Llevo encerrada en mi celda sin ver la luz del sol por unos días, mis recuerdos están en mi cabeza y en mi corazón, la rata de Alexander no me ha vuelto a sacar de mi celda, no desde que le dije que mato al hijo incorrecto, no ha destruido lo que me queda de Sander la niña que tiene sus poderes si lo hubiera hecho me lo restregaría en la cara a cada momento. Miranda y Christopher me han visitado un par de veces desde que la vez que me trajeron comida Miranda me ha traído ropa limpia las veces que ha venido a mí y a Nicolás, descubrimos que Asur está viva pero está peor que nosotros ella está afuera amarrada como un perro, Miranda es la que le lleva de comer y limpia con trapos húmedos, Nicolás estalla sé que si pudiera hacer añicos el lugar lo haría para salvar a Asur y a su hijo Jon que está encerrado en su habitación, mi niña está bien Julieth la tiene con ella no la deja un momento sola bueno eso es lo que me han dicho. Christopher me dice que Julieth le dice a Sharon que ella es su mamá y que mi niña se niega a decirle mamá. Estoy concentrada en mis recuerdos cuando escucho pasos acercándose al principio creo que es Christopher pero él no viene sin Miranda.
-Buenas noches mi reina-me doy la vuelta en la cama para darle la espalda- que grosera te portas Eliza.
-Vete de aquí-soy una Hija del Sol no me tengo que portar bien con la rata de Nórdico- grosera nada más con la rata que está afuera de mi celda.
-No estoy afuera- me giro para verlo sentado en la silla, no trae capa o corona solo una camisa sencilla negra y un pantalón sencillo del color de la camisa- he estado pensando en muchas cosas.
-¡Ah ya piensas!-muestra una sonrisa que deja ver sus perfectos dientes blancos.
-Eliza ¿qué tengo que hacer para que me perdones?
-Largarte de Caldera y devolverme mi corona- madre gracias por las lecciones.
-Eso no se va a poder Eliza.
-Entonces tampoco mi perdón.
-Venía a contarte una cosa- se pone de pie y se encamina a la cama- pero veo que estas de mal humor.
-No estoy de mal humor- se sienta al borde de la cama- ¿Qué me quieres decir?
-Sabias que Julieth es estéril- “una reina estéril no sirve” me voy a las palabras de Asur años atrás- no puede ser madre por eso no suelta a tu hija cree que puede hacer que le diga mamá, cuando nunca lo va a lograr.
-¿Y?- me mira y su cara dice mucho.
-A Caldera solo la puede gobernar un Hijo del Sol- eso ya no pasara mato a mi hijo- y como tu hijo ya murió no puedo poner a tu hija que no lo es en el trono- no me gusta a donde conducen sus palabras- así que en resumen tengo una reina estéril, una hija por conquista que no puede gobernar cuando yo muera…Para tener un Hijo del Sol, me tengo que meter en la cama de una Hija del Sol.
-Que lastima que no tengas una Hija del Sol- me mira con una sonrisa torcida en sus labios- no hay ninguna Hija del Sol, aparte de mí.
-¿Y quién crees que me lo va dar si no tú?- mi sonrisa se borra y la de él aumenta.
-Antes prefiero morir a que me pongas una mano encima.
-Por tu hija lo harás-con mi debilidad más grande me amenaza y amarra con ella- pero no te preocupes que hoy no será mañana empezaremos con nuestro primer intento.
Se levanta da una reverencia y se va de la celda cerrándola a su paso, ya no tengo lágrimas que derramar si tenía otros planes para mí los hará después de que le de lo que él quiere ahora de mí, el sentimiento queda en mi corazón de tristeza, ira y dolor tendré otro hijo pero este no será de Sander, ni será del amor que le tengo, pero la amare como ame a Cassian y como amo a Sharon. La puerta de mi reja suena de nuevo Kendall está de pie con un plato de comida, por el olor es pollo con verduras, lo devoro todo el agua sabe deliciosa en mi boca, una jarra de ella se pierde en mí estómago, el olor a rosas del jabón qué uso se está apagando. Me saca de la celda y me conduce por los pasillos a un baño donde me deja pero cierra la puerta con llave por fuera, mi jabón está aquí el agua está helada me recuerda a Sander, el frio de su cuerpo, el frio de sus labios, las caricias en la base de mi espalda, cierro los ojos para imaginarlo de nuevo sus ojos glaciales viendo los míos sus manos sujetando mi cintura, sus labios besando los míos, mi piel contra la suya. Al acabar de bañarme y cambiarme con otro vestido n***o, Kendall me conduce por las escaleras arriba y se para en mi cuarto.
-Entra- al entrar veo que todo está acomodado en su lugar la pila de libros de Sander está acomodada y ordenada, las sillas están acomodadas arreplegadas a la mesa.
-¿Por qué me trajiste aquí?- volteo a verla, pero solo baja la cabeza.
-Yo le pedí que te trajera- la voz de Atina es como un eco en mi cabeza-Kendall retirate.
-Pero…
-Mi influencia con mi hermano es grande y despedirte una meta para mí- sale de la habitación y es cuando Atina me abraza- te trata como basura- dice entre lágrimas- como puede tratarte así.
-Soy la reina que no lo quiso- suelta un poco para verme la cara.
-Me parece que no te dejaron despedirte de las cosas de Sander y de las de tu hijo.
-Gracias- la suelto y camino al armario de Sander sus cosas están intactas tal y como las dejo, decía que no me quedaban lágrimas pero me quedan muchas más por derramar- mi amor- paso una mano por sus prendas parece que todavía las trae puestas su frio está impregnado en ellas.
-¿Lo extrañas verdad?
-Sander era más que mi rey- descuelgo el traje que le regale en su cumpleaños el que quite esa misma noche- era mi mejor amigo, mi cómplice, mi amante y el mejor en demostrarme que yo era más que su reina o su amiga o que su esposa, lo amo.
-Nunca quise que esto pasara- como todos- Sander era como mi hermano, la idea de que este muerto me duele en el alma.
-Díselo a Alexander- hay algo en el suelo no es de las cosas de Sander es un paquete rojo con un listón blanco-¿Qué es esto?- al llevarlo a la mesa noto que no pesa, Atina está interesada en su contenido al abrilo hay una nota va dirigida para mí, al leerla me envuelve en ella y en el poder de sus palabras.
Eliza mi amor.
Feliz Cumpleaños, ya son siete años que estoy contigo, siete años en los que no me canso de verte sonreír, de ver tus ojos profundos como el mar, nunca me cansare de decirte que te amo y de demostrártelo todos los días ya sea con un beso o con un abrazo, de regalarte mis noches y de regalarte mi vida, porque eso eres para mí, mi vida. Amo tus defectos porque sin ellos no eres tú, amo a esos dos niños que llenan mis mañanas de alegría y que en ocasiones nos levantan temprano solo para sacarnos una sonrisa o en tu caso una carcajada, te amo Eliza y nada de lo que hagas lo cambiara. Espero que te guste el contenido de la caja.
Te amo. Sander.
Lágrimas nublan mi visión no por las palabras sino porque está carta la hubiera leído con él a mi lado con una enorme sonrisa en su cara el simple hecho de imaginarlo a mi lado con esa sonrisa me llena de dolor doblo la carta y me aproximo a ver el contenido, es un vestido al desdoblarlo del paquete veo que es dos colores blanco y rojo. Blanco como su nieve y cabello y rojo como mi flama y cabello, como nuestros hijos, fuego y hielo. La falda es roja al llegar a la cintura cambia a blanco pero no se nota tan exacto el cambio sino que los colores se mesclan.
-Está hermoso- la voz de Atina me saca de los recuerdos que me inundan.
-Esto era yo para Sander y él para mí-Atina me abraza, y no puedo más aguantar no derramar las lágrimas que me quedan-lo amo y siempre lo haré- me pone una mano en el cabello y deja que me desahogue pero todavía falta Cassian.
Regreso el vestido a la caja y la carta me la quedo, la meto en mi armario, Atina me traslada a la habitación de Cassian los guardias de Nórdico no dicen nada y no les conviene si voy con ella, al llegar a la puerta pienso en girar la perilla, Atina me pone una mano en el hombro diciéndome que estará bien, giro la perilla dejo que la puerta corra para dejarme ver la habitación que yo decore con mi pequeño. Está como él, la dejo acomodada todo en su lugar, su oso favorito en el centro de su cama, tendida con un edredón azul cielo, su caballo de madera junto a sus zapatos, las cortinas recogidas para que entre la luz del sol y la de la luna, camino a su cama recorro con una mano el mueble donde solía dibujar, al llegar a su cama me dejo caer de rodillas pongo mis brazos en ella y recargo mi cabeza en ellos mis lágrimas caen por mi rostro. Maldigo a todo el mundo en mi cabeza a mí misma por permitir que esto pasara pero nadie ve el futuro a largo plazo, las lágrimas me ahogan.
-Mi Cassian- murmuro sobre su cama- mi niño-escucho pasos que se acercan a mí pero no me importa sigo llorando- mi ángel, mi más grande amor- las pisadas se detienen a una considerable distancia- el mayor de mis tesoros- otras entran el cuarto- tu papá está contigo pero eso no me quita el dolor de tu ausencia.
-Mami- Sharon mi niña corre a mi lado levanto la vista para verla de pie junto a mí, la enredo en mis brazos y beso su cabello, su cara la cara de él-¿Dónde estabas mami?
-He estado ocupada mi amor-enreda sus brazos en mi cuello.
-Extraño a mi papi y a Cassy-empieza a llorar a desahogarse conmigo- quiero ver a mi hermanito.
-Yo también quiero ver a tu hermanito- mi voz se quiebra está vacía llena de dolor-¿y a tu papi? ¿No quieres ver a tu papi?
-Papi me dijo que no llorara- porque le diría eso Sander- que llorar no va con mi don pero lo extraño mucho-lloramos por su Sander por Cassian, mi niña se desahoga conmigo no presto atención que nos observan, levanto a mi niña y me siento en la cama de Cassian.
-Papi y Cassy están con el abuelo Marcus- mi papá, le tome un enorme cariño amor a mi padre.
-Algún día los veremos de nuevo, piensa que donde están nada los va lastimar.
-Yo no quiero a mi papi y Cassy haya-recargo a mi niña en mi pecho y con una mano sostengo su cabeza y con la otra mano tomo el oso de Cassy- los quiero conmigo y contigo- levanto la vista del oso Atina, Christopher, Julieth y Alexander están en la habitación.
-Tu papi cumplió su promesa- gira su cabeza para verme dejo que lo haga.
-¿Cuál promesa mami?
-Prometió que me daría algo que haría que siempre recordara el amor que nos teníamos y de lo mucho que me ama- resalto las últimas palabras para todos los presentes.
-¿Y que fue?- pregunta Alexander con tono seco.
-Mis dos hijos, uno que haría que recordara el amor que me tenía y el otro que recordara lo mucho que lo amo.
-Yo soy la segunda- muestro una sonrisa radiante para ella- papi me decía que yo era uno de sus mayores regalos de tu parte.
-Y uno de los míos de parte de él-se acurruca en mi pecho y vuelve a llorar- no llores mi niña- mis lágrimas caen en la cama si el metal Can no estuviera en mis muñecas haría las figuras danzantes y eso la calmaría pero no puedo hacerlas, tarareo la canción favorita de Sander que me sé al derecho y al revés algo helado toca mi mejilla, al levantar la vista la figura de Sander está de pie hecha de nieve, mi corazón late con fuerza cada parte de él está perfectamente resaltada, la figura de Cassian está en la cama sentado al borde, miro a mi niña que me da una leve sonrisa- ¿Dónde lo aprendiste a hacer?-la figura de Sander se sienta en la cama frente a mí.
-Papi me ayudo a hacerlo, Cassian a perfeccionarlo- la figura de Cassian se pone en las piernas de Sander.
-Te amo Eliza- una lágrima más recorre mi cara, la voz de Sander se escucha como si lo tuviera en frente- siempre lo hice y siempre lo hare- Atina modifica el sonido y cualquier sonido que atrapara lo cambio a la voz de su primo- nunca me cansare de decírtelo.
-Ni yo escucharte decirlo- una de más de mis lágrimas cae, mi niña se quedó dormida en mis brazos y al hacerlo las figuras caen al suelo como solo nieve.
-Merecías escucharlo por última vez- sus palabras son veneno para Alexander.
-Gracias Atina- miro a mi niña que duerme en mis brazos- todavía siento ese último beso, la última cosa que escuche salir de sus labios fue un “te amo, nunca lo olvides” sin saber que sería el último.
-Sander siempre te quiso y soy testigo de eso-Christopher habla después de que escucharan la conversación con mi niña.
-¿Qué te gusta más Sander?-Julieth abre la boca para soltar está pregunta.
-La sonrisa de Eliza al despertar- Atina volvió a cambiar el sonido para hacerlo la voz de Sander- la forma en que dice que me ama, el ver sus ojos cada mañana.
-¡Suficiente!-vocifera Alexander, le duele recordar la voz de su primo pero a mí me encanta escucharla- Julieth llevate a la niña y Kendall llevate a la reina a su cuarto.
-Mi cuarto está a un pasillo de aquí- vocifero para que todos me escuchen- mejor di que a mi celda.
-Si a tu celda- Julieth toma a mi niña de mis brazos y se encamina a la puerta.
-Eres una maldita…-no me refiero a Julieth.
-Termina de decirlo y ve como tu hija muere- la amenaza de Alexander es clara.
-Hazlo matala y vamos a ver si dejo que me pongas una mano encima- se retracta de sus palabras y deja que Kendall me saque de la habitación me conduce por los pasillos hacía ya mi conocida celda.
Al llegar no me dice nada cuando se va tampoco me siento en la cama y derramo las lágrimas que me quedan en los ojos, la voz de Sander está presente en mis oídos y en mi mente “merecías escucharlo por última vez” son tan ciertas las palabras de Atina, escuchar al amor de mi vida una vez más, me acuesto para quedar dormida.
Las caricias de Sander recorren mi cuerpo, su sonrisa conocida penetra mis ojos, sus labios besan mi cuello y mi cuerpo adoro la sensación, su piel fría se eriza al pasar una de mis manos por su cuello, me besa los labios, adoro la sensación de él en mi piel, la llama que se crea en mi mano la apaga rápido.
-Te amo lo sabes ¿Verdad?- murmura sobre mi piel.
-Siempre lo sabré- me toma de la cintura para colocarme sobre él- nunca dejare de saberlo.
-Me alegra escucharlo- acaricia mi mejilla y me deja que la disfrute-siempre te amare Eliza- me acerca a su cara sin soltar mi mejilla- nunca lo olvides- su olor, el olor a pino que emana de él que me encanta, besa mi frente y sobre ella murmura algo que me encanta- siempre seré tu rey y eso nadie lo cambiara.
Unas manos me sacuden con fuerza sacándome de mi sueño al abrir los ojos es Miranda con Christopher de tras de ella, me vuelvo a dormir.
-Eliza no te duermas- me vuelve a sacudir con más fuerza- es Gabriel- la miro rápidamente al fin saben de él-se comunicó conmigo.
-¿Qué te dijo?- me siento rápido en la cama.
-Me dijo que están bien él y tu madre- suspiro de alivio- pero dice que me quiere ver y que donde está nadie nos vera.
-Ve- es lo primero que se me ocurre.
-Me dijo dónde está pero no le entendí- se lo dijo en clave- me dijo donde la seda es amiga de la popelina donde la tinta más fina es amiga del papel de medio uso- está con la amiga de mamá.
-Miranda está con Volin la amiga de mamá- sus ojos brillan, voltea a ver a Christopher.
-¿Me puedes llevar?-le dice con desesperación en su tono- por favor Chris.
-Mañana en la noche vamos porque hoy ya sabes que no podemos- ella asiente, se gira a verme y me da una sonrisa feliz.
-Le diré que lo quieres- le doy un abrazo, amo a mi hermano y si está es la única forma de comunicarme con él que así sea.
-Cuídense mucho- mi voz es dulce regreso mi esperanza para salir de aquí y recuperar mi libertad.
Se van, ella dándome las gracias por resolver la clave de mi hermano y Christopher diciéndome que me ayudara a salir de aquí, después de que ellos se van Kendall me deja mi comida y como lo prometió los guardias no me molestan solo dejan mi comida y se van, en está ocasión ella es la que me trae la comida se espera a que termine todo, me deja una jarra con agua fresca tomo toda la que puedo y cabe en mi estómago, voy al baño para hacer mis cosas básicas cuando salgo hay un vestido n***o con bordados rojos en la falda. Es lo primero que me pongo me cambio y duro con el todo el día hasta la hora de dormir, me meto al cuarto de baño y me pongo la bata al salir Alexander está sentado en la cama esperándome para algo de lo que de seguro me voy a arrepentir toda mi vida.
-Se te ve bien- dice mientras pongo el vestido en el pequeño perchero que hay junto al cuarto de baño- si sabes porque estoy aquí ¿Verdad?
-No se me olvida tu amenaza de ayer- arqueo una ceja y camino hacia él- que ya te arrepentiste y me vas devolver mi corona.
-No solo te venía a decir que te cambiaran de celda- dice con cierto modo de altanería- mañana te instalaras en tu recamara.
-Me regresas a mi habitación- digo con tono frio-¿Por qué?
-Agradecele a Christopher- me está ayudando poco a poco- pero que quede claro que no saldrás de ella será como estar aquí, tu primo también estará en su habitación los dos tendrán guardias fuera de su cuarto.
-¿Por qué lo haces? hay algo más en tu decisión- Christopher solo lo ha de ver dicho como comentario y algo más hay para que me saque.
-No hay…
-Si lo hay- lo interrumpo antes de que continúe se pone de pie frente a mí-y quiero saber porque.
-Será porque no me gusta verte encerrada en una celda- su tono refleja dolor y usare eso a mi favor.
-Me vas a regresar a la habitación que compartí con tu primo- voy a abrir esa herida lo más que pueda- a la que me hizo suya muchas veces.
-Si- dice con tono frio- que descanses Eliza.
Se aleja de mí y sale de la celda, por un lado volveré a mi habitación que conozco perfectamente me dejo caer en la cama y como ya no tengo lágrimas que derramar me quedo dormida noto cuando unos brazos me cargan y sacan de la celda camina los pasillos hacia mi habitación y me recuesta en mi cama, me arropa y besa mi cabeza, sale de la habitación pero el frio de Sander está presente en la cama todavía me hago para su lado y dejo que este me abrace. Dormir me es placentero, mil cosas abundan mi mente ¿Quién me trajo? ¿Quién me trato así? ¿Quién se molestó en traerme a mi cuarto?