Capítulo 6: La boda de mi amiga
KIARA CRAFT
Vaya festival.
Apenas llegué a mi casa fui a ducharme por una hora entera, intentando quitarme el sudor, la tierra y el olor que dejó Eros en mí. Volver a mi rutina me relajaba, vine con muchísima más energía que antes, así que solo me limité a jugar con mi perrito Lilo y me puse a escribir algo en la computadora.
En línea general no fue tan malo el festival, de hecho, me gustó, fue algo diferente y sentía que había dejado ir una buena parte de mí pasado, ahora podía avanzar un poco, y eso sería escribiendo un nuevo libro, de esa forma avanzaría mejor.
Claro que eso del dj precoz tendría que modificarlo, a nadie le gustaba un protagonista sexy que no fuera un dios del sexo, eso era muy patético, menos mal que me escabullí cuando lo vi dormir y me fui a mi carpa, no quería esa conversación incomoda donde tendríamos que despedirnos, simplemente pasó, lo disfrutamos y listo.
Pasado pisado, a avanzar.
Mi teléfono celular comenzó a sonar mientras estaba frente al escritorio de mi computadora descargándome en el teclado con mi nueva historia y atendí con una sonrisa.
Era Gabriela, una de las productoras del programa donde estaba trabajando, éramos muy buenas amigas, siempre tenía buena energía y era una buena persona, me hacía recordar a mi amiga Lana; la que se fuera a Italia, ahora tenía 2 hijos; Ethan y Damián que le consumían todo el tiempo, además de otras responsabilidades, seguíamos siendo amigas, pero de esas que se hablaban de vez en cuando.
Obviamente ya nada era lo mismo, la distancia siempre cambiaba las cosas.
—Hellow —dije al atender.
—¡Amiga! —gritó—, sabes que el camión de invitaciones nunca salió, así que te envié la invitación online.
Fruncí el ceño sin comprender.
—¿Invitación de qué? —murmuré.
—De mi boda —explicó como si fuera tonta—, ¿recuerdas que te dije que iba a casarme?
Ah, recordaba que su novio era algo así como un importante empresario, siempre hablaba de él, pero yo no lo conocía, creo que se llamaba Pedro o algo así.
En realidad, me alegraba por ella, que mi matrimonio no funcionara no quería decir que no creyera en el amor, existía… pero ya no para mí.
Del amor me volví atea.
—Sí, sí —dije soltando una ligera risa emocionada por ella—, vale, ¿era mañana no?
—Sí —casi la percibí sonreír desde el otro lado de la línea—, espero verte ahí.
—Claro que sí —dije—, gracias.
Realmente estaba de buen humor para ir a bodas, me alegraba ver a otra gente viviendo sus propias historias de amor.
—Te quiero. —dijo.
—Igual. —contesté y colgué.
Solté un suspiro agachándome para acariciar el pelaje de Lilo, estaba de buen humor y esperaba que permaneciera así. Me levanté y fui a mi closet para cambiarme a algo presentable para salir, debía ir a la peluquería para arreglarme el cabello y las uñas para la boda de mañana.
Ahora comprendía que era mi mejor momento, tenia treinta, y llegaría a esa boda siendo soltera, hermosa y empoderada.