Angela:
¿Cómo podría el haber dicho eso?
¿Cómo podría haber dicho el algo?
El hablo de deshacerse de su familia. SU FAMILIA. Como si su sangre no corriera por nuestras venas también.
Pero su amenaza había sido tan real... que me daba escalofriante.
¿Pero que se supone que le diría a Ethan ahora?
—Angela, ¿estás ahí? —su voz me despierta de mis pensamientos
Lo miro y noto que aún estoy midiendo la última formula. Hemos repetido esta prueba ya cuatro veces.
—Si, losiento. —vuelvo mi mirada al frasco aun pensando en las consecuencias de mis acciones. Si termino este trato con él, me preguntara el porqué, y además, es más que obvio que perderé mi trabajo. ¿y entonces qué? Tengo deudas que pagar…
Pero perder mi trabajo es mejor que perder a mi familia. El amenazo con nuestras vidas.
—¿Segura que estas bien? —su tono es preocupado. Sus ojos están inquietos, su expresión es extraña. —Dime, ¿Qué es lo que te pasa?
—No, yo….
Entonces noto su mirada—¿Cómo te has hecho eso?
Lo miro confundida —¿el qué?
Entonces siento su mano acariciar mi rostro suavemente, su tacto contra mi piel es cálido. Me toca con extreme cuidado como si estuviera tocando porcelana —esto —dice, pero tiene una expresión tan dolorosa en sus ojos que logra derribarme un poco. Casi como si mi dolor fuera el suyo.
—No esta tan mal—le digo
—De hecho, apenas se nota —acepta el
Entonces lo miro astuta—Tu lo notaste
—Yo siempre te miro.
Sus palabras llaman mi atención —¿sí?
—Te miro todo el tiempo. —confiesa como si fuera lo mas normal del mundo—Suelo notar cualquier pequeño cambio que haces en ti. ¿con que te golpeaste?
Entonces noto sus preguntas. Desde el minuto cero asumió que me golpee con algo. Lo cual no sería raro de suponer, soy super torpe a veces. Despistada puede ser la mejor palabra.
—C-con la puerta… —miro hacia otro lado al decir mi mentira incapaz de sostenerle la mirada.
Parece notarlo, porque su rostro pronto cambia, su mirada se ensombrece, y los músculos de su mandíbula se tensan. Asumiendo ahora la verdad—¿Quién? —y su voz a cambiado a un tono peligroso.
—¿Que?
—¿Quien?—repite, su toque sigue siendo suave, pero ahora es demandante
De repente todo panorama ha cambiado, todo se ha vuelto pesado y sofocante.
—Y-yo…
—Piensa muy bien en como vas a responderme, Angela. —su voz pausada y lenta, cargada de advertencia —No acepto una mentira— la intensidad de su voz es palpable
—No es… es que esto no es…
—¿Ha sido alguien? Dime quien —exige.
No respondo. Eso parece enfadarlo.
Se levanta bruscamente de la silla, su figura imponente dominando la habitación.
Toma mi mano en la suya, su agarre es firme, casi posesivo. Su voz se vuelve más grave, casi un gruñido cuando habla — Ven conmigo, debemos hablar.
—No. —digo rápidamente dándome cuenta de mi error al soltarle la mano. —Fue la puerta, ya te lo dije. No hay necesidad. Ya hemos terminado aquí.
— Dije que salgas ahora. Sino quieres que te saque a rastras —su tono es imperioso, sin espacio para discusión.
Así que me callo y lo sigo. Me esta llevando a su oficina. Si alguien nos viera quizás creería que es una discusión marital. Que divertido y retorcido suena toda esta mentira.
Ni siquiera se molesta en cerrar la puerta con seguro cuando llegamos. Sabe que nadie entra en su oficina sin antes tocar. Nadie salvo su padre que es el dueño de todo.
Lo veo caminar hasta sentarse, tiene una expresión extraña en el rostro—Angela. No quiero que esto te tome por sorpresa, por esa razón creo que deberías empezar a tomarme mas enserio. —no se a que se refiere — Soy un hombre que sabe lo que quiere y no tolero la resistencia
¿Cuál resistencia?
—Solo pensé que no era relevante que supiera un dato así —entonces decido darle algo, porque de otro modo no se detendrá —yo… tuve un problema familiar. Nos dijimos unas cuentas cosas y… una cosa llevo a la otra y… bueno, me dieron una cachetada
—¿Tu madre o tu hermano?
Lo miro. No. Claro. El solo sabe de la existencia de ellos dos. —No —niego y luego le explico—Cuando mi padre volvió a casarse tuvo una nueva familia, tomo una nueva mujer y una nueva hija e hijo. Digamos, que mi hermanastra y yo no nos llevamos muy bien
—¿Fue ella la que te golpeo?
—No golpea duro —acepto mientras alzo y bajo los hombros, casi como quitándole importancia. —además, ni siquiera se nota mucho el golpe. Golpea como una bebe —trato de bromear
Él no le encuentra lo divertido, así que no sonríe. Esta molesto —dile a esa chica, que la próxima que vez que intente golpear a la mujer de un Blackwood, terminara sin manos.
Suspiro —Deja esta locura. Esto solo fue…
—No es una locura. Vales tanto como mí misma fortuna ahora —sus ojos son salvajes —La próxima vez que quiera tocarte, asegúrate de golpearla primero.
—Golpearla…
—¿Dime que al menos la golpeaste de vuelta?
¿Golpearla de vuelta?
¿Seguiría opinando lo mismo si supiera que quien me golpeo fue Rose Smith, su antigua prometida? ¿su ex novia, y amiga de la infancia? La cual también resulta que es mi hermanastra.
—No. Pero me asegure de que no volviera a hacerlo. Créeme, no se atrevería a intentarlo de nuevo —no luego de la amenaza del veneno en su te.
—Espero que así sea. No quiero volverte a ver con ningún golpe en ningún lado. Y si esa hermanastra tuya te sigue dando problemas, solo avísame.
—¿Y qué harías tu?
Sonríe —No te preocupes por eso, Angela. No haría nada que pudiera lastimarla. —Su voz es suave, casi carismática, pero hay un toque peligroso en ellas. —Excepto, por supuesto, si tú me pidieras que lo hiciera.
¿Por qué le pediría algo así?
—En caso contrario, solo asegúrate de que sus caminos no se crucen demasiado. No queremos problemas innecesarios.
Asiento. Y el tema parece terminar allí.
En la hora del almuerzo ambos estamos lado al lado sirviéndonos la comida, y mientras lo hago, un pensamiento llega a mi: Si Ethan reacciono así solo por un pequeño golpe, y porque evadí el tema al inicio de decirle la verdad, ¿Cómo reaccionara cuando le diga que quiero dejarlo?
Me coloca un brócoli en mi charola —debes alimentarte bien —entonces sigue tomando mas alimentos.
¿Pero que otra opción tengo?
Confesarlo todo. Contarle sobre la amenaza y las verdaderas intenciones de mi familia, y esperar que el pudiera hacer algo.
Supongo que ya lo decidiría al finalizar la semana...
Lo noto, sus ojos azules me observan, yo lo observo, y este sonríe.
Quizás no me estaba dando cuenta de que solo estaba cambiado mis problemas por otro más grande.