Capítulo 9

1546 Words
Angela: Yo debo ser sin duda la chica con la peor mala suerte del mundo. Enserio, algunas personas pierden diez dólares en la calle, o se les mancha su camiseta favorita, o llegan tarde a un juego. ¿Pero yo? Por como me mira ese hombre seguramente acabo de perder el respeto de una de las personas que he admirado toda mi vida. Si, mi vida era un maldito chiste. —¿Esposa? —su confusión no podría comprarse ni con mil diamantes. —¿De que estas hablando? —Si, ya sabes, es lo que hacen los adultos cuando se enamoran y se quieren. Ellos se casan. Estamos casados. Entonces noto como su mano se desliza en la mía y en aquel acto de disimulo me ha vuelto colocar el anillo que me había pedido regresar aquel día que amanecí en las vegas. —Yo no… —trate de hablar para confesar toda esta locura cuando su voz se alza sobre la mía. —Espero disculpes a mi esposa, es tan tímida… —su mano sobre mis hombros en un gesto que parece cariño y protección. Mas bien manipulación. Los ojos del hombre siguen perplejos y me mira de regreso como analizando que carajo está pasando aquí—¿Avery? Claro que sabe quien soy. Y sino lo sospechaba ya, seguro que por la bata del laboratorio que cargaba puesta con el logo de su empresa justo sobre mi ropa si que debió de darle una pista. —He oído hablar mucho de ti. ¿Eres la chica que se contrató hace poco para el departamento? La que gano el concurso de mérito. —me mira como si yo fuera incapaz de mentirle. Seguro queriendo considerarme una persona seria, o seguro más seria en comparación a su hijo —Dígame, ¿Qué está pasando? ¿Aplico a esta empresa para estar con mi hijo? ¿Qué? No. Espera. —No, yo no… esto es un error. Nosotros no… Ethan da un paso al frente—Por favor, no interrogues de esta forma a mi esposa —su tono es tan condescendiente que de verdad asusta la forma tan fácil que tiene de mantener la cordura y el control cuando quiere —Nosotros no buscamos ofenderlo, padre. —parece afectado —Teníamos miedo. Avery no viene de una gran y prestigiosa familia, así que temíamos que no la aceptaras e intentaras separarnos. Pero… —me toma de la mano acercándome a él para mirarme directamente a los ojos —la amo tanto que jamás podría dejarla ir. Vaya… si antes no hubiera sentido su desprecio posiblemente me hubiera tragado el cuento. Innecesariamente meloso. ¿A cuántas mujeres habrá echo caer este hombre antes con tan solo esa sonrisa? Me mira. Lo miro. —No la dejaría ir —repite como un juramento. —ni ahora —Me aprieta la mano —Nunca. No se cuanto tiempo nos quedamos ahí suspendidos en el momento cuando un tono de llamada nos despierta a los tres El hombre mayor saca el aparto de su bolsillo y suspiro —es tu madre. —nos mira indeciso, como si aún se preguntara cual de las dos situación requería mas de su atención. Pero finalmente cede y contesta el teléfono mientras se da la vuelta y se aleja de la oficina Mi jefe sonríe satisfecho —si se trata de mama, no volverá pronto. No te preocupes, ella ama mucho hablar y el ama escucharla hacerlo. Son un buen equipo. Tardara un buen rato hasta regresar. Apenas ese hombre esta fuera de nuestra vista miro hacia Ethan —¿Te has vuelto loco? —¿Por qué? ¿Por decir la verdad? ¿en que momento he mentido, Angela? ¿Estas, o no estas casada conmigo? Ese idiota. Como si ese fuera el problema... —Esto es una conspiración, Me estas arrastrando a esto sin mi consentimiento. Es tu padre. Uno de los mas grandes magnates de la ciudad. —¿Qué te preocupa? — como si no lo entendiera —Ah, no lo sé, ¿quizás acabar en la cárcel? El agita su mano levemente —eso no pasaría. Además yo también lo soy. Y hacerme este pequeño favor no te matara —Este favor no tiene nada de pequeño. —tensa —¿Cómo te puedes quejar de esto? —realmente confundido. Genuinamente confundido —cualquier mujer estaría feliz de estar en tu lugar —Pues ve a buscar a esa mujer. —Y...—alarga la palabra — volvemos al asunto de tus celos... —se cruza los brazos sin mirarme, como si yo estuviera haciendo una escena —¿No te has puesto a pensar que pasaría si esta cosa escala? Se nos puede salir de las manos. El suspira —Relájate. Este solo es un asunto de un amorío. El amor no tiene por qué ser tan complicado Error. —El amor, es complicado.—apunto. El se ríe. Se burla de mi —no lo es. Las personas son las que lo hacen complicado, el amor como tal es un concepto simple. —Es raro escucharlo decir eso considerando que salta de una cama a otra. El no parece avergonzado de mi poco tacto—jamás he sido infiel, ni le he mentido a nadie sobre mis intenciones. —Y aun así, ¿cree en el amor? O eso es lo que creo que insinúa… me suena a pura hipocresía. —Existe —acepta con convicción—lo veo cada vez que miro a mis padres. Que yo no lo haya encontrado, esa es otra historia. Y tampoco es una que me interese leer o escribir. Pues para mi no. Mi historia con el amor no es así de simple. Nunca lo fue. Para mi eso siempre fue algo pesado con lo que tuve que cargar. Es decir, si mi padre fue capaz de abandonarme ¿Quién no lo haría? —El amor, es sencillo —declara. —No para mí. —admito bajando la mirada—Solo me tengo a mi misma... —murmuro Siento sus ojos azules sobre mí, mirándome fijamente. Creo que va a decirme algo cuando su padre vuelve a la estancia. —Tengo que irme.—mira a su hijo informándoselo — Pero esta conversación no ha terminado. Iré al fondo de esto pronto— prometió, y entonces me miro una vez más —por ahora, solo dígame la verdad señorita Avery. Respóndame esta pregunta con total honestidad como la persona decente que creo que es. Usted, ¿esta casada con mi hijo, si o no? Mis ojos se fijan en el hombre y sin mas remedio no me toca mas que decir la verdad —Si, si lo estoy Porque legalmente es cierto. Pero no es todo lo que quiero decirle, me gustaría explicarle el contexto detrás de aquello, pero no puedo, porque es todo lo que al hombre le interesa oír antes de volar como un torbellino por la puerta hasta desaparecer. —Seguramente paso algo y mi madre lo necesita inmediatamente. Típico. —con su tono relajado se vuelve a sentar en su elegante sillón mientras yo voltee hacia él consternada. —deja de poner esa cara, es como si te hubiera propuesto esconder un cadáver. Esconder un cadáver juntos seria más fácil que mantener esta farsa. —Sácame de este lio.—le demando —No te rehúses a mí, Angela. Nada bueno sale de eso. —Dije que no. —Mira el anillo en tu mano, pequeña. Eres mía ahora. Y lo serás hasta que yo decida lo contrario. Esta loco. Desquiciado. Es mi jefe. Y necesito este jodido trabajo. —¿Cómo sabes que no te traicionare? —la mejor y única jugada que me queda Esta confiando en mi porque me cree inofensiva, demasiado transparente como para ocultar algo malvado. No tiene idea de con quien está hablando. —Tengo una fuerte corazonada de que no lo harás —sonríe mientras el da vuelta a un bolígrafo entre sus dedos, como si todo esto estuviera bajo su control, como si yo, fuera ese bolígrafo en su mano. —Porque si lo hicieras, pequeña Angela, descubrirás que parar en la cárcel es lo ultimo por lo que deberías preocuparte. Una amenaza. —No me diga, ¿desaparecerá mi existencia? El niega —no, no estoy en ese ámbito de trabajo. Pero, créeme, Angela, hay peores cosas que perderse a uno mismo. Todos tenemos debilidades, y yo, —me sonríe —yo hallare la tuya. —No me investigues mas —digo a la defensiva —Entonces no hagas que lo haga, y solo acepta. Quiero escucharlo salir de tus labios. ¿Por qué? —¿Para qué quieres oírlo cuando ya lo has decidido por mí? ¿Para fingir en tu cabeza enfermiza que ha sido mi propia voluntad y no tu chantaje? Niega —no. No te equivoques. Esto no es para mí. Yo no contesto. —Es para ti. —continua —Para que tu sepas lo que yo ya se. Y eso es… Cedo—Soy tu esposa Satisfecho —Ahora dilo. —Acepto. —porque no soy una estúpida que nada contra la corriente —Buena chica. Irremediablemente destinada a hundirse.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD