Alexander había llegado tarde a la casa y aunque estaba cansado, se alegró mucho de ver a su amiga, ella era una chica que incluso en los días más terribles lo hacía sentir mejor, ella era una italiana muy bonita y madura a pesar de ser menor que él, tenía de hecho veinticuatro años, era la hermana menor de su mejor amigo Samuel, quién en ese caso tenía treinta y tres años. Y ambos se conocían desde casi toda la vida. Había tanta confianza entre ellos que Alexander le dejó la llave a Dalila para que fuera a su casa cuando quisiera ya que ella le había contado que estaba aburrida de estar en la ciudad sin hacer nada y es que ambos estaban de vacaciones porque en realidad vivían en Italia. —¿Así que aunque no pasó demasiado tiempo ya me has echado de menos? porque yo a ti también Dalila

