—¿Quién es este abuelo y dónde está este hogar, Eros? —Sara cuestionó con sinceridad en lugar de fingir no saber nada. Podía investigar al respecto, pero quería saberlo de Eros. Eros la miró durante más de un momento. Por una vez, pensó en decirle la verdad como el abuelo Albert había sugerido. —¿Me cuentas todo? —Eros interrogó contra Sara quien frunció los labios al darse cuenta de que él no le diría nada. Aunque era plausible. Ella no le estaba diciendo nada sobre sí misma, por lo que él no estaba listo para contarle nada sobre sí mismo. —No me digas. Ya no estoy interesada —Sara sabía que estaba mintiendo y Eros también sabía que estaba mintiendo sobre esta parte no interesada. La curiosidad claramente ardía en sus ojos y la necesidad de sacarle una respuesta era más fuerte que n

