El frio de Sander es gratificante me ayuda a dormir y a relajarme, si Alexander va a trabajar conmigo en está cama mi lado será el de mi difunto rey. La mañana llega y con ella el sol mi madre ya no está aquí para despertarme jalándome la cobija o la almohada, me despierto al medio día, me estiro en la cama ahora sé porque Sander adoraba su lado de la cama tenía una vista perfecta de mí al levantarse me encamino al baño, la tina está llena me meto en ella el agua está helada mis músculos se relajan en al agua helada. Al salir del baño Atina está sentada en una de las sillas me mira ve que estoy enredada en la toalla.
-Buenas tardes- dice con una enorme sonrisa de complicidad- no tenía idea de que durmieras tanto.
-Cuando nadie me despierta lo hago- me meto en el armario y busco ropa que ponerme un vestido n***o con azul eléctrico es mi vestido de hoy.
-Se te ve bien- tomo el asiento a su lado- te mandaron fruta del día y una jarra de agua.
-Mi desayuno o mi comida- son frutas que me gustan fresas, durazno y mango-¿Viniste a hacerme compañía o a decirme que estoy muerta?
-La primera opción- reímos por lo que parece que no lo hemos hecho en mucho tiempo, lleva un vestido n***o con un cinturón celeste- cuando Alexander menciono que te había traído a tu habitación no le creí hasta que pase por el pasillo y vi a los guardias afuera.
-Espera- escuche bien o solo fue mi imaginación- ¿Alexander me trajo?
-Sí, él te cargo y te trajo-al parecer la rata si tiene sentimientos y lo que siente por mí todavía está-¿Quieres ver a Sharon?
-¡Claro!- siempre quiero verla es mi más grande tesoro y lo que me queda de Sander.
-Deja que vaya por ella- se levanta y se va, el tazón de fruta fresca me encanta cada uno de los sabores el dulce del durazno, el sabor agridulce de la fresa y lo dulce del mango, la puerta se abre dejando entrar a mi niña.
-¡Mami!- corre a mis brazos que la reciben abiertos.
-Hola tesorito de mi corazón- le doy un beso en su cabecita, huele a pino y a jabón a mí me trataran más o menos pero a ella no la tratan mal-¿Cómo te has portado?
-Es buena niña- la voz de Julieth me altera- no te preocupes por ella, estará bien mientras te comportes.
-Mami mira- de su mano salen dos copos de nieve que toman la figura de una pareja bailando al principio no reconozco quienes son pero después de un momento si los conozco- mi papi y tú.
-Estuviste practicando- a veces olvido que Sander decía que Sharon podía llegar a tener la magnitud de su poder o hasta más- te salen bonitas corazón.
-Ya no llores- una lágrima recorre mi rostro por eso me dice que ya no llore- ¿mami crees que a mi papi le gustaría verte triste?
-No mi niña- le beso una de sus manitas- a tu papi no le gustaba verme triste, ni llorando. Dame un besito y ya no lloro- me lo da sin demora de tiempo. Kendall entra por la puerta.
-Julieth- dice sin mirarme- el rey quiere verte.
-Voy- una reina estéril no sirve, y Julieth es una reina estéril- Eliza dame a la niña.
-La niña se queda- vocifera Atina lanzándole un mirada de advertencia a las dos- mi hermano te necesita a ti, además la niña no es tuya deja que este con su madre-son palabras hechas de una afilada navaja que parten a la reina de Nórdico.
-Vámonos Kendall- me da una mira fulminante y se vuelve a mirar a Atina-espero que sepas lo que haces, Sara Soleil es una prisionera…
-Sé lo que hago- Atina le hubiera caído bien a mi madre en sus clases de frialdad-yo sí puedo manejar a mi hermano y no sé te olvide que si él quiere te manda de regreso a Nórdico ya no como reina ni como su esposa, sino como una dama- Julieth se da la media vuelta y se va con Kendall tras ella, Atina se gira hacia mí y me dedica una sonrisa- veras a la niña todos los días durante una o dos horas dependiendo lo que diga Alexander pero de mi parte tienes una hora para verla.
-No pensé que me dejaran verla.
-La niña es muy linda y es feo verla preguntando por ti- dice acercándose a la silla vacía-además ella te necesita está muy chica para crecer sin su madre y yo te are compañía cuando estés despierta o eso intentare mientras Alexander no me necesite.
-Gracias- pero algo me gustaría más que eso, el poder usar mi poder ya no para dejar a todos como carbón sino para asegurarme que sigue allí, miro las pulseras que están pegadas a mis muñecas no me estorban para nada pero de todos modos.
-En eso no te podemos ayudar- ¿podemos?- Christopher y yo hacemos cosas que te beneficien un poco, Miranda solo calla ante Alexander pero cuando estamos los tres ella brinda ideas y Chris y yo se las decimos a mi hermano como si fueran nuestras.
-Gracias de todos modos- mi niña está concentrada en las figuras de hielo que danzan en suelo.
Hablamos por horas, hasta que a Sharon le da sueño y como no puedo llevarla a su cama Atina es la que la lleva, me quedo en mi habitación en silencio, voy al armario y me quito el vestido escucho abrir y cerrar la puerta pero no tomo importancia, una bata color n***o con bordes rojos es mi pijama de hoy, cae por mi cuerpo como agua, mis uñas están un poco largas pero perfectamente limadas de eso se encargó Atina hoy mientras Sharon jugaba en mis pies. Al salir del armario levanto la vista para ver a Alexander contemplando la luna y ver un poco de comida en el la mesa.
-Buenas noches- digo al sentarme en la silla, la comida es pan tostado con crema agria y unas cuantas uvas verdes.
-Buenas noches alteza- su tono es neutro, no desborda nada, me meto una uva a la boca está deliciosa nunca me había comida una tan buena, todas las demás son iguales el pan tostado y la crema saben realmente deliciosos en mi boca, Alexander se da la vuelta para ver el plato vacío- tenías hambre.
-Un poco- me levanto y camino al baño al llegar me enjuago la boca y regreso a la habitación, está sentado a la orilla de la cama del que era mi lado. Su lado. No lo había visto bien lleva un traje totalmente sencillo una camisa negra y el pantalón del mismo color- ese será tu lado.
-¿Mi lado?- su lado sarcástico se da a notar.
-Si tu lado de mi cama- mira al otro lado y capta el mensaje se encoje de hombros con una sonrisa en los labios- y con tu permiso o sin él dormiré del lado de Sander.
-Es tu decisión- se recuesta en la cama y cierra los ojos- tú y yo compartiríamos está cama en otras circunstancias.
-Tal vez si- me siento en el otro lado mientras me cepillo el cabello- pero no paso.
-Dejaremos de compartirla hasta que nazca mi Hijo del Sol- todavía tiene sus ojos cerrados como si eso fuera evitar lo que pasara está noche.
-¿Si nace con tu poder?-abre un ojo en mi dirección y lo vuelve a cerrar- los vientos.
-Entonces dormiremos juntos hasta que nazca uno con el don del fuego- de solo pensar que compartiré cama con él hasta sabe cuánto tiempo.
-Me quitaste un hijo para darme otro- abre los dos ojos y me mira y sacude la cabeza- pero espero que se me deje verlo.
-Si se te dejara verlo- su voz es de te lo prometo- después de todo serás su madre.
-No quiero que Julieth se meta en la elección del nombre- se pone de rodillas en la cama- y tampoco quiero que lo haga tu madre.
-Como tú gustes- se coloca a mi lado y pasa una mano por mi mejilla para que lo mire-¿Yo me meteré en esa decisión?
-Si- no retira la mano de mi mejilla acerca su cara a la mía el roce de sus labios en los míos me lleva a muchos años atrás cuando me deje llevar por la idea de demostrar que yo podía ser una reina perfecta y mejor que la actual de Nórdico, una de sus manos encuentra uno de los tirantes de mi pijama y empieza a retirar hacia abajo.
Sus labios empiezan a recorrer de mis labios a mi cuello, si quiero que mi niña este segura y no le hagan nada, no tengo opción ella lo es todo para mí y mientras no me saquen de aquí tendré que acostarme con Alexander todas las noches, es un precio que estoy dispuesta a pagar por la seguridad de Sharon. Procedo a quitarle la camisa negra como su cabello, mi pijama se va como su camisa, sus manos dan caricias largas por toda mi piel, extrañaba tenerme en su cama, extrañaba mis caricias y mis besos, pero nunca dejare de amar a Sander y sus caricias no las borraran las de Alexander ni siquiera llegaran a ser lo que una sola de Sander me hacía sentir. Dormir después de esto me sienta bien duermo toda la noche y no me resisto a que enrede sus brazos en mi cuerpo.