PROLOGO
Cuando era pequeña solía salir al campo con mamá, papá y mis hermanos en esos momentos éramos lo que se podía decir una familia perfecta, pero son solo apariencias en mi infancia mis padres siempre se veían perfectos a mis ojos, pero poco a poco fui viendo como mis hermanos mayores llegaban a la preparatoria y estaban a meses de graduarse o se graduaban y meses después contraían matrimonio, yo siempre pensé que era amor verdadero que ellos se casaban con personas que realmente ellos amaban nunca sospeche nada raro, eso fue así hasta cuando yo cumplí trece años para ese cumpleaños ninguno de mis hermanos asistió a la fiesta que hice, mis padres tampoco estuvieron por que días antes ellos tuvieron que salir de viaje de trabajo, solo estuve yo en una casa inmensa, mis dos mejores amigas y las personas del servicio.
Pero cuando conoces la verdad de las apariencias, las coincidencias, toda tu vida dará un giro, y no sabrás donde estarás parada pero si te encuentras con el amor de tu vida otro momento se hará realidad al menos está en pocas palabras te demostrara que las peores cosas de la vida no se tiene que vivir a solas, que los golpes solo dejan moretones, y no son para siempre, que las caídas solo son parte de tu vida, de tu camino, que los sentimientos es algo que nunca podrás dejar y aprenderás que las mentiras y verdades son lo que más rodean a una persona. Si, así fue que comprendí que tras cada matrimonio en mi familia había una verdad y una mentira que yo me creía. Que tras cada papel que ellos desarrollaban se escondía un secreto que pronto descubriría.
Por que por un pequeño descuido por parte de mis padres a la edad de 13 años, descubrí aquel contrato que mi abuelo había dejado, sin excusas para que todos sus nietos cumplieran con este contrato de matrimonio.