Capitulo 13

1299 Words
Angela Así empezó el inicio de la desgracia: —¡Esto es un escándalo! —Bueno. Te dije que me casé ¿no? —¡¿Pero no en las Vegas?! —¿Qué importa el lugar cuando es amor verdadero? —aun en medio del desastre sonríe como si esto fuera divertido. A sus padres no les hace ni una pizca de gracia —¡¿Qué dirá la gente?! —su madre fue quien le heredo sus ojos azules. Igual de intensos y demandantes —No me interesa lo que dirá tu club de sociedad sobre tu hijo, madre. ¿no debería importarte más que fuera feliz? Ella suspira y cierra los ojos, sostiene el tenedor en su mano de forma tensa como si pudiera asesinar a alguien en cualquier momento—no se trata de eso. Sabes que sí, pero tu prometida era la mejor opción para ti. Estabas comprometido con una gran mujer proveniente de una gran familia. Se conocían desde la infancia, podrían haber sido muy felices, un amor verdadero y predestinado, y… —Y… te has armado esa historia en tu cabeza —le corta el —Que la historia de tu y papa fuera así no significa que la mía deba serlo. Puedo enamorarme de alguien completamente nuevo Es curioso como hablaban de mi como sino estuviera presente. Así debe sentirse ser invisible. —¡Esa muchacha se ve de clase humilde! ¿Qué podría ofrecerte? Se nota que no tiene nada —sus ojos se dirigen hacia mi ahora y me observa molesta —y aunque la vistas de seda…. —No termines esa frase —advierte tenso Me señala—Tu muchacha, levántate. Fuera de mi casa. Ahora. Si, claro, corriendo. Yo me levanto. Pero noto a Ethan levantarse a mi lado y tomarme de la muñeca —No vas a ir a ninguna parte, Angela. —su voz es firme y sin espacio para argumentos. —Esto no tiene vuelta atrás. Ya estamos comprometidos, ambos. Tú conmigo y yo contigo. El papa de Ethan por el contrario solo observa a su familia destrozarse. Suspira y toca el hombro de su mujer como para apaciguarla —Calma, amor —¡¿Calmarme?! ¿es que no estás viendo la escena que está haciendo tu hijo? —Estas exagerando, cariño —¿No te das cuenta? ¿estas tan ciego como nuestro hijo? ¡es obvio que esa mujer no es más que una oportunista y una usurpadora! —mira a Ethan —¿crees que te hubiera elegido sino tuvieras dinero? ¿Para que crees que te quiere? Parpadeo. Ahora veo de donde Ethan saca esos pensamientos de que todo aquel que se le acerca no es por el ni su personalidad, sino por su dinero. Lo miro de reojo, y decido intervenir antes de que esto se saliera más de nuestras manos —Señora Blackwood, si me permite… —¡No! ¡no te permito nada! Es más, ¿Cuánto quieres para dejarlo ir? Puedo darte más de lo que el puede en los pocos meses que dure casado contigo. Mas de lo que podrías rascarle en ese tiempo. —entonces saca de su bolso una chequera. Siento un deja-vu ahora mismo. Ethan se queja de su madre, pero es igual a ella. La primera noche en las vegas me había ofrecido algo parecido. Esta es gente que cree que el dinero puede solucionarlo todo. Y no es cierto. Si bien es un recurso que facilita el camino, no es un determinante. —Cariño, eso ha sido suficiente. —su tono para con ella aún tiene un matiz de comprensión—No hemos sido de los mejores anfitriones con nuestra nuera —noto que la mujer va a abrir la boca para replicarle a su marido, pero este insiste —esa chica es muy lista. Ha ganado un concurso de merito en la empresa y en el poco tiempo que lleva ya presento la nueva marca en las modelos. Las felicitaciones de Ross fuero gracias a ella. Yo mismo la contrate, nuestro hijo no tuvo nada que ver. Además, debemos confiar en el juicio de nuestro hijo, aunque a veces este no nos guste. — me mira con gesto de disculpa —no me refiero a usted. Sino de antiguas acciones. —Lo ves mama, papa lo entiende. El señor mira de forma estricta a su hijo—no me decepciones. Una sola frase, y entonces lo veo flaquear por primera vez desde que lo conocí. Su muro fue derribado con tan pocas palabras como si se hubiera convertido en cartas. Y fue devastador verlo. Y atrás de su semblante y acciones despreocupadas pude leerlo. En el fondo, si le duele. Pero él no mintió. No le importa lo que piense la gente… le importa lo que piense su padre. Verlo de forma tan vulnerable me hace querer salir a defenderlo, aunque a veces sea un imbécil. Le aprieto suavemente su muñeca cambiando la posición de nuestras manos—sé que no confían en mi aún. Pero voy a demostrar que puedo ser alguien digna de su confianza. Si lo que les preocupa es un interés monetario, estoy dispuesta a firmarles cualquier cosa que quieran. —miro a Ethan quien me ve con una expresión de sorpresa—Yo, prometo cuidarlo con mi propia vida si eso es lo que se requiere. Mis palabras, de alguna forma, no eran mentira. Si el prometió sostenerme, claro que iba a hacer lo mismo por el. Y me permito ser mas audaz—Lo seguiré a donde sea que vaya. En lo mas alto, en lo mas bajo. Porque nosotros dos, hemos hecho un pacto; para siempre. El silencio se instala entre nosotros. Y mientras nos necesitáramos nada de eso cambiaria. Dale luz al farolero, y el farolero te dará luz a ti. Entonces Ethan sonríe y se gira para estar completamente frente a mi esta vez mientras una de sus manos sostiene mi barbadilla—Tú me perteneces, Angela Avery, cuerpo y alma. Y yo te amo de una manera que no entiendes, ni nunca podrás llegar a entender. —su voz es un susurro, cargado de intensidad. Soy consciente de que sus palabras son una estrategia para ganar tiempo, pero no puedo evitar sentir un destello de excitación al verlo. Esto es una actuación. Esta es una actuación. Sus padres nos observan. Es eso. Eso es todo. La risa de su padre se hace presente llenando la estancia con un aire nuevo y ligero—creo que no tenemos de que preocuparnos. —suena jovial y libre de cualquier tono tenso ahora. —nuestro hijo a encontrado a su compañera. Y ambos parecen tener sentimientos muy intensos el uno por el otro. —Pero… Le aprieta su mano—Además, si pudieron enganchar a alguien del calibre de tu hijo… No es gente con la que me quieras meterte, cariño. Y sin mas que decir la mujer aparta la vista, derrotada, como si hubiéramos ganado esta contienda. Luego todo marcha sin contratiempo. Volvemos a sentarnos como si la discusión anterior nunca hubiera existido. Y mientras seguimos comiendo el resto de la noche, Ethan me sostiene la mano por debajo de la mesa con mirada orgullosa. —Lo has hecho bien —me susurra —Fue lo que acordamos, Ethan. —lo mire con una promesa grabada en los ojos—Te atrapare, todas las malditas veces. Su cabeza se inclina reposando su mejilla en la palma de su mano abierta en la mesa, sonriendo limpiamente, relajado, iluminado, risueño, su rostro luce igual al de un ángel mientras pronuncia:—He cambiado de opinión Angela. Me niego a dejar que te vayas ahora. Pero poco sabía lo que significarían esas palabras.
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