Capitulo 19

1116 Words
Su sonrisa se ensancha, exultante ante su sumisión — Prepárate, mi amor. Voy a follarte con fuerza, hasta que te corras una y otra vez debajo de mi. Comienza a moverse con mayor intensidad, golpeando ese punto especial dentro de ella con cada embestida. —Quiero que sientas cada segundo de esta penetración, que recuerdes quién te posee. —Levanta su pierna izquierda, colocándola sobre su hombro para acceder a ella aún más profundamente. —Así es, grita para mí. —muerde su cuello, marcándola como suya. Sollozos ahogados escapan de sus labios mientras su cuerpo es usado brutalmente. Sus miembros tiemblan y se debilitan bajo su peso y fuerza. Era abrumador, cada embestida enviando punzadas agudas a través de su ser. —P-por favor... Ethan... —su voz era débil y suplicante. —No puedo... no puedo mas... Acaba rápido... —Jadeo —¿Acabar rápido? No, no voy a hacer eso, pequeña. Debes aceptar esto ahora. Y tomar todo lo que te doy. Mira, me tragas tan bien. —mira hacia abajo Sus manos se aferran desesperadamente al borde de la cama, sus nudillos blancos por la tensión. Hace mucho tiempo que Angela no estaba con nadie. Su ultimo novio duro con ella cinco años y no volvió a meterse con nadie mas hasta ahora. Era como tomar a alguien fuera de entrenamiento. Le estaba costando trabajo seguir este ritmo desesperado. —D-despacio… —acompañado de una mueca de dolor, sus ojos cristalinos. Miro hacia otro lado, negándose a mirarle a los ojos. Una sonrisa de satisfacción se dibuja en sus labios al ver su agonía. Se detiene solo un breve momento—Bueno, eso es porque eres demasiado estrecha, Angela. — Comienza a moverse de nuevo sus caderas chocando contra las suyas con fuerza bruta. —Pero pronto aprenderás a adaptarte a mí. —Levanta su cabeza con un dedo en su barbilla, obligándola a enfrentarlo. —Mírame, pequeña. —Sus ojos están encendidos por la pasión y la dominación. —Siente cómo te lleno, cómo te tomo completamente. —Empuja más profundo, haciendo que grite de nuevo —encajamos tan bien. —Demasiado… Demasiado profundo… no… Ethan corta su protesta con un beso inesperado, pero intensamente sensual, su lengua invadiendo su boca con autoridad. —Shhh, no hables más. Sus embestidas se vuelven ahora frenéticas. Sin embargo cuando esta a punto de terminar sale de ella. Angela jadea y trata de recuperar el aire pensando que se ha acabado. Pero no es así. La levanta en el aire, sujetándote contra su torso desnudo y musculoso. —Me he casado contigo, Angela. Eres mía ahora — Baja la cabeza, su rostro apenas a centímetros del suyo, sus ojos ardientes de deseo. — Y ahora voy a reclamar lo que es mío. —Presiona su cuerpo contra el suyo, su erección palpitante contra su abdomen. Otra vez excitado. Angela se preguntaba como rayos hacia eso. ¿de donde salía tanta resistencia? ¿Cuántas veces iba ya? —Pasaremos toda la noche ocupados. —un destello de algo brilla en sus ojos. Esta por penetrarla de nuevo cuando esta murmura —no así... La mira pausando su movimiento. —No… no me gusta esta pose… —sonrojada —No en el aire…—sus manos se aprietan en sus hombros mostrando timidez con miedo a caerse. Ethan lo piensa un momento con mirada indescifrable, como debatiéndose entre sus impulsos y los deseos de la joven, pero entonces suspira. —bien. Para buena suerte tuya, puedo darte satisfacción en cualquier pose — y así con un movimiento rápido, la coloca sobre la mesa, derribando la iluminación y dejando solo la luz de las luces nocturnas filtrándose a través de las ventanas. —¿aquí si está bien, pequeña? Jadeando Angela asiente. Era mejor que estar colgada en el aire. Aparta sus manos y las pone sobre la mesa, manteniendo sus brazos inmovilizados encima de ella. Empuja su m*****o contra su entrada, rozando su carne delicada de forma tentativa. —Si ya estas bien, ahora abre mas tus piernas para mí, amor mío. —inclina la cabeza, su aliento caliente contra su pecho mientras muerde ligeramente. —Quiero oírte gemir mientras te hago mía. — y con un impulso poderoso, penetro profundamente en ella, llenándola hasta los bordes nuevamente para retomar su ritmo frenético. —¿Qué tal vas ahí, pequeña? — murmuró Ethan, rozando la oreja de Angela con los labios mientras hablaba. —¿Estás lista para que te llene? Angela gemia. Todo en ella rebotaba por las sacudidas violentas y descuidadas de Ethan. Aquí no había control, solo un desenfreno desesperado y primitivo. Así que, el poco control de Ethan se quebró cuando Angela empezó a contraerse, el apretar de las paredes internas de la chica lo estaba volviendo loco. Agarró las caderas de Angela, usándola como una palanca para embestirla con renovado vigor, el sonido de piel contra piel llenando la habitación. —¡Sí, así! — gritó Ethan, respirando entrecortadamente. —¡Toma mi m*****o, pequeña, te llenare entera! —. Inclinó las caderas para alcanzar el punto dulce de Angela con cada embestida, decidido a empujar a la chica hasta el límite. Ethan se tenso, anunciando su inminente clímax, pero luchó por contenerse, no queriendo terminar sin Angela. —Vente conmigo, pequeña — comando Ethan, sus embestidas se volvieron erráticas a medida que se acercaba al borde. El orgasmo de Angela lo azotó como un maremoto al sentir el poderoso clímax de ella ondulando alrededor de su pene penetrante. Su visión se nubló y sus músculos se tensaron, cada terminación nerviosa se incendió con un placer electrizante. —¡Angela! — rugió Ethan, con la voz ronca por el éxtasis, mientras se hundía hasta la empuñadura, bombeando chorro tras chorro de semen caliente profundamente en el interior de la joven. Se frotó contra la chica, prolongando sus éxtasis mutuos mientras las réplicas lo sacudían. Finalmente agotado, Ethan se desplomó sobre Angela, acomodándose sobre ella mientras ambos luchaban por recuperar el aliento. Se acurrucó en el cuello de la chica, depositando suaves besos en la piel empapada de sudor. —Te sentías jodidamente bien, pequeña Y luego del acto la llevo hasta la bañara cargándola para ayudarla a limpiarse. Lo hizo. La aseo. Luego le seco el cabello con la secadora bromeando sobre ser un buen esposo. Y luego la recostó de nuevo sobre la cama. Mientras el se recostaba a su lado sin haberse bañado el mismo. Pues solo se ocupo de ella, no de el. Y ambos se quedaron dormidos. Porque esa… esa era la noche que ellos no recordaban haber vivido. Pero era una, que traería serias consecuencias después.
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