Cuando las cosas comienzan a salir mal, necesitas un plan, pero… ¿Qué se supone que debes de hacer cuando las cosas comienzan a salir mal? Las cosas comienzan a ser como las piezas de un domino, perfectamente acomodadas y una… Comienza a tirar otra, tras otra, tras otra.
Hasta terminar en un perfecto caos.
SHAWN
Aquel sonido, aquella canción resonando por mi cabeza una y otra vez, cómo si supiera con exactitud cuando comenzó y cuando finalizó, sabía perfectamente que se trataba de un inicio, pero no podría decir con claridad si de ellos, o sí era mí final.
Miré hacía todas las fotografías que se encontraban en las paredes, la sonrisa de dicha obra maestra, habría caminado cerca de ella, le habría seguido cada uno de sus pasos, habría creado la historia más bonita de amor entre nuestras manos y era hora de hacerla comenzar, cómo aquellas bombas detonaban.
Y esta era la bomba mayor…
La música paro, cuando ella entro desconectando la música.
—Eres un enfermo—, me acuso, con el cable de aquel reproductor en mano, y sus cejas fruncidas—. ¿Cuánto?
Rodé los ojos con un poco de desdén, para suspirar sentándome de nuevo en aquella silla vieja, gastada.
—¿Cuánto qué?
—¿Sabes quien salvo a tus padres de vivir en la puta calle? —, preguntó jugando con aquel cable, podría ver sus ojos llenos de cólera, estaba furiosa, conmigo—, ¿Sabes?
—Seguro que te encantaría llenarte la boca diciendo que fuiste tú—, Expresé, tirando un poco de aire de mis labios, rebuscando con la palma de mi mano dando con aquella cajetilla—, Anda, te escucho.
—No he sido yo, ni ha sido Blake, por si tenías la duda. Seguro ya habría afectado su cartera con lo que te dio a ti esperanzada en ayudar a tus padres—, Expresó con asco—, ¿Qué has hecho con ese dinero?
—Ella pago un servicio a MÍ—, le recordé—. Mis padres han tenido toda la vida para trabajar por ello, no lo hicieron.
—¿Te das cuenta cómo hablas? Das miedo—, Expresó soltando el cable—. Si quiera los alacranes son tan crueles con sus crías.
—No son “mis crías”.
—Cómo si lo fueran, te han dado todo, desde niño.
—Es su obligación.
—Pues quien salvo de la calle a tus padres, fueron Jackson y Alana, haciendo una recolección, parece que todo el pueblo les tiene más cariño a tus padres que si quiera tú—, Rodó los ojos—. ¿Qué haces acá? ¿Buscas un modo más de hacerle daño a Blake?
—No seas ridícula, por dios—, expresé para rodar los ojos—. No tiene nada que ver con ello.
—¿Entonces? Qué es lo que haces aquí—, Reprochó con los ojos en blanco—. Porque dudo que sea para tener una sana convivencia—, Fingió dulzura.
—Madura.
—Si viera esta habitación te repudia, y espero lo haga.
Plan b.
Siempre debemos de tener un plan b cuando las cosas salen mal, la cosa es que esos planes son mucho más difíciles de elaborar que el plan a.
Porque aquel plan es cuando las cosas comienzan a salir mal, aquello que utilizas cuando todo lo que has tenido comienza a ser un desastre completo, y necesitas algo que tomar para salir a flote, y tomas lo primero que miras.
BLAKE
—¿No has hablado con Alana?—, Preguntó Nicole, dejando un par de papeles en mi centro de mesa—. Es tu correspondencia.
—No mucho, dice que esta ocupada con un par de cosas, aunque no me dice cuáles—, Expresé. Tomé una de las cartas—. Dice que esta ocupada con un par de cosas, quizá le pegó duro el amor.
—No quería herirla.
—Lo hecho, hecho esta, no podemos regresar el tiempo Nicole—, Releí los papeles—, Sólo un día te va a perdonar, no te preocupes.
—Es que... No lo entiendes, ¿No notas que algo va mal?
Quizá sí, no lo sé. Habría estado huyendo de mí, la veía decaída, le preguntaba a Francis y dijo que estaba ocupada arreglando un par de cosas, aunque con claridad tampoco sabía a que se refería con claridad.
Hable con él en la mañana, de hecho, dijo que le preguntaría, pero no tenía respuestas exitosas, parecía que obtenía cada vez más problemas con lo mismo, dudaba de ello, habría pensado en espiar su habitación, pero no sabía si se terminaría por molestar.
—Sí, posiblemente, pero si ella no quiere decirlo, no puedo obligarle—, Expresé a lo que ella rodó los ojos—. ¿Qué?
—Se supone que son amigas, tu deberías de saber que es lo que sucede con su vida, ¿Por qué pareces tan despreocupada por lo que pasa con ella?
—No lo estoy, es sólo que se que ella no quiere hablarlo por el momento, así que... Le estoy dando su espacio, cosa que quizá ella apreciaría por parte de ustedes, ¿No lo crees?
—Creo que deberías de ver un poco más hacía ella, porque... Parece que es algo malo—, Me reprocho.
—Ella hablará cuando quiera hacerlo.
Claro que me preocupaba por ella, pero sabía que las personas en ocasiones necesitabamos espacio para poder asimilar las cosas, sabía que habría tenido problemas con Francis, pero... Los terminarían por solucionar, sabía que ellos eran unidos, no creía que una cosa pequeña fuera lo que terminará por fracturar su amistad, al final del día... ¿No es acaso que la vida siempre ponía las cosas en el lugar adecuado?
Siempre habría tenido la creencia de la palabra "Kismet", sabía que el destino siempre habría tenido el don de colocar las cosas en el lugar correcto.
—Siento que un día te vas a arrepentir de no ponerle el intéres suficiente a Alana.
—Ella si me interesa.
—¿Sabes acaso lo que le esta sucediendo?
—¿Tu sí?—, le pregunté a lo que ella negó—. Deja que respiré.
Ella rodó los ojos, no convencida de lo que le habría dicho, no estaba convencida de lo que salía de mis labios, no habría algo que pudiera convencerle que saliera de mí.
ALANA
Claro que la vida eran más matices, necesitas observar los colores que se encuentran en tu entorno, cuando comienzas a indagar un poco en ellos, comienzas a tener las dudas.
Me recosté en el piso, mientras que la droga hacía efecto en mi cuerpo, habría inyectado heroína, Francis se recostó en mi costado.
¿Cómo me introduje en este mundo? Fue el, quien me animo a probar dicho producto, luego otro, no diría que era adicta… Pero tenía cierta preferencia por hacerlo, más cuando las cosas comenzaban a salirme mal.
—¿Está todo en orden? —, Preguntó Francis, acariciando mi mejilla—. Pareces…
—Nada, disfruto—, Expresé—, Sólo hacemos esta mierda una vez más.
—Dios…
No sabía con claridad si es que me molestaba que, quizá… Sólo era que yo ya estaba enojada con la vida.
—¿Qué pasa?
No pasaba nada, me giré lentamente para sonreírle, si podría joder mi corazón, lo haría, pero… Tomaría el control, no dejaría que la bala me impacte con tanta fuerza cómo lo habría hecho con ellos.
—¿Está todo en orden Alana?
Asentí, mirando el techo, podía sentir la calma, era lo que necesitaba, calma, y él inconscientemente me la estaba brindando, estaba bien con ello, estaría bien con todo. Suspiré para cerrar los ojos.
Y lo pensaba por mucho tiempo, en mis recuerdos escarbando, en cada uno de ellos sentía las ideas crecientes en mi pecho de una manera irracional al punto de sentir mi corazón por salirse de mi pecho.
—¿Qué dices?
—Estás perdida.
—No, dudo que lo éste—, Resople mirando hacía la nada.
No sabía que sentía no sabía que era lo que pasaba por mi mente con claridad, quizá las ideas comenzaban a amontonarse en mi de un modo tan irracional que posiblemente perdería el uso de la cordura.
—¿Por qué estás tan callada?
—Estoy cansada.
Se inclino hacía mí, sus labios chocaron con los míos, le seguí el beso sin embargo, mi mente no se encontraba con él, quizá hacía horas que no podía pensar con tal claridad, sólo pensaba en eso, en todo.
***
—Aquí estás—, le miré, para regresar al vaso de alcohol—, ¿Dónde habrías estado?
—Perdida en la nada—, Chasquee la lengua sin ánimos—, ¿No lo habrías notado?
—No por el momento. ¿Sigues molesta conmigo? —, preguntó Nicole—, De verdad… No quería lastimarte.
—¿Por estar con Francis? Lo estuve analizando—, Pase mi mano por mi frente, sintiendo un ligero ardor—. Nada podría herirme.
—No lo creo, porque estoy notando que te estás cayendo en picada.
No lo creería, quería creer tantas cosas y ninguna podría tener sentido con tal claridad, quizá las cosas habrían sido diferentes.
—Sabes, creía que eras buena mintiendo, pero me equivoque—, añadió pasados unos segundos—. Por el momento, no mientes bien.
—¿Has venido a juzgarme?
Ella pidió una cerveza, rodé los ojos, si habría venido al bar era porque no quería tener conversaciones con nadie, de querer hablar me quedaba en casa con Blake y sus interrogatorios por el como me encontraba y si las cosas me estaban saliendo mejor, bla, bla, bla.
—No, he venido porque hay un par de cosas que me comen la cabeza—, Tomó la cerveza y agradeció al mesero—, Cómo por ejemplo, en que… En que Shawn esta aquí, en España.
Lo sabía, habría sabido que habría cambiado la fotografía que se encontraba en el dije de Blake, cosa que me parecía de lo más enferma del mundo, pero… ¿Quién podría estar ayudando? Dudaba que el llegará a nuestra casa por cuenta propia.
Aunque…
—Sí, lo sé.
—Sí, pero esta demasiado obsesionado con Blake—, me dijo a lo que chasquee la lengua.
No debería de decirlo en voz alta, pero… Me sentía abrumada por el tema de Blake, dios la amaba por sobre todas las cosas, habría dejado todo lo que se encontraba aquí el último mes con las únicas intenciones de poder ayudarle en la laguna mental, en todo lo que habría estado sucediendo estos últimas semanas, habría estado ahí para ella, porque la apoyaba, porque la quería.
Pero si llegaba al segundo punto, me dolía la cabeza, me generaba demasiado ruido.
Estaba pasando ya demasiadas cosas yo, y por mucho que la quería ayudar, también quería poder resolver mis cosas, no lo estaba haciendo, estaba aplazando cada cosa que sucedía intentando poder ayudarle a ella, pero no la podía ayudar y tampoco estaba solucionando mis cosas.
Me frustraba que Blake no podía hacer lo mismo por mí.
Es decir, siempre habría hecho las cosas con ella sin esperar algo a cambio, pero con todo lo que sucedía, con las cosas que pasaban por mi cabeza, esperaba que ella pudiera hacer algo por mí.
Pero, quizá era porque no era su Alana, no estaba en el mismo mundo de un modo por decir, quizá a mi no me quería cómo es que llego a querer a la que, si era su amiga, quizá yo solo era una usurpadora para su vida.
Pero…
No lo fue para mí.
Para mí desde el día uno ella fue mi Blake, mi amiga, a pesar de que parecía que no tenía ni un solo recuerdo conmigo, ella era mi chica, ella era mi todo.
Y en el momento en el que ella me desplazaba, cómo si no fuera nada para ella…
Me dolía.
Quería a Blake, pero quería que por un momento cada uno de los problemas que es que estaban en su cabeza, se frenaran, porque quería un minuto para mí.
Pero nunca lo tenía, no tenía si quiera un solo segundo para mí.
Eso dolía.
—Deberías de llamar a Blake.
Eso lo dije sin pensar, lo dije en el modo en el que paso salió de mis labios, cómo lo pensé.
—¿Qué dices?
—Si crees que Blake esta corriendo riesgos, ¿Por qué no le llamas? —, le recordé—, Quizá así ella pudiera tomar un poco de consciencia, no se… Hacer algo.
—¿Te encuentras bien?
Claro que no me encontraba bien, me dolía de todo corazón absolutamente todo. Pase mi mano por mi rostro, frustrada, no quería ser grosera, no quería hacer las heridas más grandes, ni la ella ni la mía.
—Si, estoy bien… Nicole, quiero pasar el tiempo con mi mente.
Yo y mi mente.
En mi mente solían cruzar muchas cosas, y esta parecía hacerme más heridas que nunca, mi cabeza era cruel conmigo misma y por mucho que habría deseado que las cosas fueran diferentes, no podía.
Mi mente habría sido cruel.
Y ni todos los estupefacientes podían hacer algo por ayudarme, eso dolía.
—Pero a veces, la mente es traicionera, ¿No lo habías pensado? —, me recordó—, podrías hablar con alguien, en lugar de dejar que todo ocurra como una inundación y ya no puedas salir.
—No necesito que me digas que es lo que tengo que hacer.
—Eres débil.
—¡Dios! ¡¿Puedes dejar de decir que es debilidad!?
Ella rodó los ojos, para mirar hacía su celular.
Sabía que habría estado haciendo las cosas mal, pero… No lo decía en voz alta, las cosas eran distintas. Es decir, no decía lo que habría pasado, y todos se centraban en lo que era el sufrimiento de Blake, pero… ¿Y el mío?
Ella no era la amiga con la cuál habría crecido y con la cual habría salido de aquel pueblo, ni siquiera era con quien me mude, habríamos vivido tanto tiempo juntas, y ahora… ¿Quién era ella?
Mi amiga, se preocupaba por mí.
Ella… No sabía si lo era. Si lo hacía.
—Sabes, comienzo a pensar, que si pudieras hacerlo, le cerrarías a la puerta los problemas—, Rodó los ojos con desdén, le miré enfadada—, Por algo tu y Blake son amigas.
—¿Vienes a darme clases de amistad? Que podría ver My Little Pony, de ahí podría sacar todas las cosas que necesite de amistad, con canciones.
—Sí. Ajá.
—Ser Starlight.
Me gustaban los villanos, ella lo habría sido.
—Te pega el personaje, haces todo esto por una persona, por un momento—, me dijo a lo que fruncí las cejas confundida—, ¿Por qué no lo admites?
—Porque no somos amigas tu y yo, no tengo nada que decirte.
—Somos amigas—, Me recordó, rodé los ojos frustrada—, Cometí errores, sí, pero no soy perfecta.
—¡Qué me da lo mismo! —, Le dije levantándome—, Qué puedes acostarte con quien te salga del corazón, me da exactamente lo mismo.
—Sientate—, Me dijo, tomándome del hombro—. Primero que nada, ¿Qué es lo que te pasa? Lo solucionamos juntos.
—Aquí estás—, Expresó Jackson tomándome de los hombros, solté el aire de mis pulmones en un quejido—. ¿Qué pasa?
—Que quiero soledad. ¡Qué no tengo nada! —, Les grité levantándome—. ¡Que el mundo me cae encima y necesito pensar! Siempre soluciono mis problemas sola, y lo seguiré haciendo, ¿Lo han entendido?
—Alana…
—Que me agraden o no, estoy bien, y lo resuelvo sola, ¿Lo entienden?
—Están en polos opuestos, Blake prefiere no sentir y tu te desvives por amor, ese es tu problema.
—¡Qué no es el amor!
—Estás arruinando tu vida por tonterías.
—¡Qué tengo el jodido cáncer! ¿Bien? —, Les grité a los dos—, ¿Están felices?
Ambos se quedaron quietos, boquiabiertos ante lo que habría salido de mis labios, ahí lo medite, reaccioné a lo que salió de mis labios.
Me habría enterado apenas llegamos…
Y todo se juntó, cómo una bola de nieve.
—¿Qué dices? —, preguntó Jackson… Sus manos acunaron mi rostro—. Estás jugando…
Negué, mirando a ambos. Mis ojos se llenaron de lágrimas… Ahí fue cuando las cosas parecieron hacerse más espesas. Y lo habría dicho alguna vez, la marea un día sube, y los barcos comienzan a hundirse, uno a uno…
Hasta que al final lo demás comienza a hacerse peor... Miré a ambos, quizá no era el momento, no quería decirle a nadie, no habría investigado más, sólo podía escuchar al doctor decir aquello, mientras cada una de mis defensas iban bajando poco a poco, hasta terminar en la nada.
El dolor habría pesado.
Recordaba como parecía que mi mundo terminó, por ello mismo cuando llegué al departamento, y vi a Nicole, todo se vino abajo.
Porque sabía, que al final del día, el corazón sí podía romperse, y pensé en un futuro y me di cuenta, que yo no estaría en la vida de Francis, lo estaría Nicole...
Gracioso, Francis me pedía tiempo y ahora, no sabía en cuánto tiempo podría ser el que yo tendría.
Tiempo, la gente habla de tiempo, seguro de tenerlo.
—¿Blake lo sabe?
—No le pueden decir a nadie…