Capitulo 20

1761 Words
Ethan: Estaba por acabar el día de mi jornada laboral cuando la discusión se cernió, —Para la nueva crema hidratante usamos alcohol cetílico… —mi trabajador esta ante mi tratando de explicar algo con euforia. Monica niega y añade —ya se te digo que usaremos glicerina y el escualano. El alcohol cetilico es mas para espesar, pero para esta formula necesitamos algo que retenga la humedad, y a su vez de un acabado ligero. El escualano además es genial para dejar la piel suave y sin peso. Ahí entendí todo. Un debate. Son disputas normales cuando se están probando nuevas formulas. Francis y Monica están firmes en sus posturas mientras siguen discutiendo. —Jefe... Así que yo estoy aquí para dar mi punto final. Ya se cual es, pero quiero comprobarlo primero. Mientras no despego mi vista de mi ordenador revisando los estados financieros de la empresa pregunto—¿Qué dice Angela de esto? —Está de acuerdo conmigo —se adelanta a decir Mónica Sonrió. Claro que es la accion correcta ahora. Un suspiro de satisfacción escapa de mis labios —Entonces que así sea. —Pero jefe… —Francis —lo corto y lo miro —no seas orgulloso. Si la gran mayoría en el laboratorio esta de acuerdo entonces así debe ser. De hecho, yo también estoy de acuerdo con eso. Y mi juicio no está sesgado. Ella tiene razón. Entonces lo pienso un rato. —La formula ya estaba casi acabada, y cambiaron de opinión de ultimo momento ¿Qué fue exactamente lo que sucedió? —La jefe técnica. —dice Mónica como una explicación —¿De quién fue la idea? —De la señorita Angela, y varios concordamos con ello. Había que replantearse la idea. —Si, pero la idea no estaba casi acabada —corrige Francis —estaba acabada. —remarca —Ya habían muchos fabricados. Es retroceder toda una línea, seria algo perdido. Deberíamos sacar el primer lote así como esta al mercado. —Habría que cambiar la marca... —Monica trata de alegar —Como lanzar toda una línea dispareja —Entonces haz como ella ha dicho —suelto dando por terminada la discusión. Francis me mira. Un trabajador que ha estado en mi empresa por años —Con todo respeto, señor Blackwood. Si solo hace esto porque ella es su esposa... —No —niego con semblante tranquilo—Lo hago porque genuinamente creo que Angela Avery tiene más talento en un dedo que todos ustedes juntos en ese laboratorio —los miro a los dos —No me molestan sus preguntas, porque me gusta que sean honesto. Así que permítanme serlo yo también. Miro hacia Francis —Nos conocemos desde hace muchos años, y sabes que aprecio tus años de trabajo en mi empresa, pero puedes estar seguro de que no tengo preferencia en esto. Estoy reconociendo su talento —y porque era cierto, Angela no mentía cuando decía que sabia lo que hacía. Podía confiar en ella completamente, por algo era la jefa técnica. Era muy lista. Y no era algo que se lo admitiría directamente a la cara. Ella ya era bastante presumida. Francis me mira, en el fondo creo que sabe que tengo razón. Pero quizás le cuesta trabajo entender la idea de que una mujer, y alguien que es mas joven que el lo supere. Pero la vida es así, muchas veces los nuevos talentos nos empiezan a dejar atrás. Y cuando uno habla de talentos en bruto, es imposible no pensar en Einyel. Ella es un ejemplo claro de esto, fue un talento único. Un diamante en bruto. Pura en su ingenio. Letal en su elemento. Hubiera sido una grande entre los grandes. Seguramente un problema para nosotros en una competencia real y justa. Yo hubiera hecho lo que fuera para que la tuviéramos de aliada y no de enemiga. No me hubiera gustado que la empresa la tuviera en medio de su camino hacia la cima. Nos hubiera hundido. Y los años solo la hubieran perfeccionado. Pero ella solo un día, despareció. A estas alturas solo quedan conjeturas. Que se fue al anonimato tan rápido como vino al estrellato, muchos dicen que vivió una vida normal, casada y con hijos y ahora se encuentra perdida entre la multitud. Otros dicen que falleció trágicamente y nadie encontró su cuerpo. Estará muerta al día de hoy., tal vez. Einyel demostró que con pocos recursos se podían optimizar las materias y crear nuevas formulas. De hecho, tenia una que había encantado a los del Jurado, concurso en el cual yo perdí ante ella en aquella época. Pero al desaparecer ella, desapareció su formula. Muchos trataron de replicarla, pero nadie dio con los ingredientes correctos. Nunca registro su formula, pero de todas formas, no tuvo que hacerlo, después de todo, nadie pudo plagiarla. El día del concurso solo la probaron, pero el producto se lo llevo ella. Pero ese fue el ultimo concurso al que asistió. Nadie la conocía. No tenia familia. Eliminaron todo dato de ella. Muchos conspiracioncitas dicen que en realidad mandaron a acabar con su vida por temor a su talento. Sea como sea, eso ya da igual. Tengo a Angela Avery en mi empresa. Y yo se que he descubierto a un nuevo gran talento. Uno, el cual podría, quizás, con algo de suerte y mas trabajo superar a la misma Einyel. Una perla escondida, puesta justo en mis manos ahora. Una idea llega a mi mente, la formula jamás antes replicada de Einyel, incluso, quizás la misma Angela podría replicarla. Me aclaro la garganta volviendo a mis trabajadores —No vuelven a interrumpirme por discusiones así. Por algo tienen a una jefa técnica, Avery puede tomar estas decisiones. No me necesitan a mi para eso. —Lo sabemos —explico Francis —pero al ver mi negativa y desacuerdo… —mira al suelo avergonzado —Angela me dijo que podía ir a hacerle la consulta a usted. Y lo que usted decidiera se haría. Me dijo que eso me mostraría, que usted también elegiría igual que ella. Parece conocerlo muy bien. —No se trata de conocerme. Creo que, en el fondo, Francis, tú también sabias que era la opción correcta Y ahí estaba todo el problema de esto. Porque Francis es talentoso, guiado por el conocimiento que solo la experiencia podría darte, pero estaba celoso... y resentido de que no se le hubiera ocurrido antes a él. —para la próxima, no subestimes a otros, no siempre tenemos las respuestas a todo, y todos las opiniones deben ser valoradas. —miro hacia Mónica. —Retírate un momento, déjanos a solas —le pido. Ella interpreta la situación y enseguida accede a irse para darnos privacidad. —Francis —lo llamo con aprecio genuino —eres el hombre con mas experiencia en ese laboratorio. Eres el que tiene más años trabajando aquí conmigo, sabes como nos manejamos, sabes como funcionamos, las líneas, las marcas, las fórmulas, las disposiciones, las reglas, los instrumentos, su funcionalidad. Toma ese talento para inspirar a los nuevos. Deja que los alumnos sobrepasen al maestro. Para eso estamos aquí. Y sus hombros bajan comprendiéndolo —perdóname. Fui arrogante. Yo no quería buscar soluciones, solo quería pelear. Su esposa… quiero decir, —se corrige —nuestra compañera Avery… es brillante. A pesar de ser nueva se gano el respeto y la confianza de todos en el laboratorio. Y ellos a su vez, parecen estar deslumbrados. Nunca había conocido a un nuevo integrante capaz de deslumbrarlos tanto. Al principio pensé que era por su titulo y lo que representaba en la empresa. La gran novedad, jefa y esposa del jefe. Pero… no. Me cegué pensando que eso le había dado privilegios. En realidad… ella tiene talento. Uno mucho mas grande que el mío. —Viejo amigo, —me levanto y camino hacia el—¿sabes que se hace en esas circunstancias? —¿Sabotear al enemigo? —y se que esta bromeando. Me rio. Y el niega riendo también —aceptarlo y mejorar—me da la respuesta correcta Asiento estando de acuerdo con el —no nos quedaremos atrás. Después de todo, también me ha dado en el ego a mi. Yo solía competir en concursos desde muy pequeño. Se de estas cosas también. Aunque empiezo a dudar, si es que puedo ser mejor que Angela. De hecho, no, seré honesto, no creo poder superarla. Sin embargo, eso no significa que no deba intentarlo. —Bien. ¿Qué tal si dejamos esto atrás? —me voy hacia el perchero colocándome el chaleco de mi traje de vuelta a mis hombros. Camino hacia mi ordenador para cerrarlo. Voy a la puerta donde ya me esta esperando Francis. Apago la luz. Y cierro la oficina. Francis se despedí. Y se que lo ha comprendido. Sonrió con calidez al ver lo que hemos creado. La empresa que se ha alzado. Si bien yo he heredado el trabajo que alguien mas ya ha construido, yo me he encargado de mantener aquello. Estoy orgulloso de mi mismo, y no me importa si eso no suena humilde. Pero solo yo he visto el sacrificio de mi esfuerzo. Como he aprendido cada proceso, como se como funcionan las otras áreas, incluso a veces pareciera que hiciera el trabajo de talento humano resolviendo conflictos. Si. Dirigir una empresa era como tener un castillo de naipes. Si algo fallaba, todo se caía. Porque las cartas de arriba no se podían creer mas que las de abajo. Pues las cartas de abajo son la estructura que sostienen al de arriba. Satisfecho voy al laboratorio, donde todos mis colegas ya se están yendo también. Entonces veo a Angela. Es tanto extraño como satisfactorio verla vestir así y ya sin lentes. Se bien he impuesto mi voluntad en eso, es increíble como pareciera que en eso le he dado libertad. Se ve mas libre. Menos estresada. Mas risueña. Y siempre que esta metida en este laboratorio parece tan viva. Ama lo que hace. Le apasiona. Incluso cansada y agotada, sigue amándolo. —Ven —le tiendo mi mano para que me dé su mochila—te llevare a casa Angela me mira, pero su expresión es conflictuada. Como si algo le preocupara. ¿Algo estaba sucediendo? ¿el conflicto de hoy? —Ethan, necesito hablar contigo. —Bien, entonces… hablemos en el auto… —No es que… no se trata de eso… —Lo discutiremos luego. Vayamos a cenar primero. Tengo antojo de unos… —Necesito romper contigo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD