Capítulo 8

1308 Words
Ethan: Debe estar bromeando. —¿Estás loco? ¿Qué esperas que le diga a mi padre? ‘Eh papa, me he casado en la ciudad que no duerme’ James rueda los ojos suspirando—No seas idiota. Omitiremos ciertas partes de la historia. —Como todo buen mentiroso —corroboro El me ignora— No sería una mentira. Tú, si estas casado y ella si es tu esposa. —Se le llama mentir por omisión. —¿A quien mierda le importa como se llama? ¿o es que acaso quieres casarte y volver con Rose Smith? —ataca Yo me tenso. Para. Nada. —Porque sino se te ocurre un mejor plan terminaras viviendo a la familia feliz con un montón de herederos de voz chillona. —hace una pausa al ver mi vacilación y añade—Aunque quizás te aplique el concepto mejor malo conocido que bueno por conocer... —¡Por supuesto que no! —digo mientras siento nauseas. —Rose ha estado obsesionada contigo desde que eras joven. Te persiguió tanto que logro engancharte una temporada ¿Qué de probabilidades hay que esta nueva chica le pase lo mismo? —Honestamente, creo que ninguna, Parece una chica muy centrada. Si la vieras… —trato de evocar su imagen en mi cabeza —ni siquiera se que hacia en ese club en primer lugar, se ve tan nerd ahora que no parece su tipo de ambiente. —Las apariencias a veces engañan —concuerda —pero supongo que debe ser bonita si te llamo tanto la atención. Entonces recuerdo sus ojos. Si. Probablemente eso fue lo que me atrajo mas de ella en aquel bar. Pero ahora siento decepción al saber que solo eran lentes de contacto. Seguro para llamar la atención. Aunque recordándola en ese vestido, no lo necesitaba. Como pasar de oruga a mariposa en segundos. —Es bastante aceptable —dije razonablemente. Aun sin saber exactamente quien era esa chica. Entonces pienso en el verdadero problema aquí —¿Qué te hace pensar que aceptara esta treta? —No tiene nada que perder. Ofrécele dinero. Solo bastare un par de años para mostrarle a tu abuelo que eres responsable y puedes tener una familia. Tu heredas tu dinero y propiedades, y en dos años te divorcias. Todos contentos. Puedes comprar sus servicios al igual que su silencio. —sugiere. Entonces pienso en que la chica si le gusta el dinero —aceptaría un pago monetario. Si que lo haría. —¿Mujer interesada? Por alguna razón ella no me da esa impresión —no creo que se trate de eso… —pero como no estoy seguro de que si se trata tampoco, no digo nada más. —No pierdes nada. Y si se rehúsa, pues simplemente no hagas tu parte. Mantenla unida a ti a la fuerza. No es una opción —No. Ella hablaría todo. Escupiría la verdad en segundos si la chantajeara. Lo que menos queremos es que venda nuestras tragedias a los medios. Te lo dije, para bien o para mal, la necesito de mi lado. —Usa tus encantos entonces. —¿Hablas de seducirla? —también había pensado en ese plan. Pues esa es la forma más fácil de manipular a alguien. —Cualquier chica moriría por tener a un buen prospecto, aunque sea por poco tiempo. Puedes darle lujos en ese transcurso de tiempo, le conviene. No te enredes tanto amigo, te aseguro que aceptara. James tenia razón. ¿De que me preocupaba? Soy guapo. Tengo carisma. Soy inteligente. Y jodidamente rico. ¿Cómo podría decirme que no? *** Angela: —No. Su cara se llena de una confusión jamás antes vista en su rostro y un gesto que seguramente es poco probable que vuelva a tener. —¿Qué? El sujeto se ha vuelto loco. Me gusta el dinero. El dinero es un recurso importante y soy buena gestionándolo. Pero llevar esto a una farsa podría ser peligroso. Hablo de demandas, fraudes, cárcel. ¡claro que no! Miro alrededor de su oficina preguntándome si eso era todo para ya retirarme. —¿Qué has dicho? —vuelve a preguntarme Suspiro— Señor Ethan Blackwood, —sueno formal —¿Cómo podríamos no separarnos? Necesitamos estar divorciados, o que el acuerdo se disuelva. Ese día, estábamos casi inconscientes. Fuera de nuestras capacidades mentales. Ambos. —aclaro —Además, no nos gustamos. Apenas creo que nos agradamos. Y eres mi jefe ahora. Pasaremos horas compartidas juntas en el trabajo. No necesitamos mezclarnos mas de lo necesario. Además, no tengo talento de actriz como para engañar a su padre. —Eres la solución perfecta, Angela. Ya estamos casados. Solo sería convencerlo de ello a él. Ni siquiera tenemos que asistir a todos los eventos, o cenas familiares, siempre puedo inventar que estas indispuesta. —Déjese de tonterías y firmemos el acuerdo de disolución. —James no lo hizo. Es decir, lo hizo, pero luego lo conservo para el mismo. Es más, podemos romperlo o quemarlo. Ya no lo necesitamos. —¿Quién es James? ¿Y que quiere decir con que ya no lo necesitamos? —trato de conectar su mirada con mis ojos, pero veo que me esta evitando. —Oye… —No hay nada más de que hablar. —dice como si hubiéramos zanjado el tema — Ambos ganamos en esto. Se acabo. Me quedo perpleja solo unos segundos antes de reaccionar—Estas eligiendo por mí. —lo acuso —¡No puedes hacer eso! ¡No puedes manejar la vida de otros como marionetas en tu mano por mas dinero que creas tener! —Tu eres lista, Angela. —se levanta del escritorio y camina hacia mí. Su voz controlada y firme, y sus ojos severos —Conoces las reglas del juego aquí. En este mundo, y en esta escala en la que se nos mide. ¿Quién está por encima de quién? —su alta figura se cierne sobre mí, y yo sé en que posición me encuentro. Me encojo de hombros y miro hacia arriba para aun así hacerle frente—Se que estas por arriba de mi en esta sociedad, e ir en contra del sistema es estúpido e idiota de mi parte. Pero si yo he aceptado mi puesto es este modesto mundo, no es para ponerme una soga al cuello. El parpadea. —Mientras menos este involucrada y sepa es mejor para mí. No quiero involucrarme. —le explico — Contrata a otra mujer. El parece molesto ahora —¡¿Qué otra mujer?! —suelta con rabia contenida. —Tenias a muchas en el club ese día. Elige a una de esas. Sonríe. Como si su furia hubiera desaparecido. Como si su temperamento cambiara de cero a cien. ¿Qué le pasa? —¿Celosa, esposa mía? —su cuerpo se acerca más al mío casi acorralada contra la pared. Y su gesto coqueto no le es imperceptible a nadie. Su mano se posa en mi barbilla obligándome a verle. —Te lo digo enserio. —lo miro seria, porque si sus ojos son de hielo, los míos son de fuego—No necesito nada de esto. No. Te. Necesito. A. Ti. Esas eran las palabras con las que lo quería abofetear. Ambas posturas de dos personas que no pensaban ceder. Pero a su vez, una posición comprometedora y no me había dado cuenta... Pero lo comprendí cuando la puerta se abrió y vi los ojos del hombre que había admirado toda mi vida desde joven. Siguiendo su carrera con un orgullo latente en el pecho. Alexander Blackwood. —Ethan ¡¿Qué demonios estas haciendo?! —y su tono reprensivo. Pero entonces su respuesta es devastadora —¿Por qué papa? ¿no se me es permitido estar tan cerca de mi esposa? Esposa… Ese imbécil…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD