje, o dios sabe que, ¿Compra? Un modo de que le dijera que yo debía de ser el que ella contratará, con un motivo bastante bueno quizá. No lo sé.
—Mira… Shawn. Se que tienes los estudios y tuviste un trabajo buenísimo en tu… Vaya, vienes de muy lejos, ¿Qué haces aquí?
—¿Buscar empleo? —, Rodé los ojos.
—Dios, que pesado—, expresó en tono bajo—. Creo que en realidad, podrías no ser contratado, eres un pesado.
—Sí, no me has preguntado nada, ni de mis estudios, ni de mi antiguo empleo, sólo diciendo cosas increíblemente tontas sobre las cosas que no tienen que ver con el empleo.
—Estamos cortos de personal y hay un evento que tenemos que cubrir en unos días, así que estarás contratado. Sólo que la chica es un tanto… Especial.
Especial, si lo sabía. Habría escuchado de que se trataba y esa era la razón por la cuál habría venido aquí justamente ahora.
—bien.
—Empiezas mañana.
Asentí.
Creo que hay cosas que no sabemos como llevarlas a cabo, una más que otras, cosas que nos hacen comenzar a preguntarnos si en realidad el modo en el que hemos actuado a sido el correcto, no sabía cuando fue que muchas de las cosas que habría comenzado a sentir empezaron, ni ahora ni hace tiempo.
Sólo sabía que cuando pensaba en Blake, pensaba en cada una de las facciones que ella tenía, de inicio a fin, conocía cada parte de su cuerpo, conocía cada parte de su alma, sabía quien era Blake de pies a cabeza—nadie lo haría mejor que yo—y ahora, conforme iba pasando el tiempo, iba pensando un poco más
Conocía la historia de la cuál Nicole me reclamó, una historia de siglos atrás, cómo si yo fuera capaz de entenderle o si fuera una infidelidad, cuando claramente, no era yo el de esa historia.
Pero si encendió algo dentro de mí.
Un mar de dudas.
Un mar de decisiones que al tomarlas, sabía que todo podría mejorar, para bien.
Qué las cosas dejarían de tener aquellas tonalidades de gris.
Todo habría terminado.
—Nos veremos mañana entonces.
BLAKE
Cuando más pensaba, sentía que la vida me causaba más intrigas que soluciones, pensé en la reacción de alivio que se denoto en la cara de Francis, pensé en cómo sus ojos miraron hacía los míos intentando descifrar cualquier cosa—por más pequeña que fuera—pero pareció no encontrar nada. Noté cómo en su mirada habría un mar de preguntas, pero ninguno de los dos, dijo nada.
Ahí comencé a dudar de que Alana supiera algo de ese libro, puesto que ella parecía no venir con si quiera un solo gramo de culpa, si no, que venía feliz, cómo si de verdad la única razón por la cuál habrían llegado antes, fuera porque de verdad me extrañaba.
Después me di cuenta de lo mal que se denotaba, que en lugar de recibirle con los brazos abiertos, habría dudado de ellos, sabía que no lo habría hecho con las peores intenciones, pero dentro de mí, si se encontraban las dudas.
—¿Puedo pasar? —, Preguntó Alana.
Sonreí divertida. ¿No era divertido que preguntará? Cuando ya se encontraba adentro.
—Pasa.
Ella se acostó junto a mí, ambas mirábamos el techo, yo no me sentía capaz de decir nada, para ser sincera, sólo sentía las dudas dentro de mí pecho, y con cada segundo que pasaba, sólo dudaba más y más.
¿No es acaso que siempre supe lo que sentía? ¿Qué tenía el poder de ver quien podría traicionarme? Quizá sólo habría tenido la suerte de saber, cuando las personas eran malas, pero no… No siempre.
—¿Por qué estás tan seria desde que llegamos? —, Preguntó mirándome de reojo, mientras que noté su cabello, habría pintado mechones rosas—. Creí que te emocionaría el hecho de que llegaramos, con aquello que temes estar sola.
—Sí me alegré que llegaran. Y por cierto, se te mira lindo tu cabello—, Le sonreí.
Era solo que… De verdad no podía parar de pensar, por mucho que lo deseaba las dudas seguían creciendo dentro de mi cuerpo con brutalidad, sentía que en cualquier segundo, perdería el uso de la razón.
—¿Por qué estás así entonces?
—Porque… No lo entiendo, de verdad lo estoy pensando y hay cosas que no entiendo, nada personal—, encogí mis hombros, ella buscó mi mano y la tomó, sus dedos se entrelazaron con los míos—. Te quiero
—Yo a ti, preciosa—, Se quedó callada por unos segundos y descanso su mano sobre mi vientre, sin soltarnos—. Preciosa… Estoy confundida.
—¿Sobre qué?
Ella no lo dijo de manera inmediata, se quedó en silencio por unos segundos, pero después de todo se terminó por girar hacía mí.
—¿Cómo es que crees que es el amor?
Me quedé callada por unos segundos, noté cómo ella en realidad esperaba una respuesta, intenté recordar los días que pasamos juntas en el pueblo, parecía compartir miradas coquetas con la amiga de Nicole, pero la química que parecía sentir con Francis…
Era eso, ¿No?
—¿Qué? —, Le dije girándome hacía ella—. ¿Quieres mi definición de amor?
Ella asintió, con un ligero puchero, no pude evitar sonreír divertida, debía de estar loca si la pregunta de verdad me la estaba haciendo a mí, ¿Qué creía que yo sabía del amor? Si quiera hace unos días podía sentirme capaz de aceptar lo que sentía por Jackson.
—No lo sé. Creo que es aquello que sientes en el pecho, no tiene explicación, sólo lo sientes.
—¿Tu sientes amor?
—Todo el tiempo, por ti por ejemplo—, Le dije mirándole con curiosidad—, Eres mi mejor amiga, te amo desde hace tanto tiempo.
—¿Y sobre las personas?
—No se de las personas—, Chasquee la lengua—. No se quien deba de estar con quién. Lo único que se, es que un día despiertas y sabes que te has enamorado, no tiene explicación, ni tampoco sentido, sólo lo sientes.
—¿Cómo es que sabrías que se trata de la persona correcta?
—Es que esa es la cosa, no lo sabes—, Le dije con una sonrisa—. Sólo sientes y sientes tanto, y cuando menos te das cuenta, te has enamorado.
—¿Es lo que tu sientes ahora?
Si, era lo que yo sentía ahora, era lo que yo sentía por Jackson, sin darme cuenta me habría enamorado, y no parecía tener una explicación, ni el más mínimo sentido, sólo estaba ahí, aquel sentimiento dentro de mi pecho, sin querer irse, sin querer soltarme, sólo un día, comencé a sentir todas estas cosas.
—¿Se lo has dicho?
—Sí—, Le sonreí—. Creo que yo pase toda mi vida creyendo que esas eran tonterías, que creía que el amor era de lo más caótico y tonto que alguien podía sentir, pero después, cuando lo sentí… Me di cuenta que no quería volver a sentirlo por nadie más, sólo por él.
—Eso es…
—Cursi, y tonto—, Reí—, Pero no me importa. Porque de verdad, siento, y esta bien, es de las cosas más bonitas que me han pasado, y se… Que no podría cambiarlo por nada, ni por nadie.
—Eso es lindo.
—¿Estás enamorada de Francis?
Ella se quedó callada y su mirada se desplazó hacía el otro lado de la habitación, ahí recaí en lo que pasaba, un poco más.
—Es que no lo sé—, confesó pasados unos segundos—. Se que lo quiero, se que somos amigos… Y se que es una persona muy importante para mí.
—¿Pero…?
—Pero no se que es lo que siento por él, no se cuando comenzó, ni por que empezó a tener una magnitud tan diferente a lo que habría tenido alguna vez, es raro.
—¿Por qué?
—Porque se que me gustan las chicas, o eso creo, porque… A veces me gusta él, a veces me gusta una chica…
—Sabes… Creo que te estás complicando la cabeza—, Me giré en su dirección—. ¿Qué es lo que quieres? ¿Un título? Es decir, sobre tu orientación.
—No sé… No creo que trate de que sea un título, sino del, ¿Por qué lo siento así?
—Lo que yo quiero saber es… ¿Por qué te estás complicando tanto? —, Reí—. Sólo sientes amor, ¿Qué más da si es para un chico o una chica? Lo sientes y ya.
—Pero… ¿Si esta bien?
—¿Por qué no lo estaría? —, intenté animarla—. Si es amor, ¿Por qué debería de estar mal?
Era amor, así de simple. Así de fácil.
Amor era amor, ¿Qué más daba quien lo sintiera o cómo lo sintiera? Dudaba que el carcomerse la cabeza del modo en el cuál lo estaba haciendo la llevará a alguna parte. Ers simple al final del día.
Amor.
¿Cuándo comenzó a ser así? A temerse de lo que podría sonar complicado, quizá ni siquiera lo fue alguna vez, el amor no era complicado, sólo lo sentías y ya, la única preocupación que debía sentir después de ello era... Si en realidad lo podíamos cuidar, o no..
Creo que ahí se demostraba si lo que en realidad sentías era amor, o una simple obsesión.
Porque amar... Es cuidar.
Es sanar.
Y es soltar, cuando sabes que lo que haces, duele, lastima.
El amor es simple.