—Hiciste lo más adecuado, Henry. ¡Bien hecho! —Entonces, ¿no estás enfadada conmigo? —¡Al contrario! Sin embargo, quiero que te asegures, de ahora en adelante que todas las llamadas del señor Warner no se me pasen. Es muy importante que ni él ni nadie que trabaje para él se comuniquen conmigo ni con nadie de este departamento. ¿Me comprendes? —Bueno, supongo que sí. Pero tampoco es el fin del mundo si hablas con ellos, ¿no? —No, pero sí sería el final de mi mundo. Mira, no hay nada que impida que se le oiga su caso. De hecho, me sorprendería mucho si no hubiera contratado ya a una firma de relaciones públicas aquí y hubiera empezado una campaña de publicidad a su favor. Pero absolutamente nadie de este departamento tiene que hablar con él a solas. Y aquí es dónde entra lo de las llamad

